DE LA DEMOCRACIA ME ACUERDO, PERO ¿DÓNDE ESTÁ?

>> 20/12/10

Una buena manera de mirar el mundo ahora que el año acaba (o de mirar el año ahora que el mundo acaba, que uno ya no sabe) es ver el siguiente vídeo de Iñaki Gabilondo. Lo vi por primera vez, hace ya unos meses, en el blog del amigo progresista de Madrid (el Diario) y pensé entonces que resumía perfectamente lo que llevábamos de año. La crisis, los mercados, todo eso. Pero desde entonces hasta ahora ha seguido lloviendo. Y asistimos a la concreción de nuevas medidas deliciosas. Los sesenta y siete. La ley Sinde. La pérdida de derechos. Que, aunque cueste de tragar, seguimos militarizados. Que cada día más los mercados continúan gobernándolo todo. Que continuamos avanzando por el camino del pensamiento único. Que el neoliberalismo está de moda. Que algunas izquierdas lo hicieron muy mal. Que está en peligro la libertad de expresión. Que Assange tiene un pie en Guantánamo, digo en USA. Que la misma cadena que recogió el vídeo que hoy os traigo va a desaparecer en menos de diez días para acoger algo tan delicioso como los mejores momentos de Telecinco o algo peor. Vean el vídeo pero que nadie se hunda luego.


Pero uno es optimista. A pesar de los pesares es optimista. A pesar del pesimismo terrible, uno es optimista. Convenzámonos de ello, aunque nos cueste. Porque nos engañaron. No sé en qué momento del camino, pero nos engañaron.

Queda solamente la rabia que nos hace mantener en pie: sigue habiendo gente que no se vende y juro que les admiro locamente, como la cosa rara que son. Ellos son mis líderes. Lo proclamo.

Y espero que para terminar se me permita ponerme almodovariano, que a veces sienta bien. Ya sé que poca gente traga al Dúo Dinámico, pero Pedrooooo es otra cosa. Además los himnos son necesarios porque nos dan fuerza. Aquí está. Porque vamos a resistir a pesar de todo, ¿verdad?

30 comentaris:

ana 20 diciembre, 2010  

Más razón que un santo, Gabilondo y tú, es cierto que la democracia corre peligro y la libertad de expresión, sin ir más lejos en los periódicos de Jaén censuran las opiniones de los lectores si no se se ajusta a sus ideales. Un asquito.

besos

Camino a Gaia 20 diciembre, 2010  

Apoyo tu optimismo, no porque tenga mucha lógica sino porque lo necesitamos. Los cambios asustan, confunden y también ilusionan. ¿Pero que hacer con tanta mentira? Quizá creímos lo que quisimos creer, y eso fue lo que nos dieron.
Va llegando la hora de despertar. La ley Sinde, o la nueva forma de censura a través del comercio total, la persecución de las ideas, la información y la cultura a través de licencias de copyrigh.
Wikileaks destapa los crímenes de los poderosos y es perseguida porque la verdad se condena como un crimen.
Van cayendo sin embargo muchas vendas de los ojos.

Dilaida 20 diciembre, 2010  

El optimismo es una virtud, el pesimismo un defecto, me gusta que seas optimista y en los tiempos que corren si se quiere sobrevivir siempre hay que ver el baso medio lleno.
Claro que tienes razón, se están perdiendo los valores de la democracia o ya se han perdido.
La mass-media nos controla totalmente, tienen a la gente embobada con programas basura.
Todo lo que está ocurriendo me recuerda el ocaso del Imperio Romano.
Bicos

emejota 21 diciembre, 2010  

Seré breve en esta ocasión, no se si por cuestiones de horario o por cuestiones generacionales, pero no podría estar mas de acuerdo con Dilaida. Aggghhh, no me puedo creer lo que estamos viviendo. Un fuerte abrazo.

Eastriver 21 diciembre, 2010  

Si pretendíais animarme estáis consiguiendo justo lo contrario, jaja. Mi apuesta por el optimismo es eso, una apuesta. En el fondo el pesimismo lo ocupa todo, sólo que no pienso permitírselo. Seguiré leyendo...

