EL MALESTAR

>> 16/6/11

Los resultados de las últimas municipales se deben, no digo yo lo contrario, a muchos y diversos factores. Ni pretendo ni, honestamente, podría analizarlos todos.

De todos los políticos socialistas catalanes del ámbito municipal sólo ha aguantado uno (en grandes ciudades, al menos): Àngel Ros, alcalde de Lleida, mi ciudad natal.

Los factores que pueden explicar que Ros aguante con una cómoda mayoría absoluta cuando otros se hunden son, ya dije, diversos. No vivo en Lleida y por tanto forzosamente me pierdo parte de la película. Pero hay un factor que, al menos desde fuera, me parece digno de tener en cuenta.

Cuando a Ricard Gomà, candidato de IC-Els Verds por Barcelona, le preguntaron por el buenismo respondió que lo prefería al malismo. Como para no estar de acuerdo. Pero no es suficiente. Ni como análisis ni como autocrítica.

Por buenismo se entiende esa actitud paternalista generalmente hacia los inmigrantes, pero no sólo. Desde hace tiempo que vengo defendiendo el gran problema que supone el buenismo para la izquierda. A ese problema hoy añadiría la falta de autocrítica. Pero de autocrítica de verdad, de raíz.

Volviendo al tema de los inmigrantes creo que todos comprendemos la necesidad de una política de ayuda para la integración. Todos sabemos también que existen medios y personas que fomentan un clima de malestar generalizado. Y que existen formaciones que aprovechan entonces para sacar tajada electoral (Plataforma, un partido abiertamente racista, sería uno, pero también en muchos casos el Partido Popular).

Cuando se confunden las políticas de ayuda con el buenismo (que es lo que pienso que en muchas ocasiones ha sucedido) el malestar crece, sobre todo cuando es azuzado por las derechas. Y son estas las únicas beneficiadas. Perdemos los demás: los inmigrantes y las izquierdas. Se acaba dando una enorme paradoja: crece cada día, como el laurel de Daphne, aquello que pretendemos combatir.

No digo que el crecimiento de las fuerzas racistas se deba al buenismo. Sería simplificar. Pero sí que sería importante que las izquierdas, en lugar de decir que no, dedicáramos cinco minutos a pensar en la posible responsabilidad que tenemos también nosotros con todo ello. Quizá descubriríamos que el buenismo no ayuda.

Àngel Ros ha ganado con mayoría absoluta en Lleida, entre otras cosas, porque dejó de lado este discurso tan típico de la izquierda. Ha ganado, probablemente, porque dijo que una cosa era la cultura (válida toda y válida siempre) y otra los valores. Y que nuestros valores, por los que llevábamos tiempo luchando (feminismo, igualdad, respeto a las minorías, extensión de los derechos y laicidad) eran comúnmente mejores a los valores que estas comunidades traían (mejores he dicho, sí, mejores, y que nadie se rasgue las vestiduras), y que no debíamos estar dispuestos a sustituir los nuestros por los suyos. Al contrario, no debíamos cejar en extender los nuestros.
Algún demagogo me preguntará que dónde he visto yo feminismo, igualdad y laicidad en la sociedad indignada que habitamos. Que quede claro que yo no he dicho que sea una batalla ganada pero sí una lucha en la que mayoritariamente estamos. Yo, al menos, no pienso renunciar a esa lucha. Y la izquierda, que se amilana con el tema del burka y con otros temas, y no se atreve a hablar demasiado alto, no entiendo por qué motivos, debería gritar eso con mayor contundencia. Y es sólo un ejemplo.

La izquierda no puede renunciar a dos principios. Ni a cambiar el mundo de raíz ni a influir en nuestra sociedad. Cambiar el mundo, hacerlo más habitable, es una lucha sorda en la que tengo puestas muchas esperanzas, si cuatro descerebrados ayudados por el sistema (léase infiltrados) no se cargan lo que parecía una promesa. Pero mientras que eso no llega debemos ser influyentes en el sistema. Y para ello creo que tenemos varias asignaturas pendientes. Una, la autocrítica que a veces me parece una quimera. Y otra, escuchar a la sociedad y aprender a no insultarla a la mínima que propone algo que no nos gusta del todo. Descubrir que las cosas no son blancas o negras, y que debemos descender a los matices si queremos ser creíbles.

Porque la sensación que tengo muchas veces es que la izquierda es poco permeable a la opinión que se sale de lo canónico de izquierdas. Y luego, que escucha poco. Y que escucha sólo lo que quiere escuchar.

