INDIVIDUO Y COMUNIDAD

>> 22/10/10

Imagen tomada de internet

Recientemente, se han dado dos situaciones en mi vida que me han llevado a reflexionar de nuevo sobre cuestiones que tenía bien archivadas. Las creía conocidas, tópicas y ya puestas en práctica por la inmensa mayoría. No sé si será la crisis y estos tiempos feos que cabalgamos, no sé si se deberá al lado oscuro de la naturaleza humana, pero lo cierto es que he sentido de nuevo una profunda injusticia en mi interior y unas ganas tremendas de denunciar a quienes todavía se comportan como si fueran los dueños de la existencia y estuvieran en posesión de una verdad sólo a ellos confiada.

Como huyo de la violencia y de los enfrentamientos estériles y pueriles, no entraré en apreciaciones sobre esos seres que se creen depositarios del sentido recto, sacerdotes de esencias ya caducas, jurisconsultos con potestad legislativa sobre todos. Me basta con decir que jamás entraré en esos juegos y que siempre he preferido la auctoritas a la potestas.

Supongo que, como hija del siglo XX, tengo una buena dosis de individualismo. Sí, he de reconocer que soy terriblemente individualista. No acepto de buen grado las imposiciones, ni las consignas, ni las disciplinas que encorseten mi mente. No admito intromisión alguna en mi reducido ámbito de libertad. Y digo reducido porque, como todo humano, conozco los límites que me conforman: los genéricos que la sociedad impone y los éticos de respeto a la dignidad y a la libertad de los otros.

Mis primeros años, los años en los que se forma el carácter de una persona, se desarrollaron bajo la dictadura franquista. Muy pronto se despertó en mí un espíritu rebelde que se alzaba contra un entorno que no dudé un segundo en calificar como opresivo, pues opresivo era acudir a la librería en busca de un autor o de un título y que fuera prácticamente imposible conseguirlo, opresivo era ser mujer y cargar sobre los hombros una serie de obligaciones que no atañían a los hombres –aunque a nosotras nos atañeran todas las de ellos–, opresivo era no poder hablar, no poder expresar los pensamientos.

La rebeldía ante lo que mis pocos años no aguantaban me llevo a asumir una militancia de izquierdas, una militancia que inicié llena de ilusión, con la fe ciega y maravillosa que la juventud alberga en la posibilidad de forjar un mundo más justo y equitativo, con las ganas de lucha impolutas y vírgenes. Pronto comprobaría que el ser humano muestra sus defectos y virtudes en todos los ámbitos y que la ideología no salva ni otorga un marchamo de distinción ética. Me aterré ante determinadas actitudes de gentes que se llamaban a sí mismas progresistas, observé malos modos y envidias encubiertas, advertí abusos de un hipotético poder basado en el carisma, me alcé frente a silencios que guardaban la información para unos pocos, me desilusioné en suma. Aún era muy joven para entender algo que comprendí más tarde: que la ideología no salva del descalabro como ser humano.

Huérfana de congéneres en ideas expansivas y escarmentada de partidismos que quisieran colonizarme y programarme la mente para que sólo apreciara un determinado segmento de color, negando el resto variado y rico que ofrece el arcoiris, me creé mi propia ética basada en la experiencia, en la observación detallada del entorno y en la lectura y escritura incesantes. Contrastaba en la realidad cotidiana que existían maravillosas personas que se definían de derechas y seres oscuros que se proclamaban de izquierdas. En definitiva, aprendí que la pretendida ideología de un ser humano no lo nimba de gloria ni lo arroja sin más al infierno de los injustos. La lectura y mi particular pasión, la escritura, me llevaron a meterme en el alma de muchos personajes, a sondear sin miedos los abismos de todos los humanos. En esa tarea solitaria y al tiempo enriquecedora, ya que acerca a los otros al ponernos de veras en su piel, descubrí que sólo puede cambiarse la sociedad cuando los individuos que la integran son en su interior justos, limpios de alma, respetuosos con las verdades de los otros, compasivos y solidarios con cualquier compañero de vida. Es fácil llenarse la boca con posturas progresistas y difícil ser progresista en la vida cotidiana, abierto a todas las razones, atento a lo bueno que cada hombre lleva en su interior, alerta a la chispa de eternidad que cada uno cobija.

Aprendí la lección y, a lo largo de mi vida, he conocido a personas y no a miembros de partidos, militantes de consignas o voces amparadas en generalidades. Como a personas las he tratado, con el mismo respeto que me trato a mí misma. Nunca me ha importado ab initio su ideología; sólo he atendido a su actuación cotidiana, a baremos de bondad, a estelas de justicia, a siembras de comprensión. En ocasiones, me han dicho que son de derechas y –he de confesarles– me han dado un cierto reparo, pero soy rápida de reflejos y siempre he reaccionado pronto, porque no me importa como se designen si veo en su acontecer bondad y justicia. También he conocido a auténticos indeseables que se proclaman ufanos de izquierdas y creen que, con eso, basta y sobra.

Toda esta perorata puede resultarles pueril e ingenua. Para mí, no lo es. Ya hace mucho tiempo que he descubierto que sólo la suma de impulsos individuales puede lograr una sociedad más justa, equitativa e igualitaria. Impulsos guiados por una ética que no se pliega ante el dinero ni ante los privilegios del poder.

¿Será posible el cambio a nivel individual? ¿Será posible acabar con la corrupción personal? Porque si cada uno actúa desde una ética privada que le impide tales desvergüenzas, no habrá tentación frente a esa persona y el mundo será un poquito más justo. Si sumo éticas en individuos, crece el porcentaje. Si se extiende ese modus vivendi cambio perspectivas imperantes en la sociedad.

Suelo ser optimista y tiendo sin fisuras hacia la ilusión, aunque también albergo mis dudas y recelos, que la historia de la humanidad arroja siempre el mismo balance de pasiones a través de los siglos. En todo caso, y a sabiendas para no perder los ánimos en la batalla de conseguir un mayor nivel ético, me amparo al abrigo de una frase del revolucionario italiano Antonio Gramsci: “Frente al pesimismo de la inteligencia, el optimismo de la voluntad” (cito de memoria). Mi voluntad es optimista y desea creer que seremos capaces de mantenernos limpios algún día. Sin esa limpieza interior, no cabe ningún cambio social.

71 comentaris:

Isabel Martínez Barquero 22 octubre, 2010  

Motivos técnicos me impidieron sacar la entrada a primeras horas de la mañana, tal y como pretendía.
Solucionados (gracias, Ramon), aquí llega. Intentaré, poco a poco, transcribir los comentarios ya vertidos en mi blog.

Para mí es un placer estar aquí.
Un abrazo a todos.

Camino a Gaia 22 octubre, 2010  

Pienso como tú, que lo que nos dignifica no es la declaración de intenciones, sino la voluntad y la honradez en nuestros actos.
La única verdad que conozco, no es única y mira hacia todos los lados. Y nunca deja de aprender.

No temo a las ideologías. No me han decepcionado porque nunca esperé de ellas mas de lo que podían dar. Pero he de reconocer que han sido catalizadoras de muchos sueños, han nombrado horizontes que una vez alcanzados se han mostrado como pasos en un camino.

Posiblemente hayamos llegado a un punto de inflexión que exige una alianza mas allá de las ideologías y de la mitificación del ser humano. Percibimos que los problemas globales exigen un acercamiento a la esencia humana con una actitud sincera y hasta cierto punto descarnada, que permita acceder a soluciones que de otro modo parecen inaccesibles. Percibimos que las ideologías no nos salvan del descalabro.

Eastriver 22 octubre, 2010  

Isabel, no pasa nada... te he seguido en tus múltiples mails y no sabía cómo solucionar el tema. Me alegro de que la invitación haya surgido su efecto. Lo que importa es que estás aquí: tus impuntualidades no son tales porque a las seis de la mañana ya me estabas escribiendo preocupada. Dicho queda porque es de justicia.

Alguna de las partes de tu texto las suscribo sin duda alguna. También pienso que la naturaleza humana es lo que nos define, que de todo hay en todas partes, que la vida te da sorpresas y que quien menos esperas te puede dar una lección. Siempre recuerdo cuando la primera guerra del golfo, que yo era estudiante universitario y salía a gritar a la Plaça Sant Jaume. Estábamos indignados porque no fue como en la segunda guerra del golfo, que la gente salió toda a la calle. En esa primera nos manifestábamos cuatro. Y nadie movía un dedo. Y fueron las putas de no sé qué país oriental que empezaron un boicot a productos americanos. Las putas fueron las únicas que se movilizaron. Desde aquel día sé que cualquiera puede darme una lección, no es necesario que lo hagan grandes catedráticos ni premios de la paz.

También procuro mirar a la gente a la cara, y sobre todo a los ojos. Tengo familia de derechas, esa es la verdad, y jamás ha faltado la empatía y el cariño (tampoco las broncas familiares, inofensivas, a la hora del postre... pero eso no es malo si existe afecto y no nos exaltamos demasiado).

(Sigue)

Eastriver 22 octubre, 2010  

Hay una cosa en la que no estoy de acuerdo del todo. Cuando dices que "la ideología no otorga un marchamos de distinción ética." A priori no, pero convendrás conmigo que hay ideologías que lo que hacen justamente es eliminar esa distinción de raíz. Y por otra parte, habrá gente buena en todas partes, y mala lo mismo, pero la ideología define algo del sentimiento humano. Alguien de izquierdas, a priori, será alguien preocupado por el entorno humano y natural, interesado en modificar las injusticias. Que luego sea un cabrón en su vida personal anula lo bueno, casi diría que anula su propia ideología. Porque en lo que tienes toda la razón es en eso de que el movimiento se demuestra andando.

También me llama la atención tus "dudas y recelos" en el progreso humano. Yo, a pesar de los pesares, sí creo en él. Vivimos mejor que en el siglo XVIII, no lo dudes. En ese siglo, por decir una época anterior, vivían bien unos cuantos, muchísimos menos que los que viven bien ahora. Y creo que es de justicia decir que esos cambios que han posibilitado que la vida sea más cómoda para la mayoría se han dado gracias a las fuerzas progresistas de cada época. Creo que eso es de justicia reconocerlo. Fuerzas progresistas que en un siglo se llamaron liberales y en otro socialistas (y no me refiero al PSOE, of course). (Y fíjate lo que son ahora los liberales... arrrg). Quiero decir que una cosa son los seres humanos y otra las fuerzas ideológicas, las ideas. Es independiente. Supongo que algún liberal del XIX fue un hijo de su madre, no lo dudo, pero esas ideas que en aquella época representaban el progreso, facilitaron que las cosas comenzaran a cambiar.

