Nacidos para se libres

>> 25/8/10


“El ser humano, nacido para ser libre, es modelado por la sociedad para ser siervo.”

Esta frase, que es propia, encierra la esencia de esta entrada e invita a la reflexión. Primeramente es importante centrar el significado de las palabras, por lo que las definiciones de cada concepto las extraigo de la RAE (Real Academia Española) de la lengua.

Empecemos por Libre: “Que tiene facultad para obrar o no obrar” y tomo como sinónimos: Independiente, Soberano, Insubordinado… No entro en disquisiciones sobre los distintos tipos de libertad, como libertad natural, social o personal, y su análisis en profundidad, que nos llevaría a una entrada amplísima y fuera del objeto de esta.

En contraposición hacemos referencia a siervo como: “Esclavo de un señor”. “Nombre que una persona se da a sí misma respecto de otra para mostrarle obsequio y rendimiento”. Como sinónimos presento: vasallo, súbdito, servidor, criado…
Dos conceptos importantes que aparecen como sinónimos y merecen clarificarlos son Soberano: “Que ejerce o posee la autoridad suprema e independiente” y Súbdito: “Sujeto a la autoridad de un superior con obligación de obedecerle”.

No nos movemos en un mundo dicotómicamente puro, de todo o nada, sino que transitamos en una línea que va de un extremo a otro. Es un continuo que oscila de la libertad a la opresión, del amor al desamor, de la salud a la enfermedad, de la riqueza a la pobreza, del egoísmo al altruismo, del hambre a la saciedad, de la abundancia a la escasez, del conocimiento a la ignorancia… Estamos más cerca o más lejos de cada uno de sus extremos en según que casos.

Finalmente aludo al poder. Un sujeto tiene poder sobre otro en cuanto controla o posee los recursos que este otro necesita para satisfacer sus necesidades. Por tanto, el truco siempre estuvo en poseer estos recursos o tener la fuerza para tomarlos o controlarlos. El necesitado de ellos tendrá que someterse a nuestros deseos y pagar el precio requerido.

Si entendemos que la sociedad es una organización, o asociación de personas que se alían para conseguir unos objetivos, siguiendo unas normas de conducta y comportamiento que lleven a los mismos de la mejor manera posible, solo cabe ver si esos objetivos son para los que ha nacido el ser humano como individuo y como especie. Claro que, toda sociedad se mueve y condiciona por una cultura organizacional, con principios y valores, con héroes y mitos, con conductas aceptables y rechazables, con estructuras organizativas, con un orden constituido… dentro del ejercicio del poder reconocido. La moral y la ética se imponen, incluso desde las religiones que se alían con el poder establecido, dando trascendencia a los actos y conductas humanas más allá de la propia existencia terrenal.

No obstante, para mí, el macro-objetivo es la mejora, desarrollo y perpetuación de la especie. Que lo instrumentalizo, entre otros, en:

1.- Conservar y perpetuar la especie.
2.- Cubrir sus necesidades básicas.
3.- Establecer una sociedad de bienestar que permita el progreso y la justicia.
4.- Desarrollar la espiral de las potencialidades de cada sujeto.
5.- Ahondar en la esencia del ser humano para buscar su perfeccionamiento.
6.- Establecer sinergias que redunde en un beneficio común y equitativo.
7.- Sostener el ecosistema para garantizar la supervivencia.

Pero luego está ese otro objetivo personal, individual, que cada uno tiene en su tránsito por la vida, que aquí se centra en los puntos 4 y 5: “Desarrollar la espiral de las potencialidades de cada sujeto” y “Ahondar en la esencia del ser humano para buscar su perfeccionamiento”. Cada uno, desde su capacidad e inteligencia debe asumir el reto personal, apoyado por el conjunto de la sociedad de forma solidaria. Digamos que cada uno es responsable de gestionar su propia inteligencia enfocada a esos objetivos. Solo tiene sentido pertenecer a esa sociedad si en el trueque de “yo doy ella me da”, se consigue un espacio que permita cubrir los objetivos personales del conjunto de los individuos que la integran.

Y ahora cabe preguntarse si esta sociedad persigue estas cosas, o se ha guiado más por el ejercicio del poder absolutista a caballo de la estructura organizacional, para sacar provecho unos pocos sobre los otros. Si en lugar de ayudar al sujeto a desarrollar sus propios fines, desde la solidaridad, lo ha usado para el desarrollo del colectivo que ostenta el poder. