La sociedad golpista

>> 19/11/10


Me lleva la intuición, lo que escucho diariamente. Lo que hace más de 25 años, desde la restauración democrática en Argentina, cuando empecé a adquirir algo de “conciencia política”, percibo en las calles, en los taxis, en los medios de comunicación. No hago un trabajo de campo. Mi único campo es mi experiencia cotidiana.
Existe una parte de la sociedad argentina que está repleta de lugares comunes que revelan una profunda vocación antidemocrática.
Lo tengo marcado a fuego: apenas asumido el Presidente Alfonsín, habrá sido en las vacaciones del ´84, cuando nos subimos a un taxi con mis padres y el tipo nos dijo: “la democracia no sirve para un carajo. Tienen que volver los milicos”.
A partir de ese momento, me tocó, nos tocó, respirar un aire en el cual, un importante sector social, defendió desde el lenguaje, el sistema represivo, la mano dura, el control, la educación católica, la disciplina y el sistema económico liberal.
Así, se impuso el atroz “algo habrán hecho”, para justificar la desaparición, tortura y muerte de militantes (y “gente inocente” -se presume que los militantes políticos eran peligrosos -). Todavía se lo utiliza, por ejemplo, cuando ocurre algún hecho policial de represión o detención de habitantes de “villas miserias”. Si en los setenta, los militantes estaban “señalados”, ahora son los “pobres” los marcados con signos de discriminación. Los pobres son los drogadictos y los delincuentes.
El lugar común “con los milicos estábamos mejor”, no ha variado su significado. Se quiere decir, claramente, que durante la dictadura militar no había “inseguridad”. Extraña concepción de la seguridad, que omite la realidad de 30.000 desparecidos y una innumerable cantidad de torturados, perseguidos, apropiaciones de niños y de bienes. Claro, las clases altas no consideran a eso como “inseguridad” porque, precisamente, las políticas protegían “sus sueños” de metal.
“Somos hijos del rigor”, en general, es un argumento falaz, de aquellos que desprecian el compromiso social. No existe fundamentación empírica para afirmar que esta sociedad prefiere un régimen “dictatorial”. Si, es seguro que, ese sector beneficiado por políticas pretende que haya un gobierno duro que le sirva las cosas “en bandeja” y que aniquile todo vestigio de arruinarles el “estofado”.
Paralelos, una variedad de lugares comunes que hacen referencia, precisamente, a la evasión al compromiso político y social, llámese: Individualismo. Esto puede parecer un poco ambiguo, volado, alejado del tema “golpismo”. Pero es sospechoso que aquellos que pregonan el “yo, argentino”, el “hacete el boludo”, el literario “cada lechón en su teta”, atestigüen que durante la dictadura: “yo no me metía en nada y nunca me jodieron”.  

Por otra parte, si algo sucedió durante la crispada era Kirchnerista, es la puesta en debate del “tema político”. Esto se percibió muy claro durante los funerales del Ex Presidente Kirchner. La participación activa de la Juventud y el rescate de valores como la “militancia. Algo que, evidentemente, trastocó el orden establecido y tensó la cuerda. Este discurso pro-golpista se desbordó, perdió los estribos. Como cuando, en estos días una iracunda legisladora opositora golpeó a uno oficialista, al advertir que sus sueños “desestabilizadores” se veían truncados por el juego democrático.
En el aspecto del lenguaje, el discurso golpista fluyó más que nunca, con toda la fuerza del odio. Los exabruptos de políticos y “periodistas” irrumpen sin límites. El discurso político se contagió de las formas callejeras.
Famosa es la cínica charla que tuvieron el periodista Grondona y el patrón de la Sociedad Rural Hugo Biolcatti, en la que ambos se hacían chanzas entre risitas irónicas, sobre la probable caída de la Presidenta y la asunción del Vicepresidente (un caso para Freud).
El ex Presidente Duhalde arengando desde una tribuna que a mitad de este año, el gobierno estaría “para tirar la toalla”. Y su esposa, en una nota periodística, tomando una voz que no le pertenece (la del pueblo) para decir que “la sociedad está harta de la política, y yo también” (Me pregunto cuál es la solución a este hartazgo). El esposo de la legisladora golpeadora asegurando que los Kirchner no llegan al final de su mandato “ni con muletas”. Y la diputada Carrió, en una serie brutal de apología golpista: “o ceden y se resuelve el asunto, o se van y también se resuelve”. “Ceden, o los dejamos sin presupuesto”. Y más explícito aún: “Yo no podría ser Vicepresidente, al segundo día, hago un golpe de estado”. 