Por eso yo me sitúa ideológicamente entre esas fuerzas de progreso, se llamen como se llamen. Sé que en su seno hay de todo, como en botica. Y que algunos pájaros se aprovechan, y engrosan sus filas con un único interés económico (y más en estos tiempos). Pero también sé que el bienestar de las generaciones futuras y el progreso de la sociedad vendrá, una vez más, de sus filas, de esas ideas que luchan por un mundo más justo, aunque algunas almas innobles nos castiguen con tanta niebla.

Dejando de lado estas cuestiones, totalmente de acuerdo en ese canto a la nobleza del ser humano. Porque sé que entre la nobleza y la innobleza te quedas claramente con la primera. Un abrazo grande y gracias por participar en esta que es tu casa, ya lo sabes.

Isabel Martínez Barquero 23 octubre, 2010  

Camino, eso creo también desde hace tiempo, que asistimos al fin de las ideologías como grandes aglutinadoras del actuar humano.

No sé cómo podrían canalizarse las nuevas demandas que exigen un mundo más justo y hecho a la medida del hombre. Pero está claro en que hay que buscar esas herramientas que nos permitan adquirir la ilusión en la consecución de una sociedad más honrada.
Porque el gran fallo que han demostrado las ideologías, o si se quiere: los adalides que dicen haberlas puesto en práctica, ha sido la falta de honestidad, el aprovechamientos de los resortes políticos, del poder en suma, en propio beneficio. Eso es lo que ya no aguantamos más.

Un abrazo, querido Camino.

Isabel Martínez Barquero 23 octubre, 2010  

Ramon, he leído atentamente tus dos comentarios:

Me ha emocionado tu relato de la protesta cuando la Guerra del Golfo. Te imagino e imagino tu asombro cuando descubrieras que sólo las putas se habían sumado. En fin, poco a poco, parece que se ha perdido el fuelle en esto de salir a la calle a chillar y reivindicar. Es como si los que lo hemos hecho tanto, pensáramos que no se consigue nada. Porque, en ocasiones, eso parece: que sólo son protestas de cara a la galería. Pero pienso que mucha gente en la calle presiona, y presiona mucho, así que siempre aplaudiré la reivindicación ciudadana.

En cuanto al tema de las ideologías, te diré que estoy convencida de que asistimos a una época de muerte de las mismas o, si no quieres que las mate, las pongo enfermas y en estado de crisis. Casi nadie hoy día tiene fe en que una determinada ideología ponga en práctica su fondo de armario de buenas intenciones, ya que todas se han retratado en la práctica del poder constreñidas por los poderes auténticos, esos subterráneos que mueven el mundo, fundamentalmente el económico.
Puedo mostrar una mayor simpatía inicial por alguien que se me defina de izquierdas, pero te aseguro que no por eso le doy carta blanca, que hoy la cosa está muy achuchada por la crisis y el oficio de político trae gran cuenta. Porque, en definitiva, ya está bien de que los políticos se aprovechen de las ideologías para sustentarse (¿cómo explicamos los transfuguimos de un partido a otro, de la izquierda a la detrecha...?).
Hay que desmitificar, Ramón, y no echar abono en las palabras que los deshonestos han mancillado con su proceder.

No quiero que pienses que mi pesimismo me impide no corroborar el avance del ser humano. Por supuesto que lo percibo y está clarísimo que hemos avanzado muchísimo, incluso si tendemos la vista atrás en cuarenta o cincuenta años. Avanzamos en medidas sociales. Pero nos gustaría que fueran un avance más rápido. La impaciencia siempre nos ha urgido, porque a todos nos gustaría ver cumplidas en vida nuestras aspiraciones.
Eso sí, de lo que estoy convencida es de que las pasiones humanas, los resortes internos que nos mueven, no han cambiado. Si acudes a las tragedias griegas, a Shakespeare y a tantos, observarás los sentimientos universales y las pasiones ya fijadas, muy vivas hoy, con una salud excelente. Esa materia interna, ese hilo temperamental y anímico, ese no cambia, Ramón. Lo que sí cambia es la formación del ser humano, la aplicación en la ética, el uso de la inteligencia frente a las pasiones...

Bueno, que me enrolle de más.
Un besazo, querido amigo.

Isabel Martínez Barquero 23 octubre, 2010  
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Isabel Martínez Barquero 23 octubre, 2010  

Nuestro amigo y lobo TXEMA dijo en mi blog:

Maravillosa perorata que me recuerda a mi propia existencia, llena de decepciones, no sólo en el campo de la política, donde alcanzan un grado superlativo, sino en otros muchos que, con el tiempo, he ido considerando más importantes.

Pero -parece- que, al contrario que tú, yo opto por el pesimismo filosófico. Ya no creo que las personas. Sé, claro, que hay individualidades que sí podrían ser sujetos activos de lo que manifiestas. pero ¿dónde están? ¿Cómo lograr que aúnen voluntades para el esfuerzo supremo?

Hace unos días en el estupendo blog de Carmen (ciberculturalia) debatíamos sobre la actitud polítca de Rosa Aguilar. Hubo juicios duros sobre ella (la actitud) y sobre Rosa (la persona).

Bien, leyendo lo que escribes, con gran destreza por cierto, me pregunto si Rosa, en un momento determinado, no se encontró ante una situación como la que describes: decepción, soledad, desconcierto, dudas...

Puede ser que decidiera mal. Pero ¿la inhabilita eso tanto como para desacalificarla "ad aeternum"? Juzgamos desde la ideología, no desde la perspectiva humana y ahí está el error.

Bueno, yo si que he soltado una perorata.

Besicos.

Isabel Martínez Barquero 23 octubre, 2010  

Querido Txema, a ti sí te observo realmente pesimista, con un pesimismo que no abre una fisura a la posible ilusión.

Eso, eso que tú expones es lo que a mí me apena tanto de la izquierda, esa desazón, ese desamparo, ese agnosticismo en los humanos. A eso me refiero precisamente cuando digo que las ideologías han muerto y que no deseo que se cobijen en ellas los que vienen a tomarnos el pelo.

No sé si Rosa Aguilar sintió algo parecido a lo que yo sentí hace tantos años. Me faltan elementos de juicio, ya lo dije en el blog de Carmen. Es una mujer que siempre me ha caído muy bien y no sé qué móviles habrá tenido.

Realmente, el mundo de la política es arcano, por no decir confuso y tremendamente enredado.

Besicos a ti también, muchos.

Isabel Martínez Barquero 23 octubre, 2010  

ANNA JORBA RICART expresó:

Isabel...has dicho tantas cosas...
En muchas me identifico...a mis 58 años, nómada por mi familia entre Guinea, Madrid y Barcelona...Inmersa en un entorno de ideologia derechona,con una caracteristica muy pronunciada:..."es importante el ser pero aún más el parecer"...¡fatal!...del cual me desligué, tarde pero segura, acarreandome las criticas, que hoy en dia me importan una......

Tambien sufro el desencanto de una sociedad que, quiero creer, tiene solución, pero que siento a la deriva...

Me apoyo en mi nucleo de amistades y en casa dónde tengo la afinidad del pensamiento.

No entiendo de politica pero si presiento las actitudes.
Un abrazo encorsetado...a ver si por poco tiempo(como las palabras derrotadas de esta entrada)
Creo en la lucha individual.

Isabel Martínez Barquero 23 octubre, 2010  

Estimada Anna, sé lo que es criarse en una familia de derechas.
Como en el caso de Ramon y como en el tuyo, la mía siempre ha sido una familia de derechas. Tampoco pasa nada, porque ellos se definen así, pero veo cohesión y ética en su proceder y con eso me sobra. Que se tilden de una forma u otra, me importa poco.
Por otra parte, siempre tiene su punto eso de discutir un poquito en familia. Hace que las veladas sean más divertidas.

En cuanto a tu desencanto, es el desencanto de muchos, quizás el motor que nos ayudará a encontrar soluciones, porque no podemos vivir sin ilusión eternamente.

Besos y ánimos, que ya te queda poco de corsé.

Maia 23 octubre, 2010  

Grita loba grita que el que calla otorga...Un abrazo inmenso y felicito a la dirección de grito de Lobos por la elección. Abrazo,

Ciberculturalia 23 octubre, 2010  

Isabel, una reflexión profunda, por otro lado, como casi todo lo que tú escribes.

Creo que la actitud individual es definitoria pero no es suficiente para conformar una comunidad cohexionada, libre y solidaria.

Necesitamos más. Necesitamos una mirada colectiva que no solo es la unión de miradas individuales. Que también como es obvio. La mirada colectiva cobra propia identidad, cobra propia vida. Es evidente que no se puede dar una comunidad sustantivamente solidaria si sus miembros no participan de ese objetivo.

Creo mucho en la acción colectiva que no pasa necesariamente por un partido político.

Creo que estamos en un momento de cambio, social, ideológico, político, quizás lento, pero de resultados aún inesperados.

Creo que nuestra sociedad no es peor que la de épocas pasadas. Ahora tenemos más información. Información inmediata. A veces con mucho ruido y es nuestra ingente tarea, separar lo el ruido del silencio.

Podría seguir hablando porque el tema es muy importante pero el medio lo impide.

Yo peco quizás de optimista. Quizás.

Hablad de Rosa Aguilar. Comprendo mi dureza al juzgarle pero para mí es una cuestión de "compromiso" con quienes te han ayudado y apoyado durante años. Salir de ahí es legítimo. Como lo hizo, a mi juicio, no. Pero es tan sólo una opinión. Con ella muestro la importancia que yo doy a la comunidad.

Siempre un placer hablar contigo, aunque sea de esta forma diferida.

Un gran abrazo

Ciberculturalia 23 octubre, 2010  

Quise decir "cohesionada".
Más besos

Jordi Pascual Morant 23 octubre, 2010  

Isabel,
Bienvenida al colectivo de individualidades ;)

La condición humana que describes es tan difícil de aceptar como necesaria. A veces olvidamos que el ser humano es un individuo que busca la independencia pero necesita del colectivo. Vivimos en sociedad pero descansamos en soledad. Individualidad y sociedad son aspectos necesarios de la evolución.