RGAlmazán 21 diciembre, 2010  

Ramón, es que pretendes algo difícil en los tiempos que corren. Porque la cosa está dura. De todas formas, como me parece bien, me gustaría que nos dieras la receta, que desde luego no es mirar a otra parte.
Yo creo que el optimismo en este caso es pensar que habiendo llegado tan abajo, lo lógico es empezar a subir, pero no estoy convencido de que no podamos hundirnos más.
Cuidemos nuestra parcela particular siendo coherentes, intentemos denunciar las injusticias y ayudar si podemos, y démonos con un canto en los dientes.
Aunque estoy convencido y quiero creer, que a pesar de todo, otro mundo es posible, pero no sé cómo llegar a él.

Salud y República

m.eugènia creus-piqué 21 diciembre, 2010  

Preguntas dónde está la democracia ? La ví pasar hace tiempo por delante de casa y.....se perdió.Nos mienten , nos manipulan y nosotros tragamos y tragamos,que bueno es el gran Gabilondo, lo veía a diario por cuatro.Petons.

Ciberculturalia 21 diciembre, 2010  

El vídeo es imponente. Yo también quiero ser optimista. Creo que lo soy. Ahora bien pienso que los mensajes enlatados que recibimos tanto por la vía institucional como por la mediática, está teniendo unos efectos muy pernocivos para la democracia ya que una parte importante de la ciudadanía está aletargada, muy aletargada. Se ve cada vez que hay alguna convocatoria para defender nuestros propios intereses.
¿Dónde está la democracia? La respuesta sólo la podemos encontrar en nosotros, los ciudadanos.
Habrá por tanto que seguir haciendo proselitismo para convencernos de que las posturas individuales conducen siempre al deterioro de nuestra vida común, a la pérdida de nuestro estado del bienestar, al aumento del poder fáctico.
No nos dejaremos vencer, querido Ramón.
Un beso

Antònia Pons Valldosera 21 diciembre, 2010  

Ramón, no había visto la entradita de Iñaki pero el sábado estaba hablando de eso con un chico joven en un bar de mi pueblo. Me miraba como si fuera una alienígena o una flipada.
No hay derechas, no hay izquierdas, ni centros, estas ideologías sirven sólo para vender la moto. Hay el margen pequeño que marcan los mercados, estos capitanes y reyes que manejan los hilos en la sombra y que son los que deciden.
La democracia está, la pobre, prostituida y ha quedado reducida a una liturgia vacía de significado: introducción de una papeleta en una urna previa presentación del DNI.
La democracia es una proscrita que se esconde hoy aquí y mañana allí, que nos susurra al oído que nosotros tenemos el poder, que debemos levantarnos y ayudarla a volver a su lugar natural. ¿Sabemos cómo? No lo sé, unos opinan que con violencia y salen a la calle, otros opinan que debemos resistir y que no hay mal que dure cien años, que volverá después de que pase el temporal, que simplemente no hagamos nada sólo capearlo procurando salvar los muebles.
¿Tenemos razones para ser optimistas? El optimismo es un estado de ánimo que no depende más que de nosotros.
En ocasiones me siento como una espectadora de una película que no me gusta aunque no tengo modo de cambiar de canal o de salir del cine, las puertas están cerradas y tengo que aguantar hasta el The End, mis hijas me preguntan si falta mucho y yo digo que no, tranquilas, pronto terminará y saldremos aunque no lo crea porque si ven que tengo miedo ellas van a tener mucho más.
Espero que alguien se levante, en la oscuridad, y exija que paren la máquina y que abran las puertas para sumarme a su grito. Percibo la inquietud de los otros espectadores pero nadie da el paso aún.
Espero, sólo espero que llegue el séptimo de caballería y rescate a los buenos, sólo que que los del séptimo tampoco me gustan demasiado.
Resistiremos, aunque tengamos que morir con las botas puestas asistiendo a este ocaso de los dioses que ahora sabemos que tenían pies de barro.
GONE WITH DE WIND.
Un abrazo

Txema 21 diciembre, 2010  

Optimista? No, yo no lo soy en absoluto. Tampoco soy un agorero, pero procuro tener los pies en la tierra y no perder de vista lo que nos rodea.

Es verdad que estamos en una dictadura y que la única solución es la hecatombe, un desastre de proporciones inimaginables para que haya que empezar desde cero.

Solamente liquidando el sistema desde sus cimientos hay posibilidad de regeneración.

Pero, lógicamente, eso nadie lo quiere, es más, nadie lo plantea, salvo alguna excepción estrafalaria.

