Refugios contra el hambre

>> 28/12/09

Yo creo que estos días está bien que pensemos en la otra cara de la moneda. En esa cara más oculta que a veces miramos de soslayo.

Quizás no para culpabilizarnos, porque siempre la culpa fue, y es, un sentimiento castrante y paralizador. Pero sí para valorar lo que cada uno tiene. También para solidarizarse, en la medida de nuestras posibilidades, con ese otro que no tiene nada.

Están ahí. Al lado de nosotros. Es esa mendicidad que día a día nos rodea. En las esquinas, en el metro, deambulando. No digo yo dar nuestro pollo recién asado o nuestro flamante besugo a la plancha. Sabemos que hay muchas fórmulas. Las conocemos. Son fáciles de llevar a cabo. En este vídeo se muestran algunas ideas para combatir el hambre. Una lacra intolerable en una sociedad como la nuestra. Una sociedad que, lamentablemente, se significa por su derroche, por su exceso, por la abundancia.

En él se muestra las cifras de los refugios contra el hambre que hay en Madrid, cifras que son duras de asumir. Cifras parecidas se dan en otras ciudades españolas. Ya no les hablo del hambre en el mundo que, por cierto, lo he hecho, lo hago y lo haré de forma insistente. Hoy les hablo de algo más cercano. Están aquí con nosotros. El vídeo nos lo muestra.

(A veces el vídeo tarda unos segundos en cargarse. Un poco de paciencia)


18 comentaris:

Felipe 28 diciembre, 2009  

Pareciese que el hambre en el Tercer Mundo nos pillase más lejana y no es así porque es una realidad que los distintos medios no la sirven en nuestros hogares.
En 7 segundos muere un niño por hambre, según Unicef
Sin embargo,también existe otra realidad que nos pilla más a trasmano,cercana,junto a nuestros hogares y que,a veces,sólo nos puede llevar a la caridad o la limosna.
Esa es la realidad que Carmen ha dejado plasmada hoy.No la olvidemos.Y hagámoslo en forma de justicia social ya que es la única que se merecen.

Isabel Martínez 28 diciembre, 2009  

Gracias por esta magnífica entrada, por su tono -que incita a la reflexión- sin caer en hipócritas mojigaterías. Como bien dices, la culpa es castrante y paralizadora.

Grito contigo por ellos, porque, tal y como expresas, "están ahí, al lado de nosotros".

Un abrazo muy fuerte, Carmen.

Antonio 29 diciembre, 2009  

Si se gastan dinero en medicinas para curar, por qué no se hacen recetas para dar de comer y evitar enfermar. Esto merece una reflexión.
Un saludo

Eastriver 29 diciembre, 2009  

No puedo ver el vídeo, lo iré intentando porque me interesa mucho el tema. Yo creo que debemos apostar por la ayuda, por el apoyo a los necesitados. Pero sobre todo por la lucha activa por un nuevo modelo de sociedad en que no se den ciertos casos flagrantes.

Me molesta cuando hay ciertos casos de gente que se pone en el bolsillo el fruto de la ayuda de tantos. Eso crea un desánimo y la sensación de que siempre hay alguien que se aprovecha de la buena fe de otros. Pero aunque fuera eso cierto pienso que no debemos nunca de dejar de lado ese compromiso.

Tengo una niña apadrinada en Etiopía. La intención es buena, éstá claro. Mi primer momento de alucine es cuando me enteré que mis veinte euros mensuales, que ya ves tú, me desgravaban en hacienda. Honestamente, me parece un pitorreo. Si lo hago no es para poder desgravar luego. Pero tantos habrá que lo acabarán haciendo para desgravar un poco. Es decir, el mundo piensa con el bolsillo. Así nos va.

Y luego todo lo que se dijo. Dinero que no llegaba, proyectos anunciados que no se ejecutaban... Me he preguntado muchas veces: ¿con el tema de la niña estoy sencillamente tranquilizando mi conciencia? Pues podría ser. Al final tomamos conciencia de que somos tan absolutamente poca cosa y de que la intención a secas no vale... Supongo que el único camino sería un mundo justo de verdad, esa sería la gran lucha. Pero seguramente eso se trata de otra quimera. Así que hay momentos en que la desolación es tan grande y el descrédito tan radicales que uno se alegra de haberos conocido para poder seguir siendo como siente que debe ser. Un abrazo enorme.

Susana 29 diciembre, 2009  

Magnífico vídeo: pone en evidencia hasta qué punto hemos tenido la suerte de estar en el "buen" lado.