11 comentaris:

Isabel Martínez Barquero 16 junio, 2011  

Un buen tema de debate planteas.
Me parece interesantísimo lanzar el guante para que la izquierda se aparte de dogmatismos que a ningún lado conducen. Una actitud transigente, de escucha que valora las razones del otro, de quien no está a su lado, puede resultar muy positiva. No se trata de "conmigo contra mí". Conviene dejar infantilismos ortodoxos y ser amplio, versátil. Es la única manera.
Ojalá la izquierda haya aprendido de los muchachos del 15-M, porque ellos nos han puesto las pilas y eso cuenta, cuenta mucho. La ilusión es esencial y requiere ojos limpios, como los de un niño. Con actitudes que pontifican, no se cambia el mundo, porque el mundo está lleno de personas y esas personas han de ser la brújula.
Un abrazo, querido Ramón.

MAMÉ VALDÉS 16 junio, 2011  

La izquierda se "derechizado" (No se si existe esta palabra) pero esto es realmente lo que ha pasado y está pasando, por eso tanto indignados y ya no hay politícos que los represente. Me alegro de tu vuelta, un saludo.

Antònia Pons Valldosera 16 junio, 2011  

L'Àngel ha guanyat la majoria absoluta perquè és una persona molt intel·ligent, proper i entranyable i la gent se l'estima, amés és una persona molt humil que mai no va d'Alcalde sinó d'Àngel Ros. L'administració de l'Ajuntament és molt propera.
Això del burka a mi em sembla que va ser un error perquè a Lleida hi ha molts mitjans per a fer pedagogia sense recórrer a les prohibicions i no crec que hi hagi tanta xenofòbia com per donar-li la majoria. A més tampoc no n'hi ha tantes de dones que vagin amb la cortina. De fet jo no n'he vist mai cap.
Els xenòfobs i el nucli dur ppero per més que faci mai no li donarien el vot, els conec bé.
Ha escombrat ERC i el d'Iniciativa, això mai no s'havia vist. I a més hi ha un altre factor: Lleida no guarda massa bon record de l'època, diem-ne bienni convergent.
Ara la gent estan enfadats pel desallotjament de Ricard Vinyes. Però d'aquí a 4 anys ja no se'n recordaran o si, que ja saps com som els lleidatans.
Petons

Alma 16 junio, 2011  

También yo creo que sí, que son definitivamente mejores valores, también yo creo que si más gente, que igualmente lo piensa, lo dijera alto y claro, sin jactancia ni agresividad, simplemente como lo que es, una verdad objetiva, nos iría mucho mejor y se evitarían otras situaciones tan dificiles de entender o digerir como los resultados de las últimas elecciones, por ejemplo.

Un beso

RGAlmazán 17 junio, 2011  

Claro que hay valores mejores. Todos los que tienen que ver con los derechos humanos. En nuestro caso, aunque mejorables, van desde luego muy por delante que la de otros países del Tercer Mundo.
Sin embargo, hay valores que no son ni mejores ni peores, sino distintos, y esos son los que también atacan los xenófobos, porque cualquier cosa que sea distinta les aterra, no pueden soportar valores que no sean los suyos, y ahí no podemos hacerles el caldo gordo.
Por lo tanto, sí a otros valores, mientras no conculquen derechos humanos.

Salud y República

Desclasado 17 junio, 2011  

No sabes -o quizá sí- lo identificado que me siento contigo. Suscribo casi todas y cada una de tus palabras. Estoy hasta los cojones de buenismos que devienen en entreguismos, de feminismoa que devienen en feminazismos, de indigenismos que devienen en blancofobias... Y sobre todo estoy hasta los cojones de que una izquierda que debe ser rebelde por definición, lleve el mismo discurso que lleva el capital en todos estos temas.
Para dogmas intocables ya tenía a la Iglesia, que esos no me engañaban apenas.

Saludos.

Camino a Gaia 17 junio, 2011  

Creo que estamos en la tercera fase del neoliberalismo:
1ª Privatizar ganancias
2ª Socializar pérdidas
Y la tercera y no declarada:
3ª Socializar responsabilidades.

Completamente perdida la orientación sobre la causa y el efecto, nos lleva a la xenofobia, que como bien dices crece y se riega para que siga creciendo.
Parece bastante razonable que gentes que vienen de regímenes dictatoriales o con un pobre cumplimiento de los derechos humanos acarreen parte de esos valores teocráticos. Aunque hemos de reconocer que también nos quedan por soltar algunos lastres.

Creo que como bien dices, la izquierda necesita salir a las plazas y que le de un poco el aire, aunque tengamos que aguantar el olor a rancio durante un tiempo. El sistema capitalista se está hundiendo, los países que abrazaron los ideales marxistas o los han abandonado o permanecen hundidos en el militarismo y hacen falta nuevas ideas, o por lo menos escuchar las que descartamos sin demasiados miramientos.