Preferimos soportar la situación actual con la esperanza de que en un futuro se vuelva a la "normalidad", cuando los mercados estén satisfecho de su obra.

No, no puedo querido Ramón, ser optimista, ni apostar por el optimismo.

De verdad que a veces pienso si no sería mejor esa hecatombe.

Saludos

Ataúlfa Braun 21 diciembre, 2010  

¿Cuándo nos empezaron a engañar? ¿Cuándo se empezó a engañar al mundo? Desde siempre, pero más concretamente desde los primeros 60.Desgraciadamente el nazismo triunfó y se extendió, transformándose en eso que ha dado en llamarse neoliberalismo.
Cuando el Plan Marshall se instauró en este país y los obreros y sus hijos se olvidaron de las penurias, de la guerra de clases, de la igualdad para todos. ¿Nos engañaron o nos dejamos engañar? Consumo y bienestar para algunos. Bueno sí, pero a dosis determinadas y cada uno a su tiempo. Que para eso en Europa ya llevaban un tiempo más avanzados (digo en la occidental) y mientras entraba nuestra transición, las dictaduras del cono sur hacían desaparecer a la gente. Luego les tocó a los de Europa del Este y los orientales. Ahora estamos como hace muuuuuuuuuchos años, con la diferencia de que hemos probado las mieles. ¿Quién piensa que esto va a volver a ser el supuesto jardín edénico? Jajajajajjajajaja!
Pues sí, Ramón, alabo tu optimismo, que yo también intento crearme para mí misma, puesto que de otra manera em hundiría en la miseria. La solución parece ser que nadie la quiere en este país, pues nadie (excepto unos respetables pocos) ha pegado un sólo grito, nadie.

Saludos

Txema 21 diciembre, 2010  

Ataulfa hace no mucho, me parece que en este mismo blog aludí a la vistoria de nazismo.

Claro que no trata de una victoria con la vieja parafernalia de las camisas pardas, las esváscticas y toda esa historia racial. Es más sutil.

El sistema ha logrado que las sociedades estén adormecidas y poco dispuestas a actuar. ;Lo mismo que los nazis que lograron en cierta medida narcotizar a toda Alemania.

Porque no se trata de lanzar gritos al mundo exterior, por muy bien argumentado que estén. Habría que actuar o seremos aplastados.

Lo complicado es encontrar la fórmula para acabar con el sistema. Por eso me refería al gran desastre que tendría que suceder, para empezar desde cero.

Hitler condujo al mundo irremediablemente a un guerra terrible. No sé si, desgraciadamente, el capitalismo nos conduce también sin solución a otra.

saludos

chus 21 diciembre, 2010  

Interesante vídeo, texto y, en especial, los distintos comentarios. Tengo casi 60 años y nunca he conocido la democracia, por lo tanto no puedo acordarme de ella ni de su verdadero significado. ¿Vienen tiempos peores?, sí, por supuesto, distintos, pero desde el punto de vista de aquellos que dominan la sociedad, iguales, simplemente somos más débiles aquellos que seguimos pensando que la democracia (y no este falso remedo tramposo) puede llegar a ser y se aprovechan de ello.

Eastriver 21 diciembre, 2010  

Quise contestar a Rafa, que me pedía la receta de mi optimismo presuponiendo que no consistía en mirar hacia otro lado, jajaja. Pues era mucho suponer... Veréis, soy tan pesimista como vosotros, tanto o casi tanto. Porque observo lo que me rodea, lo grande, lo que sale (o no sale porque es censurado) en la tele. Pero también lo pequeño, lo cotidiano... La vida cotidiana en la calle, en la finca, en la comunidad de vecinos, en el trabajo. Y claro, lo pequeño es síntoma de lo grande. Y la desolación crece.

El Resistiré del Dúo Dinámico significa Resistiré hasta el final, moriremos con las botas puestas, no vamos a vendernos. No un "Resistiré para cuando todo cambie", porque no veo cambio. Así que optimismo, hoy por hoy, significa continuar viviendo sin que las manos de la melancolía se nos lleven por delante. ¿Mirar hacia otro lado? Todo el rato, cuando ya la angustia es demasiada. Cuando la locura amenaza.