No es para profundizar mucho más. Es evidente que en la sociedad Argentina existe un sector importante con muchos rasgos de autoritarismo. Que tiene, evidentemente, muy poco apego a las normas democráticas. Que no entiende que, más allá del resquemor que pueda causar un gobierno, la democracia da esa oportunidad periódica de cambiar el rumbo de la “forma de hacer política”, y que en ese juego de mayorías y minorías en el que todos “deberíamos” estar de acuerdo, al participar en el seno social, hay un cierto rasgo de justicia. Quizá la democracia no sea el más maravilloso sistema, pero, por ahora, es lo que hay. 

Imagen: Web 

9 comentaris:

Antonio 20 noviembre, 2010  

Existe un grupo social que se cree el dueño de la patria, los representantes de la opinión pública, los verdaderos interesados en la evolución del país, y los que son la reencarnación de la propia patria. Los otros son los servidores, los que tienen que someterse, los que están para servir a la clase dominante y a los “patriotas verdaderos” y patronos, si no serán traidores a la patria. Es evidente que el orden es la situación en que las clases actúan como deben para mantener el sistema anacrónico y servidor del dominante, donde la calase dominante se siente segura…

En España sabemos de eso. Una guerra se encargó de recordar que cuando el pueblo pide su independencia, que se le respete y considere como personas iguales, cuando piden justicia social, equidad y distribución justa de la riqueza que se genera con el trabajo, todo acaba en guerra y muerte hasta someterlos de nuevo a los poderes del capital y la nobleza de la historia… Es decir, a dejar bien claro que quien manda, manda.

Ahora, desde el derecho que todos tenemos como seres humanos, desde los derechos humanos, tienen otras formas más sibilinas de conseguir sus propósitos… dominan los medios de comunicación, la banca y los resortes ocultos del poder hasta hacer de los políticos los propios servidores…

Poca esperanza queda de romper esa estructura, salvo que el hombre mediocre dé paso al idealista y este al crítico y pensante para hacer una sociedad más humanitaria.

Buena reflexión y buen estímulo para reflexionar.

Un saludo afectuoso

Eastriver 20 noviembre, 2010  

Curiyú, o Dani, o cómo sea que quieres que te llamemos... cómo me recuerda lo que tú vives allí a lo que yo vivo aquí. Bueno, las diferencias serán múltiples, seguro, y más si descendemos (o ascendemos, mejor) a los niveles del análisis necesario. Pero así, a grandes rasgos, qué familiar me resulta.

Qué familiar lo de "con los milicos (Franco) estábamos mejor". Qué familiar lo de "algo habrán hecho" (los desaparecidos de vuestra dictadura, los desaparecidos de la nuestra). Qué familiar lo de "yo no me metía en nada y no me jodieron".

Ello me lleva a convencerme de que existe una retórica internacional del fascio. Y también una misma miopía a voluntad del fascio, que llevaba a asegurarle que entonces sí que estábamos seguros, cuando las paredes de los cementerios se llenaron de cadáveres o le daban lustre cada fin de semana a la silla del garrote.

Nada de lo que dices me suena inusual. Se te percibe asqueado, y no me extraña, pero se percibe también tu voluntarismo ejemplar. Lo malo es toda esa gente que ya perdió la voluntad...