Los párrafos que siguen son extractos de, “La condición humana actual”, de Erich Fromm, autor cuya metodología busca resolver la neurosis del hombre moderno, que, según él, radica en el distanciamiento existente entre las estructuras sociales y el individuo, anteponiendo una planificación humanista de la vida frente a las teorías del consumo y del rendimiento económico.

“Cualquiera puede adquirir una opinión, así como puede aprender un idioma o costumbre de otro país, pero las opiniones enraizadas en la estructura caracterológica de una persona, respaldadas por la energía contenida en su carácter, son las únicas opiniones que se convierten en convicciones.
El carácter es el destino del hombre. La estructura del carácter decide qué clase de ideas elegirá un hombre y determina también la fuerza de la idea elegida, ideas que luego pueden proclamar las mayorías.

Casi se podría decir que la vida política del siglo pasado es un cementerio que contiene las tumbas morales de gentes que empezaron como supuestos revolucionarios y resultaron ser nada más que rebeldes oportunistas”.

Isabel Martínez Barquero 23 octubre, 2010  

Maia, me agrada verte también por aquí.
Este blog es para mí muy querido y de él fui parte al principio. Cuestiones de tiempo, entre otras, me impiden acudir a él tal y como me gustaría.
Y sí, éste es un buen espacio para gritar, para exponer, para debatir, para no sentirnos solos en nuestros afanes y deseos.
Un abrazo fuerte.

Isabel Martínez Barquero 23 octubre, 2010  

Carmen, siempre me gustan tus exposiciones. Tienes el don de la claridad, de explicarte y llegarme muy dentro.

Es cierto que individualidades separadas y autónomas, cada cual a su bola, poco pueden conseguir, y menos en un mundo donde se cohesionan con cemento los grandes intereses de los más pudientes.

Hablas de la mirada colectiva y de tu fe en ella. Yo también quiero tenerla, te lo aseguro. Lo deseo fervientemente, aunque no sé cómo llegaremos a ella.
Apuntas que "la acción colectiva no pasa necesariamente por un partido político". ¿Cómo lo conseguimos, entonces, querida Carmen? Porque parece que nuestra sociedad y nuestra legislación sólo atiende a los partidos como los legitimados para el ejercicio del poder.
Supongo que tendremos que cambiar muchísimo la infraestructura social, hacer una buena labor de barrido. Tú misma dices que estamos en momentos de cambio y yo también lo siento así, ya que son muchas voces alzadas de forma individual y es mucho el desconcierto que se mastica diariamente.

Como tú, también quiero tender al optimismo, pensar que seremos capaces de vertebrar un nuevo tejido social del que salgan nuevas formas de gobierno, más puras y más éticas que las actuales.
El hombre lo ha hecho a lo largo de los siglos. ¿Por qué no ahora?
Esperemos que así sea, pero sigue en pie lo que me lleva de cabeza: ¿cómo? Ojalá seamos capaces de verlo en un chispazo de intuición, como muchas veces se han resuelto grandes cuestiones.

Al menos, somos muchos ya los que gritamos.

Besazos, querida amiga.

Isabel Martínez Barquero 23 octubre, 2010  

Jordi, me has impresionado especialmente con tu comentario.

Por una parte, es verdad que somos duales y paradójicos: necesitamos soledad y compañía, somos individualistas pero no podemos vivir sin el grupo, nos afirmamos con tesón y esto sólo es posible porque vivimos en comunidad.
Un individuo solo moriría. Somos sociables y no estamos completos si vivimos absolutamente aislados.
Poco habríamos avanzado sin esa faceta nuestra de vida en común, a pesar de todos lo inconvenientes que de ella puede derivarse.

Citas a Erich Fromm, autor que leí de jovencilla y por el que siempre he sentido un gran cariño.
Ese libro del que extractas el párrafo, no lo he leído y me he quedado impresionada, pues es más que posible que el carácter nos determine las ideas, el modo de defenderlas, la fe en ellas y la perseverancia en su consecución.
Esa reflexión de tan magnífico discípulo de Freud me lleva a afirmarme en algo que siempre he tenido más o menos claro: no cabe la violencia si no se la alberga interiormente, porque la violencia, esa violencia que nos lleva a posicionarnos por encima de los otros, nos pierde y nos perderá siempre en tanto en cuanto no la erradiquemos de nuestro yo íntimo.

Un abrazo grande y gracias, muchas gracias por tan genial aportación a esta entrada.

Eastriver 23 octubre, 2010  

Isabel, el blog gritodelobos suele ser un buen espacio para el debate, porque se generan ideas y contrastes. Por eso comento, con tu permiso, tu último mensaje en el cual dices que piensas que las ideologías están muriendo. No, es imposible. Mientras existan seres humanos con ideas existirán diferentes maneras de ver las cosas. No me refiero a peleas, me refiero a sensibilidades diferentes.

Lo que es indudablemente cierto es que las ideologías están en constante cambio, se adaptan a la realidad. Unos nombres determinados sirven para un momento histórico determinado, pero luego deben modificarse. Yo creo que ahora estamos en uno de esos momentos de cambio en que, efectivamente, las ideologías están en pleno proceso de cambio. Llamémoslas como queramos pero existen y van a seguir existiendo.

Yo hoy miro hacia Francia y veo una enorme confrontación. Es ideológica. Llama como quieras esas posturas, defínelas como sientas. Pero están ahí. Y, mientras que en algunas épocas todo se adormece y parece que ha muerto, pasado mañana vuelve a despertar con mayor intensidad. Y menos mal, porque así logramos cambiar y mejorar el mundo.

Si realmente la ideología hubiese muerto sería entrar de golpe en 1984. La divergencia es necesaria. Con el uniforme puesto no avanzamos.

Otra cosa son los que persisten empeñados en que nada ha cambiado y que lo válido en los años 60 sigue siéndolo ahora. Naturalmente no. Y también es cierto que el ser humano articula la ideología, no al revés. Por eso, siempre, el ser humano por delante. Besos.

Anatomía Forense,  23 octubre, 2010  

Lo dicho: el beneficio de la duda, en este texto, se escora hacia el lado derecho.

Thornton 23 octubre, 2010  

Isabel, ya sabes de mi admiración por Bobbio, el intelectual más crítico que yo haya podido leer y que escribió aquello que consideraba la más grande lección de su vida: “He aprendido a respetar ideas ajenas, a detenerme ante el secreto de cada conciencia, a comprender antes de discutir y a discutir antes de condenar.

Me temo que no abundan los Bobbios por aquí.

Isabel, yo sí soy muy pesimista. No tenemos solución. La corrupción se extiende como una mancha de aceite. Fíjate aquí, en nuestra tierra, sale del juzgado de instrucción un mandamás de urbanismo haciendo la señal de la victoria con sus dedos. Le preguntan los periodistas y, todo risueño, contesta "sólo estoy imputado por prevaricación".

Alcaldes que van a la cárcel -y no de visita precisamente- y acude medio pueblo a vitorearlos.

Has escrito un artículo muy riguroso, se adivina tu doble formación: literaria y jurídica.

Un beso.

El Pobrecito Hablador del Siglo XXI 23 octubre, 2010  

Isabel
Una persona de derechas, por definición, es alguna, muchas o todas y cada una de estas cosas

-Xenófobo
-Racista
-Homófobo
-Anti obrerista
-Anti sindicalista
-Papista o Fundamelista con la religión
-Autoritario
-Neoliberal
-Enemigo de lo Público
-Individualista
-Nacionalista
-...

Una persona de izquierdas es todo lo contraio a ese listado. Nadie que tenga alguna de esos atributos, uno solo, puede considerarse de izquierdas.

Una persona de izquierdas lucha, de la manera que puede, y segun sus circunstancias personales, contra todo ese listado de cosas y por un mundo justo, y en libertad para todos los seres humanos. Una persona de derechas, por todo lo contario: lucha por su ombligo y por tener sojuzgados, económica, social o politícamente, a parte de los seres humanos en su propio beneficio.

Somos hijos del posmodernismo, que todo lo ha relativizado. Estamos absolutamente perdidos hasta que no recuperemos la objetividad de las ideas y pongamos cada cosa en su lugar, sin complejos.

¡Salud!

Isabel Martínez Barquero 23 octubre, 2010  

Ramon, el caso es que estoy de acuerdo contigo, porque se trata de una simple cuestión terminológica.
Está claro que mientras existan hombres, habrá ideas y las ideas generarán ideologías.

Cuando me refiero que asistimos al fin de la ideologías, es al fin tal y como hoy día las entendemos.
El mundo ha cambiado y ya no caben los patrones del siglo XIX, el de la revolución industrial, con sus condiciones paupérrimas. Algo hemos avanzado y en nuestro mundo, en el actual, ya no se dan esas tremendísimas diferencias sociales. Estamos más amalgamados y las diferencias son más sutiles y, si quieres, hasta más punzantes.

Por supuesto que existen y existirán ideologías, pero yo, como creo que muchos, encontramos que las que hoy tenemos a mano, no nos explican adecuadamente los tiempos que vivimos.

Hemos de forjar nuevos patrones y alumbrar nuevas ideas, las que nos sirvan hoy, a principios del siglo XXI, con los problemas que hoy tenemos (que no son pocos) y con la complejidad que hoy nos acompaña.

Ya ves: creo que estamos de acuerdo y que sólo la cuestión terminológica pareciera indicar lo contrario.

Un abrazo.

Isabel Martínez Barquero 23 octubre, 2010  

Anatomía Forense y Pobrecito Hablador, os respondo conjuntamente, porque conjuntos y acordes son vuestros comentarios.

La apreciación de que vire a la derecha es sólo eso: una mera apreciación subjetiva de quien la hace en la que ni entro ni salgo.
Es más, allá cada cual con lo que crea, porque a estas alturas de mi vida y, sobre todo, con lo que he vivido, no voy a andar dando explicaciones.

En cuanto a tu listado, Hablador, si te sirve para calificar a las personas, adelante. Pínchame, cual vil insecto catalogado, como una derechona. Por supuesto, por ser individualista y defender ese derecho a la individualidad con uñas u dientes.
Eso sí, pínchame como raro insecto de derechas, que ni controlo, ni tengo poder economico, ni me interesa sojuzgar ni demás mandangas.

