Viajando a Kabul
>> 11/3/11
Hoy les propongo una jornada de cine. Una jornada especial para acercarnos, o al menos intentarlo, a conocer una realidad, la vida diaria en Kabul, desde otro ángulo que el usual.
Porque Afganistán para ojos occidentales es tan sólo un lugar en el que hay una guerra civil. Hay una intervención extranjera. Hay un conflicto que parece no pueda resolverse.
Pero detrás de todos esos "hay", también hay, una vida cotidiana, una vida diaria. Para eso, para mostrarlo, Alberto Arce ha realizado un interesante documental "Vida diaria en Kabul", con el patrocinio del Institut Catalá Internacional per la Pau, dividido en ocho episodios.
He visto la serie al completo y les garantizo que no tiene desperdicio. Si ya antes era muy escéptica a creerme el porqué de nuestra presencia en Afgnistán, de creerme las versiones oficiales de los gobiernos y de la prensa acompañante, ahora ni les cuento. Por eso aconsejo su "visionado". Sin prisa.
Como todos los vídeos están bajo licencia Creative Commons, podemos gozar de una sesión de cine sin temor a ser "encarcelados".
A continuación les dejo los episodios enlazados y con una breve sinopsis, aunque en los enlaces tienen una ficha mucho más completa:
Cinema Park: Un cine en Kabul. Antes repleto, ahora vacío. De los destrozos dan buena cuenta el proyeccionista que mima su "prehistórico" equipo. Al gerente, sin embargo, no le interesa el cine en absoluto. No entiende por qué la alcaldía de Kabúl aún lo mantiene abierto, sino fuera porque una rica mujera americana dió dinero para ello. Concluye "Los extranjeros, siempre los extranjeros".
Empotrados: Viaje a una mina cercana a Kabul, la segunda mina de cobre más importante del mundo. La disculpa para viajar es conocer el trabajo de las fuerzas de seguridad afgana. El objetivo oculto: ver la mina.
El mito de la caverna: En esta mina, mina de Aynak, existen unas cuevas que fueron base de Al-Qaeda. En esta mina trabajan entre 2000 y 3000 chinos. Las reservas de mineral ascienden a 240 millones de toneladas. El consorcio chino paga un canón de 800 millones de dólares en conceptos de explotación. Esta mina-cueva fue refugio de Ali Al Bahlul, ahora en Guantánamo cumpliendo cadena perpetua.
El cooperante y el general: El general Sajan piensa que la solución militar no es la solución que mejorará la vida de los afganos. El cooperante dice que la presencia de tropas extranjeras no tiene como centro de atención la seguridad de los afganos sino de la comunidad internacional.
Checkpoint Kabul: Es un checkpoint movil, artesano, nada que ver con los puntos de control del ejercito israelí, por poner un ejemplo.
Helmand Camp: este lugar es habitado por 5000 afganos que huyeron de los talibanes para refugiarse en Kabul. Aquí viven sin talibanes, pero una vida inmunda.
Dolor fantasma: Dicese del que siente una persona, un dolor constante, real y cierto por el miembro amputado. Es lo que ocurre en los hospitales de Kabul donde su mayor actividad es la amputación de miembros a las víctimas de la guerra. El único lugar algo limpio, un "oasis de limpieza" dentro de la ciudad considerada como la más polvorienta del mundo.
Kabul Adiction: También aquí hay lugares y espacio para los drogadictos, cerca de 700.000 en todo Afgnistán. Sin ayuda, sin tratamientos, en exclusión absoluta, pegados y peresguidos por la policía.
Tormenta de polvo en Kabul: Desde el aire, Afganistan es un gran yermo y el panorama del país es tan oscuro como la tormenta de polvo y arena que oscurece Kabul.
Yo he ido viendo, con paciencia, todos los episodios, y el alma se me quedó arrugada.
Hoy precisamente el diario El País publica una reseña del informe anual "Misión de Naciones Unidas en Afganistán", con cifras sobrecogedoras: el año 2010 ha sido el más mortífero para los civiles afganos: 2.777 muertos, un aumento del 15% respecto a 2009. La última barbaridad ha sido la muerte de nueve niños afganos, la semana pasada, durante un ataque aliado, lo que provocó un inmenso rechazo en todo el país contra las tropas internacionales.
Si a eso le añadimos un Karzai incompetente y corrupto, y unos líderes talibanes con los que intenta negociar y que le responden contundentemente que sólo habrá negociación "con un calendario cerrado de retirada de las tropas extranjeras", no hay mucho espacio para el optimismo.
Hoy precisamente el diario El País publica una reseña del informe anual "Misión de Naciones Unidas en Afganistán", con cifras sobrecogedoras: el año 2010 ha sido el más mortífero para los civiles afganos: 2.777 muertos, un aumento del 15% respecto a 2009. La última barbaridad ha sido la muerte de nueve niños afganos, la semana pasada, durante un ataque aliado, lo que provocó un inmenso rechazo en todo el país contra las tropas internacionales.
Si a eso le añadimos un Karzai incompetente y corrupto, y unos líderes talibanes con los que intenta negociar y que le responden contundentemente que sólo habrá negociación "con un calendario cerrado de retirada de las tropas extranjeras", no hay mucho espacio para el optimismo.
Si a mí este tema me produce gran desesperanza, no acierto a imaginar la que deben sentir los afganos.
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