El Pobrecito Hablador del Siglo XXI 20 noviembre, 2010  

Entiende perfectamente lo que dices Darío. Por estos pagos más de lo mismo. Pero más allá de la descripción de un hecho que nos repugna, y más allá de revolcarnos en la pena o el asco que nos produce, creo que tenemos el deber de responder, de actuar, de reaccionar. Los sectores más reaccionarios de occidente han ganado el mensaje, han ocupado todas las mesas, todos los medios porque juegan dentro de un sistema en el que se sienten a gusto, porque en realidad diseñaron ellos las reglas para que el capital se sintiese cómodo, confortable, estable, y pudiese seguir haciendo negocio. Mientras, nos hemos creido que la democracia es el la mejor manera posible de convivir. Y creo que debemos cuestionarla, porque es de esa democracia de la que se vale el discurso más retrógrado para amedrentarnos y castrarnos las ambiciones de justicia, de modo que acabamos por autocensurarnos la posibilidad de la utopía.

¡Salud!

Curiyú 20 noviembre, 2010  

No me alegra para nada que en Europa suceda lo mismo. No me alegra.
Nosotros solemos mirar a Europa como el "ejemplo a seguir", y por lo visto, estamos igual.
Pero si, me alegra compartir con ustedes, estas utopías.
No estoy asqueado, Ramón, de verdad. La política me fascina. Creo en la política como herramienta para modificar las cosas. Y también creo en la democracia.
Asqueado estuve siempre, si, del discurso antipolítica, que no está alejado del golpismo. Comparten, claro, esa ambición de mantener las estructuras tal como están, y no dar paso al hombre "utópico".
Un abrazo.

RGAlmazán 20 noviembre, 2010  

Sí, es un deseo que existe en todas partes. Aunque parece que Europa pudiera estar libre de ello, no es así. Hay gente que no puede soportar la libertad. Que prefiere que le guíen y que le enseñen el camino. Que siempre se queja y nunca se mueve. Que le jode que otros sepan vivir libremente. Que pretende conseguir privilegios a costa de quitárselos a los demás...
Saber usar la libertad y luchar para que esta se expanda en vez de que se achique es algo que muchos no quieren, porque les requiere un esfuerzo que no están dispuestos a hacer.

Salud y República

Jordi Pascual Morant 20 noviembre, 2010  

Darío,
desconozco con detalle lo que ocurre en Argentina, pero de Europa hay ejemplos como los de Italia, donde Berlusconi se mantiene a pesar de tener todos los aires de un dictador. Quizá la democracia sea la forma de decadencia del Estado.
Decía Nietzsche que los grandes momentos de la cultura fueron siempre, moralmente hablando, momentos de corrupción; y al contrario, las épocas de mayor disciplina y domesticación del animal hombre ("civilización") tiempos de intolerancia para los caracteres más espirituales y más audaces. La civilización quiere algo distinto de lo que quiere la cultura, quizá en parte lo contrario.

¿Estaremos siendo demasiado civilizados?

Camino a Gaia 21 noviembre, 2010  

Creo que llevamos tiempo percibiendo el asalto sistemático y global a las democracias por parte del capitalismo neoliberal. En buena medida puede deberse a que los individuos y colectivos todavía no hemos sido capaces de abordar la globalización de derechos con la suficiente fuerza, claridad y nitidez ideológica.
La idea de poder, es un río revuelto del que una minoría puede sacarse buenos dividendos a costa de la confusión. Responsabilidad, privilegio, impunidad o representatividad, son algunos conceptos que presentan una fuerte modulación del poder. Frases como "la política es un un asco" es un una afirmación equivalente a decir "la democracia es un asco". Implican la responsabilización de los poderes representativos de todos los desmanes del resto de poderes, especialmente de aquellos para los que la democracia real supone un inconveniente. Carmen, en el último post, planteaba la misma cuestión respecto a la génesis de las maras "Todos los gestores políticos son corruptos y aquí la ideología no tiene cabida". Decían en el mayo francés "un pensamiento que se estanca es un pensamiento que se pudre" y ahí pienso que se encuentra la clave.
Una de las grandes trampas de la democracia es pensar que estamos ante una forma de gobierno definitiva, en vez de preocuparnos por hacer valer nuestra soberanía personal en todo momento. Un órgano o una función que no se utiliza acaba perdiéndose. No soy partidario de delegar todo el poder, pienso que los individuos y grupos sociales de base deberíamos reservar una buena cuota de poder ejercida mediante la acción directa. La diversificación de canales participativos es lo que puede mantener viva a una democracia, que debería plantearse como algo en continua evolución y mejora. Eso implica inevitablemente la globalización de estos valores y la recuperación de la solidaridad internacional. En caso contrario volveremos a ser, mas víctimas que verdugos, en un mundo controlado por superparásitos.