Salud.

NINA 23 octubre, 2010  

Hola Isa,
por qué hay que ponerse una etiqueta?
Yo no me considero ni de izquierda, derecha, de centro o progresista, en fin... de nada.
Como bien decís, trato de ser fiel a mis principios y obrar bien de corazón.
Sí es cierto que los demás tratan de encasillar a la gente diciendo "sos esto" o "sos lo otro". Cuál es el sentido? El que calla no siempre otorga. Yo he callado simplemente por no confrontar con personas a las que amo y que son incapaces de callarse...
Creo que si dejáramos de discutir por discursos se vería más la esencia de la gente y no la etiqueta que pretenden lucir...
Como sé que no escribo bien, no se si me expresé de manera que se entienda...
Al menos que se entienda que comparto todo lo que decís y que te quiero mucho.

Isabel Martínez Barquero 23 octubre, 2010  

Queridísimo Thornton, qué hermoso y sabio es tu comentario.
Has tenido hasta la deferencia de traerlo hasta aquí y te lo agradezco muchísimo.

Si, como expresaba Blue en mi blog con respecto a esa maravillosa frase de Norberto Bobbio, cargada de humanidad, pero de la humanidad que une y no de la que desune, pusiéramos en carteles luminosos la misma y la aprendiéramos en todo su significado, otro gallo nos cantaría.

Sé que eres un hombre sabio y experimentado, por eso te invade un cierto pesimismo. ¿Y, ahora, cómo no te va a invadir con lo que ocurre en nuestra tierra? Ya ves hasta qué punto se confunden los valores: "sólo prevaricación", dice el muy inconsciente... Ahí es nada.

Muchos Bobbios, muchos Fromm. muchos hombres de pensamiento grande y de corazón aún más grande precisa nuestra sociedad.

Besicos, Presi.

Isabel Martínez Barquero 23 octubre, 2010  

Nina, yo te entiendo siempre porque hablas un lenguaje universal que todos detectamos al instante: el lenguaje de la paz y de la concordia.

Me da igual que te definas de una u otra forma, porque tú haces el bien diariamente y yo lo palpo en tu estela. Eres ética, respetuosa con los demás, no los martirizas, sino que los animas y apoyas.
Eres un sol, una persona en definitiva, no una ideología andante.

Tu generosidad y tu humanidad es mucho más grande que bastantes ideas de corte ideológico en testas frías y cortantes, secas para los demás congéneres.

Yo también te quiero muchísimo.
Un beso.

Eastriver 23 octubre, 2010  

Pregunta para el Pobrecito Hablador... es que resulta que yo me reconozco en una de esas cosas de la lista. ¿No soy de izquierdas entonces? ¿No paso pantalla, o cómo va la cosa?

Mariano José, yo creo en las ideologías, ya lo digo, y creo también que evolucionan, como todo en la vida (evolucionan las formas, la esencia sería siempre reconocible). Pero claro, poner las cosas tan así, o es blanco o es negro radical, evidentemente no puedo estar de acuerdo contigo en eso. Yo creo que tienes buena parte de razón, pero luego también es cierto que no todos los de derechas son racistas, y eso me une a ellos, al menos en ese aspecto, lo mismo que no todos los de izquierdas, los que al menos de boquilla cumplen esos requisitos, los cumplen luego de verdad. Quiero decir, ¿no podemos ser un poco flexibles en el momento de etiquetar? Y en última instancia, tampoco hace falta poner esas etiquetas tan férreas que acaban convirtiendo la cuestión ideológica en un carnet que reparte... ¿quién? ¿tú? ¿yo?

El Pobrecito Hablador del Siglo XXI 24 octubre, 2010  

Sin carnet. Si no hace falta. Yo no tengo ninguno.

Mira, Ramon, cada cual sabe lo que es, y cada cual sabe como manejar sus contradicciones. Yo las tengo, como todo hijo de vecino. De igual manera, no voy catalogando por ahí a las personas, y por eso ni soy peor o mejor persona; soy como todo el mundo. Si te fijas, el texto de Isabel se escora hacia la derecha porque en los ejemplos que propone, a quien se le niega el beneficio de la duda es al de izquierdas. Es decir, que conoce a gente de derechas que es muy muy buena, y a gente de izquierdas que es muy muy mala. Y el ejemplo lo da para ilustrar que lo importante son las personas. Coño, pues claro, menuda perogrullada, como si no lo supiésemos. Lo bueno de la cuestión es lo siguiente: que el ejemplo revela cual de los dos postulados ideológicos es en esencia, a priori, el bueno, pero para desprestigiar el apriorismo, qué mejor que salpimentar con un poco de maniqueismo a la inversa. Eso es hacer trampa, y que me perdone esta nueva mandanga la autora del texto
(por cierto, en ninguna de la controversias tan "violentas" que he mantenido con vosotros le he perdido jamás el respeto a nadie. Yo ya he contabilizado unas cuantas afrentas, que si hubiesen salido de mis teclas me habriais propuesto a google para declararme blog non grato, o algo así)(Sigo en uhn siguiente)

El Pobrecito Hablador del Siglo XXI 24 octubre, 2010  

La izquierda nació para luchar contra la injusticia, unas veces ejercida por la aristrocacia, otras por el poder del capital. De ahí que sea fácil discernir cual de las dos posturas es la más adecuada para los que se piensan como buenas personas. Para mi, al menos, es un buen baremo a la hora de escoger a mis amigos

Y así

Isabel, no te fustigues. Jamás te diría nada como lo que te dices tu a ti misma. DE hecho, jamás se lo diría a nadie. Ese tipo de exabruptos los guardo para las malas personas; las personas de derechas que ejercen como tales y que intentan joderle la vida a todo el mundo aprovechándose de la libertad que ganaron con el sacrificio de sus vidas los de izquierdas.

¡Salud!

Isabel Martínez Barquero 24 octubre, 2010  

MJ, realmente no sé qué hacer contigo.
Por una parte, me apetece pegarte un buen corte de mangas, porque ni me conoces a nivel personal ni jamás hemos cruzado unas palabras más allá del blog. No sabes de mi vida ni de mi pensamiento, ni naica de naica más allá de lo que se ve en mi blog y resto de blogs.
Con todo, te crees con el derecho de juzgarme y psicoanalizarme... ¿? Bueno..., allá tú: tú te lo guisas y tú te lo comes.
Tú decides que me escoro a la derecha, pues -como en el corrido- tu palabra es la ley y amén.

Por otra parte, no es mi estilo meterme en broncas, Mariano, ni sojuzgar ni mucho menos me voy a meter contigo, pues caería en aquello de lo que huyo, en el fallo tremendo de muchos que se consideran de izquierdas y reparten leña a diestro y siniestro si no les das la razón a "su razón".

Respeto tu razón y hasta respeto la idea que quieras hacerte de mí y de mi idología.
Por supuesto, y en eso no puedes hacer nada, yo respiro y me muevo a mi aire, independientemente de tus juicios.

Salud, Mariano, que nunca vas a conseguir

Isabel Martínez Barquero 24 octubre, 2010  

Se me cortó el comentario.

Pues eso, Hablador, que no conseguirás sacarme de mis casillas.
Quieres hacerte notar, adelante. No me molesta. Cada uno usa los medios que estima oportunos. Te gustan las personalizaciones, adelante. Me dicen mucho de ti.

Reitero: ¡salud!

El Pobrecito Hablador del Siglo XXI 24 octubre, 2010  

Pero querida Isabel,que no, que no. Que hablamos lenguajes muy distintos, eso es todo. Que no hay nada personal. Que yo de lo que huyo es de la impostura, de la bondad embotellada, prefijada. De la fraternidad jesuítica, farisea. De los falsos tópicos, de la ausencia de debate, del maniqueismo. De la santidad. Aspiro a lo auténtico, aunque sea áspero. A buscar verdades, aunque duelan; aunque me pase la vida tras de ella y no encuentre al final nada.

Te di un aviso de amigo y me llamaste violento Isabel, porque había otros que te ofrecieron Convivencia envuelta en celofán con lacito. ¿soy un broncas? ¡qué bueno! Si quien me conoce de verdad leyese ese juicio de valor, ahora estaría partiéndose de la risa.

Como comprenderás, tengo ya muchas canas como para andar buscando notoriedad. A estas alturas...

No has entendido nada de lo que he comentado, ni de lo que pienso, ni de lo que soy o quiero ser. Solamente estas a gusto entre alabanzas y a la mínimma crítica te sientes atacada, que es lo que suele pasar cuando se vive en un mundo de gnomos.

Port cierto, yo no quiero ser el troll de ningún blog, y menos del tuyo, de quien fui el primer seguidor. Voy a seguir frecuentándolo, si me lo permites, y no dudes de que voy a seguir siendo quien soy.

¡Salud amiga!

Anónimo,  24 octubre, 2010  

Señor Pobrecito, erúctele a Vila-Matas que es quien lo ha defenestrado y déjese de pagar con terceros sus malos humos, sobre todo cuando esos terceros no han cometido más delito que escribir mejor que Vd.

El Pobrecito Hablador del Siglo XXI 24 octubre, 2010  

Eso es verdad señor@ anónim@, pero además muchísimo mejor: ¡donde va a parar!
¿Y ve? usted se parece más a un ser humano. Esto que usted ha hecho es un grito ¡sí señor! y no un susurro, tímido susurro lobezno.

Otrosi, su comentario supone una gran aportación al texto propuesto. Después seré yo el violento y para mi los cortes de mangas

¡Salud!
PD: ¡ah! y gracias por el seguimiento de la trayectoria. Al señor V-M sólo hay que deberle agradecimientos y parabienes por hacernos pasar tan buenos ratos con el magisterio de su obra. Agradecimientos, casi tan sólo por existir. Veo que mi amiga Isabel tiene un buen ejército de numerarios a su servicio. ¡Métase en sus asuntos, hombre/mujer!