Y no es literatura. Es la realidad. ¿Sabéis qué pienso? Que todo está orquestado, que el club Bildelberg o quien sea lo tenía previsto. Que nos han ido uniformando y que, como todos callan, no hay vuelta atrás. Por eso, justo por eso, sé que resistiré con las botas puestas pero también sé que el único descanso espiritual puede llegarnos de una peli buena, de una buena novela, de un viaje, de una agradable conversación, de mirar hacia otro lado ni que sea durante cinco minutos.

Pero como dije en mi entrada lo que más me importa es que sigo proclamando mi admiración por quienes no se venden, que son cuatro y tienen mala fama.

(Eso junto con otra certeza que asoma a ratos... La de que los radikales probablemente tienen razón. Joder, lo que han conseguido a base de desengañarme, yo que era tan sosegado. Probablemente el camino está en la lucha.)

Txema 21 diciembre, 2010  

Ramón estoy contigo.

Saludos

Ataúlfa Braun 21 diciembre, 2010  

Txema, es verdad que estuvimos hablando del tema, pero es que da para tanto...

Ramón, no puedo evitar sonreirme cómplice...¿Encontraste los libros que te comenté? El plan era/es a muy largo plazo. Pero como bien dices hemos de preservar nuestra naturaleza más humana, eso nos permitirá resistir.
Besos

MAMÉ VALDÉS 22 diciembre, 2010  

Más que pesimismo lo que hay es desencanto, ya no queda nada en lo que creer ni nada por lo que "luchar" esto es un suicidio lento y agónico pero que creo que hay gente que lo está disfrutando, tenemos algo de masoquistas escondido en alguna parte, los seres humanos somos así, pero pan y circo que no nos falte... un saludo.

Maia 22 diciembre, 2010  

Es chico el mundo..si habré escuchado esta canción cuando era chica! Muy bueno el video.Hay letras de canciones que nunca pierden vigencia.
Conocés Cambalache? Si no la conocés te aconsejo que la busques. Se te va a pasar el optimismo jajaja. Pero uno nunca pierde las esperanzas y resiste,pucha si resiste !Allí, acá, en todos lados.
Un abrazo,

J. G. 22 diciembre, 2010  

En diario jaén, sin contradecir a nadie y sin tener nada que ver con el periódico no se censura. Otra cosa es el radicalismo.

Antonio 22 diciembre, 2010  

No, no estoy de acuerdo, la guerra al final no la ha ganado el nazismo, pues este defendía un Estado poderos impositor sobre el pueblo y controlador, mediante líderes y organizaciones sociales de corte fascista, de las movidas económicas y sociales, considerando la idea única y erradicando las otras mediante todo tipo de acciones…

Lo nuestro es una engañifa, que tiene otro cariz. Nos hacen creer que somos soberanos y luego ellos tienen la sartén por el mango mediante el uso de la prensa y los medios de comunicación, la creación de los estados de opinión, dejando a los idealistas como entes marginales y exóticos en un mundo materialista. Saben usar el conocimiento y la tecnología en beneficio propio, usar los miedos en inseguridades, potenciar los instintos de supervivencia de la gente y llevarlos al egoísmo y a la individualidad sumisa al poder. Además se esconden detrás de organizaciones, de grupos de poder, lobbys, multinacionales y grandes empresas que son amparadas por el sistema y sus leyes, que controlan y rinden a los políticos y a la administración mediante el uso del dinero. No tienen cara, no son personas, sino fantasmas que revoletean a nuestro alrededor dirigiendo el destino de la humanidad

Si el nazismo es malo, esto no le queda a la zaga… Eso sí, mientras tengamos la opción del voto podemos reflexionar y revertir la situación, si somos capaces de sufrir el trauma de un gran cambio que los resitúe en el lugar que les corresponde y volvamos a pivotar en torno al ser humano… Romper el sistema, o modificarlo, para que surja otro mejor, es complejo y, tal vez, sea posible refundando la política, rearmando ideológicamente el pensamiento y potenciando el espíritu de los tiempso que nos lleve a un mundo mejor…

No creo que haya que ser pesimista ni optimista, pues ambas posiciones resultan de una actitud emocional. Creo que el realismo, ese análisis racional de la realidad es el que permite ver y optar por las soluciones que nos hagan salir de esta e ir hacia otra situación más justa y razonable…

Un abrazo Ramón y compañeros de debate

Ataúlfa Braun 22 diciembre, 2010  

Esa engañifa de la que hablas es precisamente el triunfo del sistema propuesto por los nazis aplicado a la publicidad, al funcionamiento de empresas y demás. Propaganda, control, terror, manipulación, sistemas de gestión, organización y reducción...¿Te parece poco el triunfo? Y eso sin hablar de complementos de ley aprobadas a expuertas y demás.
Claro que es posible el cambio, si la gente va en busca de la información real y no se deja manipular.