Ataúlfa Braun 20 junio, 2011  

Voy a discrepar con todos mis respetos. Y voy a explicar por qué. Resulta que estamos abogando por una supuesta revolución en el último mes y una semana, ¿cierto? Pues parece que nos nos enteramos de nada. Esos valores que supuestamente son mejores en nuestro querido y decadente primer mundo se llaman HIPOCRESÍA, porque quedan muy bonitos en las declaraciones universales y tal y tal, pero en el fondo poco se ha cambiado. Y lo que se ha cambiado ha sido gracias a la EDUCACIÓN. Y eso es lo que falta en muchos de los países del Tercer Mundo. Sí, acceso a la educación. Porque por mucho que emerjan, sólo manejarán dinero, y las mujeres se convertirán en cortesanas de tres al cuarto, y los hombres en chulos macarrónicos. Y ya.
Por otra parte, los regímentes dictatoriales están instaurados por los gobiernos y las empresas del denominado primer mundo. Que sí, que Mubaraks & CIA les hacen el trabajo sucio y visible, cierto. Pero los verdaderos culpables son los mismos que han generado esta crisis, y la anterior y la anterior de la anterior y así sucesivamente.
Y llegamos al tema de la XENOFOBIA/RACISMO tan y tan complicado. Pero por qué? Pues muy fácil, porque las diferencias económicas generan diferencias educacionales y culturales (no hablo de tradiciones y demás)y mientras todo va bien, pues no se ve, pero cuando va mal, todos queremos lavarle el culo al amo (ya no vale que lo haga el inmigrante de turno). Y no es demagogia. El mundo sólo puede cambiarse de una manera y es con educación universal para que todo el mundo pueda trascender. Por ello, no creo ni en el buenismo de izquierdas que no soluciona el problema hablando realmente de él y su solución y mucho menos en los conservadores y ultraderechistas. No hay disculpas para ninguno en este caso.
Abrazos!

STEVE 22 junio, 2011  

en toda crisis hay gente que sale mal parada y gente que se enriquece con las penas de los demás.
palabras sencillas pero que son el descontento de mas de 5 millones de parados, que dejen de buscar el porque ya estamos abajo y se encaminen a escalar esta cima sin casi oxigeno, pero los españoles ya estamos acostumbrados a vivir época tras época algunas miserias, que se lo pidan a los que hasta hace poco eran los emigrantes o abrir los ojos y que nuestros oídos sean contestados por nuestros padres y abuelos, ellos si que pasaron una crisis.........
saludos
muy buen blog

Josep 25 junio, 2011  

Ramon , quizas no sea esta la contestación que corresponde a tu buen artículo. Espero que con mi comentario no confunda una cosa con otra.
Si Cuando se tienen ideas de izquierdas y se empieza a pensar de forma pragmática aparecen fuerzas misteriosas que casi magnéticamente te empujan un poco hacia la derecha. Lo curioso es que esas fuerzas no vienen de la derecha, como podría esperarse, sino de la izquierda.

Me puedo dar cuenta que puedo tener un criterio ético, sin tener ideología, criterio de interés por lo social, de sensibilidad hacia el dolor ajeno, y desear hacer cosas que resuelvan en la medida de lo posible los males que genera la sociedad moderna, pero al no estar ligado a ninguna ideología, tan solo a mis propios criterios personales, puedo entender y encontrar virtudes en el sistema capitalista. Me estoy haciendo pragmático.

Sin ideología, no parece que los términos derecha o izquierda tengan sentido. De modo que quien se etiqueta como de izquierdas, comulga con una ideología, con una actitud, y así se convierte en un "anti".
Porque quien no tiene una ideología de masas, es libre, pero quien se identifica a sí mismo como de derechas o de izquierdas, se liga a un comportamiento basado en patrones ideológicos. Y por supuesto, se integra en una lucha contra el aspecto opuesto, es decir que uno de izquierdas estara en contra siempre de alguien de derechas, y viceversa. Son bandos en conflicto. 
Un conflicto antiguo y basado en el Marxismo, en aquello de la lucha de clases, de modo que antes de que existiera la izquierda no existia la derecha.

Una abraçada.

Antonio 01 agosto, 2011  

Amigo Ramón, aunque a destiempo leo tu texto, me parece una excelente reflexión su la forma y el fondo de hacer política que se está ejerciendo. He sido inmigrante, me fui de mi tierra y eso cuesta. Por eso siempre defiendo que hay que ayudar al inmigrante en su integración, y no solo por eso, sino porque el conflicto viene por ese desajuste... Hay gente, eso sí, que desprecia al que sufre y deja su tierra para ganarse el pan de cada día, aunque luego se peguen de golpes de pecho y hablen de caridad como antídoto de la justicia inexistente.
Un abrazo

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