Maia 24 octubre, 2010  

Hablador, usted es el mejor ejemplo de todo lo que yo considero una izquierda mal entendida. Su frase esa de "estar perdidos hasta que no recuperemos la objetividad de las ideas" me recuerda a la gente religiosa que me quiere mostrar el camino de Dios. En lo personal no me siento perdida por actuar, pensar y sentir de manera subjetiva. Sólo subjetivamente se puede comprender el dolor ajeno que la izquierda bien entendida (en mi humilde opinión) quiere abolir. Si usted considera que ser autoritario es para gente de derecha, pues yo que Ud (con todo mi respeto) reconsideraría mi posición ideológica, porque fíjese que me parece que usted es ambidiestro...
Y otra cosa más, usted le ha dicho al anterior anónimo que se meta en sus asuntos que, oh casualidad, es lo que la ideología individualista de derecha tiende a hacer. Mmmmm....no sé no sé....acá hay gato encerrado...

El Pobrecito Hablador del Siglo XXI 24 octubre, 2010  

La verdad es que quería dejar ya este asunto pero en cuanto me ponen delante la muleta entro al envite
Verás Maia, en mis palabras no hay un ápice de autoridad, y mucho menos de mesianismo. Leelas bien.Sólo hay pasión, búsqueda de verdades y cierta intención de desenmascarar , o mejor, de constatar que con el relativismo posmoderno que se vale de la máxima perversión del lenguaje jamás conocida que es la de la correción política, la justicia que se propone desde la izquierda ha retrocido gracias a la trampa tendida desde el lado contrario, que revuelve todas las opciones en el mismo río para desacreditar las ideologías y pretender hacernos ver que todas son iguales. Y no es así. ¡Decir que ha llegado el final de las ideologías! ¡Madre de dios! A Fukuyama deberían hacerle santo. Eso es un éxito y no el Let it be de los Beatles

Objetivamente, sí querida Maia, objetivamente, la historia nos ha enseñado qué es la izquierda y qué qué es al derecha. Qué hacen y han hecho unos y qué hacen y han hecho otros. Y objetivamente querida Maia, una persona de derechas proclama y defiende postulados injustos por definición. Y una de izquierdas proclama y lucha por todo lo contrario. Y además están, como he dicho ya unas cuantas veces, las personas y sus actitudes individuales y sus coherencias con respecto a los ideales que dicen defender. ¡Pues claro! ¡Vaya descubrimiento!.

Si todo esto que digo a alguien le parece que merece un corte de mangas, y que se me pierda el respeto utilizando asuntos que nada tienen que ver con lo expuesto, pues aguantaremos mecha. (O no. Porque yo no soy manco y tengo también un límite en la paciencia.)

Quizá mi cabezonería y mi error estribe en creer que hablo y participo en un blog en el que participan personas de izquierdas. (llámense X. Porque ya ni así se nos puede llamar) Y no es así. DE ahí el continuo debate (para algunos enfrentamiento violento. ¡Que sabran de la violencia!)

Creo que me voy a retirar por una buena temporada del mundanal ruido de la blogosfera. Está repleta de hipocresía,bienpensantismo y pieles demasiado bien cuidadas. Me voy a la Mujer Muerta.

¡Salud!

Jordi Pascual Morant 24 octubre, 2010  

PHSXXI,
ha sido un placer leerte, el mismo que me produce Nietzsche cuando dice, "Ten cuidado de que tu reposo y tu contemplación no se parezcan al perro (lobo) ante una carnicería. El miedo no le permite avanzar, el deseo le impide retroceder, y abre unos ojazos como si fueran bocas". Me he sentido (perro) identificado.

Antonio 24 octubre, 2010  

Mi querida amiga, vuelvo del fin de semana en mi pueblo y me encuentro con este interesante artículo, con esta reflexión, sobre la que también creo que puedo cabalgar en mi propia evolución. Hago mías muchas de las cosas que comentas y me identifico contigo y con tus argumentos en términos generales. Somos de la misma generación y nos hemos criado en un mismo contexto y, al aparecer, con inquietudes similares.

Hay algo que querría anotar sobre el tema que planteas referente a la individualidad y la colectividad. Son dos aspectos de la vida irrenunciables, puesto que somos seres sociales, pero a la vez individuos singulares. Conjugar lo interno y lo externo es la base de la realización del sujeto y de su propio proceso de desarrollo personal. De eso el psicoanálisis sabe bastante.

La dependencia externa va modificándose en función de la evolución y de la madurez, por lo general, de un grado mayor a otro menor. A nuestra edad y según lo vivido, analizado y concluido somos más dados a buscar el valor del ser humano desde la individualidad como aportación al colectivo, que como sometimiento a la norma social sin argumentación sólida. Podemos creer más en el sujeto como ser humano, pero sabiendo y comprendiendo la diversidad.

Ando yo convencido de que soy una gota de agua en un océano y que mi aportación a ese mar ha de ser limpia y pura para que no esté contaminado, si bien no puedo forzar el cambio de las otras gotas, puedo velar porque esta gota sea cada día de mayor calidad y, de camino, por mimetismo, pueda influir en la evolución de las gotas anejas. Eso es natural desde mi concepción sistémica de la vida.

Ahhh, eso sí, mi optimismo radica en el convencimiento de que me puedo hacer un sujeto algo mejor en esta vida, al menos mi alícuota parte será mejor… aunque cada día me veo menos gregario…

Un abrazo entrañable

Camino a Gaia 24 octubre, 2010  

Me animo a volver al debate que ha generado esta entrada.
Define el diccionario de la RAE una IDEOLOGÍA como:
2. f. Conjunto de ideas fundamentales que caracteriza el pensamiento de una persona, colectividad o época, de un movimiento cultural, religioso o político, etc.
Aunque en ningún momento pongo en duda ni la calidad de esta entrada, ni la buena intención de Isabel, me gustaría realizar algunas aportaciones a un debate que en mi opinión entra excesivamente en juicios hacia las personas.
Pienso que necesitamos las ideologías porque nos permiten confrontar diferencias de opinión o de visión del mundo con argumentos lógicos y razonados, sin necesidad de vernos implicados en enfrentamientos personales, juicios apriorísticos o descalificaciones. Básicamente porque esto nos lleva a la búsqueda de la eliminación de forma mas o menos simbólica de la persona con quien debatimos. Podemos caer en el prejuicio cognitivo del todo por las partes y deducir que a partir de una experiencia decepcionante respecto a una ideología determinada, concretamente de izquierdas. Puedo decir que tengo la suerte de conocer a políticos abnegados, que han trabajado por un pueblo, a los que la política les ha costado muchos sacrificios personales y a los que al cabo de los años les ha quedado una falta de reconocimiento porque al fin y al cabo metemos en el mismo bote a todos. Son personas que aciertan, que se equivocan, que tienen una vida privada, sus propios problemas, ilusiones y desencantos. En las poblaciones pequeñas existe una transparencia casi inevitable y conocer el punto de vista de un político puede ser tan sencillo como hablar con tu amigo Pedro o tu parienta María. No se qué ocurrirá el día que estas personas se cansen de que su motivación sea siempre interpretada como sucia ambición de poder y no se les conceda tan siquiera el beneficio de la duda.

Las ideologías no tienen por qué ser credos y deberían estar en revisión crítica constante, no me han decepcionado porque no las he sobrecargado de expectativas. Pienso que nuestras motivaciones tienen que ver mas con lo emocional que con lo ideológico.
Basarnos en la bondad de las personas puede ser lo mas adecuado a nivel personal pero a nivel político conlleva riesgos graves, puesto que la gestión de las inevitables desavenencias habría de dilucidarse a base de juicios sobre las personas.

En cuanto a seguir hablando en términos de izquierda y derecha nos puede llevar a un bipartidismo ideológico que invierta en la delimitación mas energías de las necesarias. Sin embargo y dada nuestra historia reciente, no deberíamos olvidar el escarmiento de las posiciones "apolíticas" y "no ideológicas" y plantear la renovación de ideas y valores con una clara y meridiana visión de futuro. Con el diccionario en la mano, declarar el fin de las ideologías, puede interpretarse como un verdadero suicidio como seres humanos. Aunque tengo bien claro que no es ese el sentido con que se usa en el post.
Pobrecito Hablador lo pone de manifiesto en su definición de una persona de derechas. El problema es que cuando hacemos la prueba del algodón nos podemos encontrar con que nadie de este país sea de izquierdas, sobre todo si exigimos coherencia. Creo que ya va siendo hora de que caigan muchos estereotipos y podamos debatir sin realizar valoraciones personales.

Camino a Gaia 24 octubre, 2010  

Me animo a volver al debate que ha generado esta entrada.
Define el diccionario de la RAE una IDEOLOGÍA como:
2. f. Conjunto de ideas fundamentales que caracteriza el pensamiento de una persona, colectividad o época, de un movimiento cultural, religioso o político, etc.
Aunque en ningún momento pongo en duda ni la calidad de esta entrada, ni la buena intención de Isabel, me gustaría realizar algunas aportaciones a un debate que en mi opinión entra excesivamente en juicios hacia las personas.
Pienso que necesitamos las ideologías porque nos permiten confrontar diferencias de opinión o de visión del mundo con argumentos lógicos y razonados, sin necesidad de vernos implicados en enfrentamientos personales, juicios apriorísticos o descalificaciones. Básicamente porque esto nos lleva a la búsqueda de la eliminación de forma mas o menos simbólica de la persona con quien debatimos. Podemos caer en el prejuicio cognitivo del todo por las partes y deducir que a partir de una experiencia decepcionante respecto a una ideología determinada, concretamente de izquierdas. Puedo decir que tengo la suerte de conocer a políticos abnegados, que han trabajado por un pueblo, a los que la política les ha costado muchos sacrificios personales y a los que al cabo de los años les ha quedado una falta de reconocimiento porque al fin y al cabo metemos en el mismo bote a todos. Son personas que aciertan, que se equivocan, que tienen una vida privada, sus propios problemas, ilusiones y desencantos. En las poblaciones pequeñas existe una transparencia casi inevitable y conocer el punto de vista de un político puede ser tan sencillo como hablar con tu amigo Pedro o tu parienta María. No se qué ocurrirá el día que estas personas se cansen de que su motivación sea siempre interpretada como sucia ambición de poder y no se les conceda tan siquiera el beneficio de la duda.

Las ideologías no tienen por qué ser credos y deberían estar en revisión crítica constante, no me han decepcionado porque no las he sobrecargado de expectativas. Pienso que nuestras motivaciones tienen que ver mas con lo emocional que con lo ideológico.
Basarnos en la bondad de las personas puede ser lo mas adecuado a nivel personal pero a nivel político conlleva riesgos graves, puesto que la gestión de las inevitables desavenencias habría de dilucidarse a base de juicios sobre las personas.