Saludos

Antonio 22 diciembre, 2010  

Ataulfa, el capital aprende de todos, incluido los nazis y su propaganda, y pretende el control de los estados y los gobiernos apoyados en la voluntad manipulada de los pueblos. Los nazis van de cara y arrogantemente estos van de tapadillo... esa es la diferencia para mí... Al menos yo lo veo así.
Por eso comparto contigo la idea de que el cambio es posible si los pueblos no se dejan manipular.

Lansky 22 diciembre, 2010  

Mejor que nadie lo dijo el filósofo: pesimismo de la inteligencia, optimismo de la voluntad (y no al revés, como 'Zapatitos')

Jose Vte. 22 diciembre, 2010  

Ramón, no es que sea pesimismo, pero si un gran desencanto, son muchos los palos que nos estamos llevando en los últimos tiempos como para no asistir a todo esto con un mínimo de perplejidad, y el caso es que hay pocas asas a las que sujetarse para no hundirnos en la mayor de las desesperanzas. La noticia del cierre de CNN+, para dar paso al esperpento de gente y programas del estilo de tele5 y sus Esteban y Jorge Javier Vázquez ayudan poco.

Pero hay que intentar tener un cierto optimismo, seguir mirando hacia delante, no queda otra, lo contrario es el vacío, o la nausea, lo que nos espera es mucho peor, desde aquí, desde el País Valenciano, os lo puedo jurar.

Saludos

Eastriver 22 diciembre, 2010  

Lo mejor de esta entrada, es el debate que se ha generado. Y de paso quiero remitiros a la entrada de hoy de Antonio, porque en el penúltimo párrafo habla de algo que me ha dado que pensar: el pesimismo como otro ingrediente cocinado por quienes lo generan. En fin, el tema es muy complejo pero creo que estamos de acuerdo con que pintan bastos. Ojalá nos equivoquemos. Gracias a todos porque sois estupendos.

Isabel Martínez Barquero 22 diciembre, 2010  

No sé si soy optimista o pesimista, pero sí digo que estoy hasta las narices de tanta tristeza en los rostros de la gente, de tanta falta de fe, de tanto miedo hacia el futuro.
También digo: "Resistiré". Es lo que me queda.
Besos a todos.

mariajesusparadela 22 diciembre, 2010  

Lo que dice Gabilondo también lo dice , en el post de hoy de Felipe , Anguita, en el programa 59 segundos.

Pero yo también soy optimista y resistiré.

Thiago 22 diciembre, 2010  

Hay cosa que claman al cielo.... que el liberalismo/capitalismo ande tan contento con la que han montado y, además, siguen diciendo que "hay que dejar al mercado" y que vuelven a levantar la cabeza como si la cosa no fuera con ellos, me puede.

y que telecinco haya cmprado y va a absorver la cuatro y que de Gabilondo pasemos a Belen Estaban ya me hace subir por las paredes...

No sé qué mas puede pasar ya... pero aún así, pasará.


Bezos

Anna Jorba Ricart 22 diciembre, 2010  

Cansada me tienen las quejas, las mentiras politiqueras, el desánimo que han creado...la TV....
Estamos en invierno y Haceeeeee frioooooo....¿dónde está la noticia?....
Ramon...ha resistir que es lo que sabemos hacer...

Camino a Gaia 23 diciembre, 2010  

Creo que el mayor de los problemas de la izquierda es su desorientación.
Lo que se está desmoronando es el propio sistema capitalista. La demora de su caída solo acrecentará el sufrimiento, pero es inevitable. ¿La razón? Es insostenible. Quizá lleguemos a creer que "han ganado" porque ha robado los botes salvavidas, pero quizá nuestro problema es que seguimos aferrados al sistema. Queremos que vuelvan los días felices pero eso solo sería posible temporalmente. Me temo que la hecatombe está servida. Y la izquierda no sabe qué hacer.
Los neoliberales que abogaban por el no intervencionismo del estado, han debido ser rescatados con dinero público. Seamos francos, la izquierda no ha sabido aprovechar la situación.
Todo el tiempo que empleemos lamentando es tiempo perdido.

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