Ataúlfa Braun 22 noviembre, 2010  

Curiyú, desde siempre la historia de la Argentina y la de España han sido de ida y vuelta. Lo que hoy pasa aquí, mañana ocurre allá y viceversa y no en el mismo orden. En este sentido hay que separar España como tal, sacarla del contexto europeo en el que, en realidad oscila en su relación con América Latina. En este sentido, creo que no podemos hablar de Europa como un todo compacto.
Sabes que el peronismo para mí constituye una trampa en espiral, pero aún así, hay que pararle los pies a Duhalde y compañía; y cómo no a los de la Rural (¡siempre los mismos!). Si Cristina no renueva en las elecciones habrá un grave problema. Con el dólar en un intento de desvalorizarse u Alemania presionando al gobierno argentino para que abra las puertas a las importaciones, puede darse una situación bien compleja.
El riesgo de miliquitación en estos momentos lo tenemos todos; sólo hay que ver las ansias de control que pretende esa "nueva OTAN del siglo XXI".
Los movimientos sociales tienen que aguantar, amigo. Y la educación es básica para destruir el pozo en el que os metieron (y ahora nos toca a nosotros) en 2001. Solucionar el problema de las villas miserias no interesa a nadie; llevan así desde los 50's y ahora sirven de tapadera policial, narcotráficos y demás. Ya me contarás.
A no perder el ánimo, amigo. Hay que seguir.

Un beso!!

Hada Isol ♥ 23 noviembre, 2010  

Si es verdad en Argentina hay gente así pero no es mayoría,al contrario la gran mayoría de los argentinos amamos la democracia no concebimos el vivir en estado de sitio por ejemplo,somos libres y felñices ene sa libertad!,y recordamos muy mal aquella época durissima de nuestra historia,y aunque no nos gustan algunos gobiernos tenemos esperanza de que algún día llegue al estado alguien que lo administre para todos,que eso aun no he visto en los años que llevamos de democracia.
Aunque con sus grandes falencias la democracia siempre es lo mejor,queda gente así, pero, no son todos como en todo el mundo claro hay gente que vive y piensa de ese modo ,cuando fueron los cacerolazos y el pueblo dijo que se vayan todos, no pidió militares pidió que los que estaban se vayan no por autoritarismos sino porque estabamos en un momento muy dificil para nuestro pais y el descontento era muy grande,pero yo viví ese momento como parte de la democracia el pueblo ejerció su derecho a decir basta! y el estado se rearmó dentro de la democracia,tuvimos muchos presidentes y luego votamos y seguimos gozando de la libertad como espero que lo hagamos muchos años más,los jóvenes están creciendo como es debido en una nación en la que todos por el voto elejimos nuestros gobernantes y a los que no nos gusta cuando ellos hacen las cosas mal tenemos la libertad de decirlo porque somos libres,y jamás debería volver una dictadura alguna ,bajo ninguna bandera politica ni poder militar.Es verdad que queda gente así en Argentina,pero este pais tiene mucha gente maravillosa que no piensa así!Eso es lo genial de ser Argentina! hay de todo pero se puede salir adelante si vienen gobiernos que piensen en todos por igual de verdad,y que todos podamos tirar para un solo lado que es el de hacer una Argentina cada día mejor,tenemos un pais rico muy rico y es justo que todos con esfuerzo diario ganandonos el pan y esos gobiernos que muchos soñamos llegarán por el voto nunca por imposición,porque la mayoría de nosotros vivimos y defendemos la democracia ,eso es lo que pienso que por fortuna esas personas no representan al grueso de este pueblo.
Me gusta leerte,pensamos distinto en algunas cosas pero eso genial.Que tengas un buen día.

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