En cuanto a seguir hablando en términos de izquierda y derecha nos puede llevar a un bipartidismo ideológico que invierta en la delimitación mas energías de las necesarias. Sin embargo y dada nuestra historia reciente, no deberíamos olvidar el escarmiento de las posiciones "apolíticas" y "no ideológicas" y plantear la renovación de ideas y valores con una clara y meridiana visión de futuro. Con el diccionario en la mano, declarar el fin de las ideologías, puede interpretarse como un verdadero suicidio como seres humanos. Aunque tengo bien claro que no es ese el sentido con que se usa en el post.
Pobrecito Hablador lo pone de manifiesto en su definición de una persona de derechas. El problema es que cuando hacemos la prueba del algodón nos podemos encontrar con que nadie de este país sea de izquierdas, sobre todo si exigimos coherencia. Creo que ya va siendo hora de que caigan muchos estereotipos y podamos debatir sin realizar valoraciones personales.

Camino a Gaia 24 octubre, 2010  

Me animo a volver al debate que ha generado esta entrada.
Define el diccionario de la RAE una IDEOLOGÍA como:
2. f. Conjunto de ideas fundamentales que caracteriza el pensamiento de una persona, colectividad o época, de un movimiento cultural, religioso o político, etc.
Aunque en ningún momento pongo en duda ni la calidad de esta entrada, ni la buena intención de Isabel, me gustaría realizar algunas aportaciones a un debate que en mi opinión entra excesivamente en juicios hacia las personas.
Pienso que necesitamos las ideologías porque nos permiten confrontar diferencias de opinión o de visión del mundo con argumentos lógicos y razonados, sin necesidad de vernos implicados en enfrentamientos personales, juicios apriorísticos o descalificaciones. Básicamente porque esto nos lleva a la búsqueda de la eliminación de forma mas o menos simbólica de la persona con quien debatimos. Podemos caer en el prejuicio cognitivo del todo por las partes y deducir que a partir de una experiencia decepcionante respecto a una ideología determinada, concretamente de izquierdas. Puedo decir que tengo la suerte de conocer a políticos abnegados, que han trabajado por un pueblo, a los que la política les ha costado muchos sacrificios personales y a los que al cabo de los años les ha quedado una falta de reconocimiento porque al fin y al cabo metemos en el mismo bote a todos. Son personas que aciertan, que se equivocan, que tienen una vida privada, sus propios problemas, ilusiones y desencantos. En las poblaciones pequeñas existe una transparencia casi inevitable y conocer el punto de vista de un político puede ser tan sencillo como hablar con tu amigo Pedro o tu parienta María. No se qué ocurrirá el día que estas personas se cansen de que su motivación sea siempre interpretada como sucia ambición de poder y no se les conceda tan siquiera el beneficio de la duda.

Las ideologías no tienen por qué ser credos y deberían estar en revisión crítica constante, no me han decepcionado porque no las he sobrecargado de expectativas. Pienso que nuestras motivaciones tienen que ver mas con lo emocional que con lo ideológico.
Basarnos en la bondad de las personas puede ser lo mas adecuado a nivel personal pero a nivel político conlleva riesgos graves, puesto que la gestión de las inevitables desavenencias habría de dilucidarse a base de juicios sobre las personas.

En cuanto a seguir hablando en términos de izquierda y derecha nos puede llevar a un bipartidismo ideológico que invierta en la delimitación mas energías de las necesarias. Sin embargo y dada nuestra historia reciente, no deberíamos olvidar el escarmiento de las posiciones "apolíticas" y "no ideológicas" y plantear la renovación de ideas y valores con una clara y meridiana visión de futuro. Con el diccionario en la mano, declarar el fin de las ideologías, puede interpretarse como un verdadero suicidio como seres humanos. Aunque tengo bien claro que no es ese el sentido con que se usa en el post.
Pobrecito Hablador lo pone de manifiesto en su definición de una persona de derechas. El problema es que cuando hacemos la prueba del algodón nos podemos encontrar con que nadie de este país sea de izquierdas, sobre todo si exigimos coherencia. Creo que ya va siendo hora de que caigan muchos estereotipos y podamos debatir sin realizar valoraciones personales.

Eastriver 25 octubre, 2010  

Camino, nadie podría haberlo dicho mejor. Creo que todo nos iría, en general, mucho mucho mejor si fuéramos más humildes, empezando por mí mismo. La humildad no es tibieza, uno puede ser tremendamente coherente siendo humilde, y tremendamente comprometido. La humildad nos hace mirarnos con mayor desapasionamiento y nos hace actuar luego con mayor severidad. Nos hace pensar más y darle menos vueltas a las cosas (pensar y dar vueltas a las cosas no es exactamente lo mismo).

El Pobrecito Hablador del Siglo XXI 25 octubre, 2010  

La humildad ante uno mismo, ante el espejo. La humildad ante quienes tienen algo que enseñarnos. La humildad ante la muerte, y la humildad ante la naturaleza. Y ya. Porque la humildad es la madre de la explotación y de la injusticia. De eso sabe mucho la Iglesia.

¡salud!

Maia 25 octubre, 2010  

Hablador volviste !!! Te estábamos extrañando !!!


Camino, me siento muy identificada con lo que escribiste. Un abrazo,

Ramón, yo creo que más que la humildad es la empatía la que nos puede llevar a buen puerto. No sé si me explico, a veces me faltan palabras...

Ataúlfa Braun 25 octubre, 2010  

¡Bufff. cómo está el tema por aquí!
Bien, bien, candente.
Personalmente, cuando leí la entrada de Isabel en su blog me pareció una buena idea; si no se hace un buen proceso de indiviudación (ver C.G.JUNG) es imposible contar con verdaderos individuos y, finalmente, crear colectivos certeros. De manera que una buena suma de individualidades (es decir de individuos o sujetos conscientes de sí) puede crear una sumatoria de gente que en un momento dado estalle de forma espontánea. Con esto quiero decir que entiendo por donde va Isabel, porque siempre he pensado así, aunque resulte utópico muchas veces.

(sigo)

Además me definí como hija del "relativismo de la relatividad de lo relativo"

Ataúlfa Braun 25 octubre, 2010  

Pues eso, que por mi edad soy hija de ese relativismo de la relatividad de lo relativo, es decir fruto de la posmodernidad (que no del posmodernismo, mi querido MJ).
Eastriver dice en uno de sus primeros comentarios, que para llegar a este supuesto Estado del bienestar, al que España nunca ha llegado verdaderamente (ver el caso de otros países como Suecia, o Francia y Alemania, incluso), las luchas han sido progresistas y de izquierdas. Bueno, bueno, para llegar a ese supuesto Estado, España en concreto ha pasado por varias trifulcas desde el XIX: absolutismo, período relativamente liberal, guerras carlistas, anarcosindicalismo y guerra civil. En el caso concreto de Europa han tenido dos guerras mundiales, de las cuales indirectamente formamos parte. Bien, crees que han sido los de las izquierda los que han creado este Estado. Pues sí y no, me atrevería a decir.
La única crítica que debo hacerle a MJ (El pobrecito hablador) es que en su primer comentario habla de estereotipos. En el resto, le comprendo perfectamente, políticamente hablando.
Lo que yo veo en este debate es interesantísimo: se está discutiendo modernidad versus posmodernidad. Algunos, supongo que la gente de más edad, hablan desde un punto de vista moderno (es decir, que aún no hemos concluído con la ideología de la ilustración); luego los otros, los que hablan de ideologías muertas y relativismo (hijos de la posmodernidad). Sinceramente, me quedo con las palabras de Vattimo cuando sugiere que la posmodernidad puede ser el producto de la modernidad tardía. Porque dejemos claro una cosa, ¿desde qué punto estamos hablando?
¿Creés que ha de hablarse todavía de izquierdas y derechas?
No, no, no. Estamos en la postgloblalización, amigos amigos míos. "Ellos", los que sostienen el cetro, van unas cuantas jugadas más adelantados que nosotros; sólo la crítica nos acercará al punto verdadero en el que nos encontramos (Foucault dixit).
Ergo, lo que ocurre en Francia (para los afrancesados) es una lucha moderna (las libertades conseguidas con la sangre y el sudor de nuestros ancestros) contra un Estado post-post-moderno. Y ahí que cada cual interprete lo que quiera.
Al igual que muchos de vosotros, estoy con los franceses y con los ingleses que ya empiezan a salir. Sin embargo las cartas están echadas. Cuidado.
Por otro lado, me parece algo injusto que hayáis atacado a MJ como si se tratara de un hereje maldito. Creo que su crítica es constructiva, radical en sus palabras, pero no para enfrentarse a nadie a nivel personal. ¿O es que no conocéis a Larra?
Bien, después de esta perorata me voy a callar.

¡Salud y librepensamiento a todos!

Isabel Martínez Barquero 25 octubre, 2010  

Jordi, arcano ese comentario con la cita de Nietzsche. Entiendo la frase y me llega todo su poder evocador, pero las siglas iniciales, en clave, sólo me permiten descifrar las finales: siglo XXI.
Supongo que tus razones tienes para verterlo y un destinatario. Que quien quiera se lo aplique. Yo ya he sacado las conclusiones oportunas.

Un abrazo y enhorabuena por esa exposición de la que Ramon se hace eco en su blog.

Isabel Martínez Barquero 25 octubre, 2010  

Querido Antonio, tu comentario es una gota de agua limpia y fresca, tal y como pretendes que sea tu aportación al mundo.

Estoy absolutamente de acuerdo con todo lo que expresas y es posible que la que se haya expresado mal haya sido yo en la entrada. Aplaudo esa frase tuya de que "lo interno y lo externo son la base de la realización del sujeto y de su propio proceso de desarrollo personal".

Es más que probable que yo me haya expresado mal en la entrada y haya generado alguna que otra confusión cuando me defino individualista, definición que sigo suscribiendo y defendiendo, porque gracias a ese individualismo defendido con uñas y dientes soy capaz de sentirme en el grupo y parte activa de él. Un individualismo que se aparta de frases genéricas al uso y acuña las propias. A saber si por eso se produce la confusión, ya que hace muchos años que dejé de leer teoría social y me dedico en exclusiva a la literatura y, de vez en cuando, a la filosofía.