Esos comedores sociales imagino que dependen además de la inefable Botella, que es la que se gastaba millones en servicios de catering para la sociedad más bienestante que uno se puede imaginar, ¿verdad? No es la única: Cruz Roja también organiza multitud de eventos sociales, en los que sus 'lolitas' se mueven como pez en el agua. Como dice EastRiver, las propias ONG tienen en muchas ocasiones gestiones sospechosas. Con todo esto lo que se demuestra es lo que ya sabemos, que los presupuestos están en manos de ególatras desalmados, y que habría que sacarles el poder y, como dice Ramon una vez más, plantear un nuevo modelo de sociedad, con una gestión social efectiva, en el que no se den esos casos que nos sacan los colores a todos.

Me parece una muy buena entrada!
Un abrazo a todos.

Eastriver 29 diciembre, 2009  

Como creo que se puede ver a partir de mi comentario anterior mis opiniones al respecto van totalmente en la línea de Susana. Pienso que las ayudas sin más no son otra cosa que parches. Parches generalmente puestos y subvencionados por los mismos que luego se lo están cargando todo. Mi apuesta es claramente por un mundo en que no se den ciertas injusticias, o que se den menos. Lo que pasa es que soy tan poco optimista en general... Así que, mientras ello no llega, apuesto por ayudar a los menos favorecidos. Una apuesta radical si se quiere... pero teniendo en cuenta que el camino debería ser en realidad otro. Como el camino verdadero no es transitable no queda otra que transitar el mismo camino que Ana Botella, que dice Susana, aunque espero que con intenciones en el fondo más sanas.

Me gustaría que pudiésemos debatir positivamente entre todos. Un abrazo general.

Eastriver 29 diciembre, 2009  

Ah, por cierto, ya he podido ver el vídeo... Nos da una acertada idea de cómo está el mundo. De todas formas el paternalismo ese no me gusta del todo. Un abrazo.

Laura 29 diciembre, 2009  

Gracias Carmen por el video, y si me permites quiero dirigir unas letras a Ramón y a Susana.

En estos años de idas y venidas por algunos países del mundo, Nicaragua, Perú, Etiopía... he visto mucho, mucho de lo que vosotros decís y hay mucha verdad en vuestras preocupaciones.

Cada vez que volvía de viaje entraba en depresión.

Entiendo muchas cosas, pero no es posible que de 10 euros de ayuda entregados a una ONG, 9 sean para infraestructuras de la propia organización y las iglesias tres cuartos de lo mismo.

De ahí que mi mirada haya cambiado de dirección, he eliminado intermediarios, que son nocivos para todos y mi gestión la hago directa, mi acción está en la distancia corta.
Se que no soluciono grandes problemas pero pongo mi grano de arena en la playa de la solidaridad.

Un abrazo a todos/as

Susana 29 diciembre, 2009  

Laura, es interesantisimo lo que cuentas!! Creo que todos podriamos aprender mucho de tu experiencia. Por lo menos a mi me encantaria que te animaras a hacer una entrada contandonos: tanto lo que has visto en los viajes como en que consiste tu apuesta personal. Tambien creo que seria muy importante "denunciar" la mala gestion de las ayudas por parte de ONG e iglesias.

Que las grandes empresas se aprovechen de las situaciones de los paises pobres es tremendo, pero no podiamos esperar gran cosa de ellas; pero que haya ONG que se aprovechen de las ayudas de tantisima gente concienciada que se sacrifica por colaborar con alguna causa, eso ya es deleznable, intolerable, terrible. Habria que sacar a la luz los casos mas flagrantes y proponer alternativas mas "sanas".
¿No lo creeis asi?

Un abrazo!

PÁJARO DE CHINA 29 diciembre, 2009  

La solidaridad es un paliativo provisorio. Es necesaria en el "mientras tanto" pero no resuelve las causas estructurales que seguirán ampliando la pavorosa brecha social y vomitando pobres excluidos del sistema. Hay que dinamitar el capitalismo o, como mínimo, iniciar un viraje hacia las socialdemocracias donde el Estado ocupa el lugar que le corresponde (las escandinavas, por ejemplo).

No importa cuánto tarde. No importa si se consigue. Hay dar testimonio de esa necesidad,en forma explícita u oblicua (para mí, la más eficaz), en lo que escribimos, lo que pintamos, lo que decimos.

Un abrazo fuerte a todos.

Angus 29 diciembre, 2009  

La pregunta es: ¿ Por qué los gobiernos han gastado miles de millones en reflotar a los bancos y no hacen nada para solucionar el hambre en el mundo?.

Susana 29 diciembre, 2009  

Qué bien, qué debate más interesante!