Antonio, no podría haber resumido mejor que tú la evolución del hombre a lo largo de las edades de la vida. En un primer momento, no se aparta del grupo (familiar) y gracias al grupo susbsiste y sale adelante. Posteriormente, el grupo lo confirma como persona, pero necesita al grupo para sentirse seguro y dueño de esa identidad propia y diferenciada (etapa de los amigos y las pandillas en adolescencia y primera juventud). Pero, como bien indicas tú, conforme se hace mayor, aunque su dependencia física del grupo sea absoluta, se hace independiente a nivel mental y navega por su cuenta en las aguas del razonamiento, quizás de un razonamiento equivocado, pero siempre propio y elegido. Si al llegar a cierta edad, no nos atrevemos a ser individualistas, nosotros mismos, a tener voz propia y pensamientos propios, mal asunto.

Como tú, también pretendo algo en estas alturas de mi vida, muy poco ya pues muchos afanes y ambiciones los dejé atrás. Pretendo ser mejor día a día desde el punto de vista ético. Creo que es la mejor aportación a la comunidad y, por supuesto, a mi propio interior.

Un abrazo enorme, que hay que ver cómo me despiertas las ganas de hablar (sería interesantísimo poderlo hacer personalmente).

Isabel Martínez Barquero 25 octubre, 2010  

Querido Antonio, tu comentario es una gota de agua limpia y fresca, tal y como pretendes que sea tu aportación al mundo.

Estoy absolutamente de acuerdo con todo lo que expresas y es posible que la que se haya expresado mal haya sido yo en la entrada. Aplaudo esa frase tuya de que "lo interno y lo externo son la base de la realización del sujeto y de su propio proceso de desarrollo personal".

Es más que probable que yo me haya expresado mal en la entrada y haya generado alguna que otra confusión cuando me defino individualista, definición que sigo suscribiendo y defendiendo, porque gracias a ese individualismo defendido con uñas y dientes soy capaz de sentirme en el grupo y parte activa de él. Un individualismo que se aparta de frases genéricas al uso y acuña las propias. A saber si por eso se produce la confusión, ya que hace muchos años que dejé de leer teoría social y me dedico en exclusiva a la literatura y, de vez en cuando, a la filosofía.

Antonio, no podría haber resumido mejor que tú la evolución del hombre a lo largo de las edades de la vida. En un primer momento, no se aparta del grupo (familiar) y gracias al grupo susbsiste y sale adelante. Posteriormente, el grupo lo confirma como persona, pero necesita al grupo para sentirse seguro y dueño de esa identidad propia y diferenciada (etapa de los amigos y las pandillas en adolescencia y primera juventud). Pero, como bien indicas tú, conforme se hace mayor, aunque su dependencia física del grupo sea absoluta, se hace independiente a nivel mental y navega por su cuenta en las aguas del razonamiento, quizás de un razonamiento equivocado, pero siempre propio y elegido. Si al llegar a cierta edad, no nos atrevemos a ser individualistas, nosotros mismos, a tener voz propia y pensamientos propios, mal asunto.

Como tú, también pretendo algo en estas alturas de mi vida, muy poco ya pues muchos afanes y ambiciones los dejé atrás. Pretendo ser mejor día a día desde el punto de vista ético. Creo que es la mejor aportación a la comunidad y, por supuesto, a mi propio interior.

Un abrazo enorme, que hay que ver cómo me despiertas las ganas de hablar (sería interesantísimo poderlo hacer personalmente).

Isabel Martínez Barquero 25 octubre, 2010  

Camino, gracias por ese comentario que encuentro lleno de sentido común.

Efectivamente, una persona sin ideas es un monstruo, un robot, un muñeco al que puede colonizar cualquier doctrina, con el consiguiente peligro de que esa doctrina sea de corte autoritario.
Ya le comentaba ayer a Ramon, que era una confusión puramente terminológica la mía. Como tú has sabido interpretarme, me refiero con ese fin de las ideologías a que es preciso acabar con los estereotipos que nos encorsetan y nos juzgan, pues un hombre es ante todo y en primer término un ser humano con su carga de pasiones y virtudes y, después, un ser pensante. No cualquier idea me es válida, ya que muchas conducen a callejones sin salida; otras adocenan la mente; otras personalizan en exceso; otras mesiánicas son la semilla de totalitarismos...
Como ser pensante, tengo mis ideas y lo que vengo a señalar es que ese sustrato ideológico lo que hace es asombrarse del uso precisamente de las ideas para enzarzarse los humanos. Y ya ves lo que ha ocurrido aquí con esta entrada. Eso es lo que de veras me apena, a mí y a muchos como yo, que estamos hartos de la utilización ideológica para que nos manden al cuarto oscuro y sólo unos pocos se crean dueños de la verdad y dispensen bendiciones o condenas.

Como tú, he conocido y he trabajado al lado de políticos íntegros, leales y a los que sólo les ha movido la idea esencial: servir los intereses generales porque creen que con la puesta en práctica de sus ideas, se alcanza un mundo mejor. He estado muy cerca, y durante muchos años, de políticos, y sé que, por fortuna, de todo hay.
Lo que me apena es que siempre sube, o asciende, o da la cara, el que tiene más tragaderas y menos escrúpulos.
Pero, efectivamente, en los núcleos pequeños de población existen maravillosas personas luchando por lo que creen.

Termino diciendo lo que tú: que tenemos que acuñar nuevos términos, que las nociones "izquierda" o "derecha" resultan hoy un tanto obsoletas y casposillas, que hemos de atrevernos a avanzar de una vez por todas, y ese avance requiere creatividad, respeto y aprender de lo vivido para no perpetuar los equívocos. Posiblemente, mucho haya que mantener, que la tradición nos marca la perdurabilidad de lo más esencial; pero, en el resto, hemos de ser como los tiempos: raudos y veloces para dar respuestas acordes antes de que nos coman los cuatro que manejan los hilos de este mundo.

Un abrazo enorme.

El Pobrecito Hablador del Siglo XXI 25 octubre, 2010  

Ataulfa, gracias por la corrección.
Tus reflexiones me superan. Tienes una gran base teórica de pensamiento y, como te dije alguna vez, no llego a tu nivel y mis opiniones se sujetan a la pura intiución y al tiempo que le dedico a pensar en estas cuestiones.

Creo, de todos modos, que por mucho que estemo ante la posglobalizació, la división izquierdas/derecha sigue existiendo. La derecha con lo de siempre: les ha ido bien a la largo de la historia, pero ahora andan más envalentonados que nunca. Son los dueños del discuro. Se han apoderado del mensaje y, efectivamente, han impuesto el pensamiento único. Una prueba de ello es este debate.

La izquierda ha perdido la iniciativa. Se encuentra desorientada y acomplejada. Los amagos de refundación en diferentes lares no son más que parches que renuncian a unaa bases teórica sólidas, bien fundamentadas pero mal aplicadas.

¿Recordais al Aznar de la derecha sin complejos? ¡Qué envidia! ¿Conocies el Tea Party? ¿Si, verdad? ¡Qué envidia! ¿Habeis vivido los últimos 40 años y sido testigos del tsunami conservador? ¡Qué envidia!.

¡salud!

PD: Ataulfa, te agradezo el capote

Isabel Martínez Barquero 25 octubre, 2010  

Maia, te entiendo y sé qué quieres expresar, porque te conozco, lo mismo que conozco a Ramón, y no estáis tan lejos, sino muy próximos, sea hablando de "humildad" (virtud que jamás debiéramos perder de vista para no perder la mesura), sea hablando de "empatía" (esencial para incluso entender a los que sólo patalean).

Por supuesto que no me ha extrañado nada que te haya encantado Camino. Es un ser excepcional, con un pensamiento profundo, humanista y pacífico, amiga.

Un abrazo.

Isabel Martínez Barquero 25 octubre, 2010  

Ataúlfa, gracias por comentar también aquí aparte de en mi blog (que quiero traer comentarios, pero me falta tiempo). Sé que me entendiste en lo que quise decir (menos mal que has leído a Jung).

Por lo demás, te aplaudo con ganas, pues, efectivamente, hay que estar atentos, que ahora la guerra se solventa de otros modos y no debemos quedarnos dormidos con los patrones clásicos de "izquierdas" y "derechas".

Tu defensa del Hablador me encanta y dice mucho y bueno de ti. Ojalá Larra lo ilumine. En concreto, yo no le hago la guerra ni lo declaro hereje (¿quién soy para eso?), sino que es él quien me persigue con batallitas que no son las mías desde hace un tiempo.

Un fuerte abrazo.

El Pobrecito Hablador del Siglo XXI 25 octubre, 2010  

No, mira, santo santísimo soy yo también, querida amiga. Por ejemplo:

Qué dolido estoy por esta guerra sin sentido que se ha abierto y no entiendo por qué porque yo quiero mucho a todos mis semejantes y jamas de los jamases he matado una mosca así que no entiendo la persecucion a la que se me somete aunque a ver si el cielo y toda la recua de santos la ilumina y hace de ella una mujer mas comprensible con sus semejantes porque estoy que no duermo y lágrimas brotan de los mis ojos cada vez que echo la mirada hacia atrás y recuerdo aquellos tiempos de fraternidad qué le habré hecho, qué le habré hecho ...

Venga... que somos mayorcitos...

Jordi Pascual Morant 25 octubre, 2010  

Isabel,
las siglas corresponden al Pobrecito Hablador del siglo XXI. Me han gustado sus respuestas, y me recuerda la irreverencia Nietzschiana. En los comentarios de los blogs hace falta un poco más de discrepancia, sin que por ello nadie tenga que molestarse. A mí no me pareces de "derechas" en absoluto, tal y como se entiende normalmente, aunque soy partidario de sustituir esas etiquetas por conservador o progresista, aunque también se les pueden poner peros. En fín, que actitudes como PHSXXI son reactivas, lo que ha seguido lo demuestra.
¿Queda ya menos arcano mi comentario?
un abrazo

Ataúlfa Braun 25 octubre, 2010  

MJ, no hay nada de agradecer; sabes que en muchos puntos coincidimos a la hora de pensar, prescindiendo de teorías. Además, tu aparición "polémica" me ha interesado mucho, pues le ha dado mucho auge al debate. ¡Salud!

Isabel, yo como Jordi tampoco pienso que seas de "derechas", ni te dejes etiquetar fácilmente. Pero tampoco creo que MJ te haya declarado una guerra. Creo que hay una diferencia de ideas -que no de ideologías, de matices y de generación. Un beso.

Por otra parte, estoy con Jordi, no podemos declarar "trolls" a todos aquellos que discrepen del artículo de turno, siempre cuando se haga con respeto. Y yo no he visto ninguna actitud irrespetuosa en este debate. Estamos en un espacio de intercambio de ideas y precisamente cada uno tiene su libertad para hacerlo.
Creo que el "conflicto" desarrollado aquí es idéntico al conflicto que se vive afuera. Y así es prácticamente imposible unirse.

¡Salud!

El Pobrecito Hablador del Siglo XXI 25 octubre, 2010  

Jordi, qué bien lo has explicado: reacción.

Y a mi Isabel tampoco me parece una mujer de derechas. No lo he dicho en ninguno de los comentarios. Lo que he dicho es que en el texto, el beneficio de la duda se escora hacia la derecha.

Como dijo el ínclito Savater: Se puede y se debe siempre respetar a las personas, pero no necesariemente lo que dicen. Esa es otra de las consecuencias de la postmodernidad, que nos vemos obligados a respetar todo tipo de ideologías, y de ideas, en aras de no se sabe bien que sentido falso de la libertad, de la democracia y de la maldita educación.
Yo no.
Es más, me encontrán siempre enfrente de algunas, en la medida de mis posibilidades, y defenderé la libertad de todo el mundo para que defienda las suyas excepto la de aquellas que utilicen la libertad para cercenar la mía y la de mis semejantes. A éstas, a degüello

¡salud!

Isabel Martínez Barquero 25 octubre, 2010  

Pues fantástico entonces. Todo se aclara y cada cual ha dicho lo que ha estimado. Me parece bien.

Gracias, Jordi, se hizo la luz. Es que llevo unos días espesa.

En fin, abrazos a todos.

El Pobrecito Hablador del Siglo XXI 25 octubre, 2010  

Me gustaría rendir disculpas a tod@s aqeull@s que haya podido incomodar, ofender o molestar si consideran que en algun momento he rebasado la linea de la pasión y la vehemencia razonable en un debate.

Hoy he recibido una lección que no voy a olvidar.

!Salud!

Camino a Gaia 25 octubre, 2010  

Creo que la humildad es una buena forma de afrontar nuestra capacidad de llegar a donde no queremos llegar, por el camino que hemos tomado para evitarlo. Quiero decir con esto que las aportaciones de Pobrecito Hablador me parecen muy interesantes porque generan crítica y nos motivan a debatir y eso me gusta, pero si invertimos la sagacidad en dilucidar quien es mas de izquierdas que quién, o en "desenmascarar" a los que se juzga que podrían no serlo, veremos nuestro gozo en un pozo.
Querida Isabel no creo que te hayas expresado mal en tu entrada, porque los cabos sueltos son los que nos permiten abrir el campo enriquecedor además de ser también revulsivo del debate. Porque necesitamos debate y puede que algunos de los problemas que están surgiendo se deban a una simple falta de entrenamiento. A veces puede ser necesaria incluso la provocación, a ver si de una vez por todas salimos del estancamiento ideológico. Puede que no sea mala idea que partamos de la premisa que no es necesario estar de acuerdo para convivir y mucho menos para debatir. Lo decían en el Mayo francés: un pensamiento que se estanca es un pensamiento que se pudre.
Hay algo que me parece especialmente lúcido en la intervención de Ataulfa: "Ellos", los que sostienen el cetro, van unas cuantas jugadas más adelantados que nosotros; sólo la crítica nos acercará al punto verdadero en el que nos encontramos.

Jordi Pascual Morant 25 octubre, 2010  

Os felicito por esa flexibilidad emocional que habéis demostrado, porque si algo mueve las ideologías son las emociones, las ideas son mucho más racionales.

Yo quiero aprender a debatir sin sentirme herido por las discrepancias.

PD: Isabel, muchas gracias por tu comentario en el Far de Maians, correspondo con un beso afectuoso.

Ataúlfa Braun 25 octubre, 2010  

Camino, gracias por lo de lúcida, pero estas ideas corresponden a parte de la obra de Lyotard y Foucault, ambos con unas ideas muy claras de lo que parece ser la posmodernidad. Nietzsche mató a Dios y Lyotard fue el primero en enunciar la muerte de los grandes realatos y, por tanto de las ideologías. Entretanto, "ellos" (así los llama también Orwell) se dedican a ejecutar el poder de manera transversal y ridícula. Pero todo esto es otra historia, por eso el artículo de Isabel es un buen comienzo.
Un abrazo

Camino a Gaia 26 octubre, 2010  

Ataúlfa, creo que la lucidez reside en la oportunidad de esas palabras en el debate. Porque aunque puedan tener muchos años, encajan perfectamente en nuestro contexto histórico. "Ellos", los que sostienen el cetro, avanzan a un paso mucho mas rápido porque carecen de ideologías, de estorbos éticos. Se enfrentan sin embargo un problema mucho mayor que el "nuestro". Avanzan muy rápido pero sin preguntarse hacia dónde.
En un mundo globalizado y basado en el modelo económico neoliberal, las izquierdas se han visto superadas por las escalas, y la sociedad civil por la ilusión de la democracia. Necesitamos cambios de enfoque para ver con nitidez un mundo que cambia muy rápido.

Ataúlfa Braun 26 octubre, 2010  

Camino, ¿realmente crees que carecen de ideologías? ¿Realmente crees que avanzan sin preguntarse hacia dónde?
Esto no es un problema a nivel local español o catalán; te hablo a nivel mundial. Y si hay alguna ideología, o mejor dicho, metodología que ha triunfado por sobre todas las cosas ha sido la que inventaron Hitler y sus SS. Además, para avanzar como avanzan, el plan está estratégica y transversalmente trazado. No te imaginas cuánto. Y no hablo de conspiraciones, aunque haberlas supongo que debe haberlas.
Y cuidado el neoliberalismo ha quedado ya tan desfasado como nuestro concepto de izquierda.

Bueno, que la lucidez os acompañe!

Txema 26 octubre, 2010  

Ataulfa, es curioso lo que has dicho sobre Hitler y la SS: metodología. Exacto, muy exacto.

El NSDAP, jamás tuvo una ideología como tal. Fue sencillamente un movimiento, una táctica, un sistema.

Incluso el propio Hitler lo definió así, hablando de sí mismo: soy una especie de tambor (la cita no es textual) que llama y al que otros siguen.

Esa es la demostración de que sin ideología también se puede avanzar. El nazismo era verdaderamente revolucionario, aunque, evidentemente, no en el sentido que solemos dar a este concepto. Pero si supuso una verdadera revolución. Y no hizo falta la ideología.

Bueno, si empezamos por admitir que han desaparecido las ideologías (y sólo la izquierda es ideológica) corremos el tremendo riesgo de que al final un movimiento desideologizado acabe por imponerse sin oposición.

Por ejemplo, el estribillo de la buena gestión de la economía, nos lleva a que se imponga el criterio, desideologizado, del FMI.

Tenemos que creer en la ideología como base de nuestra existencia. No se si he dicho alguma memez, si es así espero que la respuesta sea caritativa, en el sentido latino de la palabra.

saludos

Ataúlfa Braun 26 octubre, 2010  

Txema, ante todo decirte que tus palabras no son ninguna memez. Yo no acepto que la ideología haya muerto, es decir creo que los autores en que me baso tampoco; hablo de la muerte de la ideología en las masas. Pero resulta muy interesante, porque nadie impide que generemos nuevas ideas que lleguen a formar una ideología.
Es más, los franceses ya criticaron el triunfo del nazismo después de la IIGM, sobre todo en su aplicación al ámbito empresarial. Y los nórdicos igual. ¿En qué se ha basado realmente el Estado del bienestar? Te recomiendo una muy buena peli francesa "La question humaine", como ejemplo de lo dicho. Después a nivel literario y filosófico hay bastante crítica también.
Tienes toda la razón cuando dices que tenemos que creer como base de nuestra existencia; pero en las cifras de ventas de benzodiacepinas, tranquilizantes y antidepresores tienes la respuesta. Pensar, generar ideas y ya no te digo ponerlas a funcionar duele; ver con claridad duele. Y la gente parece no querer estar dispuesta a sufrir. Pero, at last, sufrirán mucho más.
Por eso creo que el marxismo como tal es la ideología más pura, pues nunca se ha llevado a cabo en su totalidad; se ha llegado a un punto y luego ha degenerado, se ha depravado, pero no ha continuado hasta el final.

Un abrazo

Txema 27 octubre, 2010  

Claro, es que el marxismo es la ideología en estado puro.

Pero, lo que parece una paradoja y me preocupa es qué pasa cuando, a partir de esa ideología, se pretende construir una sociedad nueva.

Me da la impresión de que a medida de que se avanza (se fortalece) la sociedad se pierde la ideología.

El caso más dramático es Stalin. Hizo desaparecer la ideología marxista, falsificó a Lenin, del que hizo una especie de fundador ideológico, cuando sólo fue un desarrollador de Marx.

Sin embargo, la URSS, se hizo fuerte hasta que cierta recuperación de la ideología, aunque tímida, supuso su final.

Bueno, acabo, la derecha al no tener ideología se centra en la "gestión" y por eso no tiene problemas éticos y triunfa.

Perdonad este rollo, pero el tema es interesante.

Ataúlfa Braun 27 octubre, 2010  

Totalmente de acuerdo Txema. El marxismo nunca se ha llevado a cabo por el deseo de poder, de ahí su perversión. ¿Y que me dices del exiliado y perseguido Trotsky? ¿O de la muerte del Che?
Tienes razón es un tema muy, pero que muy interesante.

Saludos

Txema 27 octubre, 2010  

Pues en caso de Trotsky está claro que era el representante de la ideología frente a Stalin y así le fue.


Algo parecido se puede decir de Che pero, curiosamente, en mi modesta opinión, frente a Castro que también ha "liquidado" la ideología.

saludos

Ataúlfa Braun 27 octubre, 2010  

Bien, es cierto, pensamos lo mismo, ergo la ideología se pervierte por el deseo de poder.

Abrazos

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