La beligerante Pájaro, con su manifestación inequívoca de las intenciones de dinamitar el capitalismo (eso, eso!!!). Antonio, con su dedo en la llaga de las no-recetas de comida. Y ahora, una very good question de Angus. Para mí invierten en los bancos (y no en erradicar el hambre, no ya del mundo, sino de su propio territorio) porque los bancos son el verdadero poder. Y quien dice bancos dice el gran capital. Unos tienden a ello de forma más clara (la derecha) y otros de forma menos evidente, pero posiblemente los hambrientos ni siquiera sean votantes (¿a qué dirección censal le enviarán las papeletas?), así que, ¿para qué ayudarlos?

Abrazos.

Isabel Martínez 29 diciembre, 2009  

Me parece muy acertado el comentario de Laura y, aún más, la invitación de Susana para que nos cuente su experiencia.
Me uno a la petición, porque es amoral que nos toquen las entretelas y, luego, se queden la mayor parte del dinero. Hipócrita mundo éste.

Jordi Pascual Morant 29 diciembre, 2009  

Carmen,
alguien o algo nos echó al aire y caímos con la cara arriba y otros con la cruz visible.
Yo no me olvido nunca que debajo de mi cara existe mi cruz, de momento escondida, hasta que un día un viento huracanado pueda voltear.
Y que por debajo de lo aleatorio existe la voluntad, nuestro límite personal.
Somos responsables de nosotros mismos, de nuestros actos, siempre y cuando respondan al latido interior que los impulsa.
Admiro a la gente que se entrega a los demás, son sus actos lo que admiro, las palabras son los vestidos que nos ponemos antes de salir para hacer el camino, luego ese vestido se puede ensuciar, rasgar o mantenerse intacto, a veces el calor nos hace desprendernos de él o sentir que puede más el frío que lo que nos cubre.
Son pensamientos que me vienen a la mente.

Estoy de acuerdo con todo lo que dices, ése otro mundo, la suerte que tenemos algunos, lo poco que hacemos, no esperar que lo arreglen los que recaudan impuestos, sabiendo que éstas imágenes no son las más crueles que existen en éste mundo, ellos pueden comer.

Laura 30 diciembre, 2009  

Susana, yo trabajo como enfermera desde el año 1974.

Cuidar de los demás es mi insignia.

Mi trabajo me ha permitido relacionarme con el sufrimiento y el dolor, y el mío propio me ha hecho vulnerable y cercana a todo lo que me rodea, empezando por la tierra y terminando por los seres que me rodean, ya sea humanos, animales, o plantas.

Para eso he tenido que “morir”, dejar la vieja personalidad y abrirme a nuevos conceptos de lo que supone la Vida con mayúsculas.

Utilizar la palabra como elemento de denuncia es adecuado, pero cuando la conciencia despierta ya no hay vuelta atrás, se impone la acción; y hablo de acción no beligerante, de cambio de actitud personal. No podemos hacer revoluciones pero si podemos hacer nuestra propia revolución, la más importante de todas.

Si hablamos para denunciar y nos quedamos en eso, en la denuncia, nos convertimos en partícipes de aquello que denunciamos, hay que dar un paso más HAY QUE HACER DESDE DONDE PODAMOS.

Estoy de acuerdo en que las desigualdades las propician los estados, los dirigentes, los organismos internacionales, pero a estos los elegimos las personas y mi responsabilidad no puede ni quiere apoyarse en sus nefastas gestiones para yo no hacer nada.

Miremos en nuestro entorno inmediato ¿que veo que me revuelve las tripas?...

Basta de palabras, HAGAMOS.

Un abrazo

Arturo Borra 30 diciembre, 2009  

Por mi parte, pienso que cuestionar un sentimiento de culpabilidad sólo es el primer paso para la asunción de una responsabilidad colectiva, que es la de suprimir el hambre en el mundo.
Esta celebración, como todas las que se practican en el presente, tienen algo de obsceno: alzan festines mientras desde el otro lado del vidrio (la muralla china que rodea la opulencia) otros miran con dolor de hambre.
Valorar, sí, solidarizarse, también. Pero esas respuestas éticas exigen también un giro político.
El hambre es una lacra en toda sociedad; que en España ya haya un 20% de pobres no es extraño. Es la tercermundización del primer mundo, para amplias capas sociales.
En cualquier caso, gracias por el video y por una actitud que el desencanto olvida.
Un saludo a los lobos,
Arturo

Antonio 30 diciembre, 2009  

Tercio de nuevo en el debate. La pobreza y el hambre magnifican la riqueza y la abundancia. Todo se mide por comparación...
El cinismo es mantener la pobreza para ejercer la caridad como lavadora de conciencias, mientras se mantiene la injusticia en la riqueza.

Laura 31 diciembre, 2009  

Por descontado que si os interesa, os contaré mis experiencias.

Pero no se como acceder, soy nueva en esto del ciber espacio, ya me diréis como hacerlo.

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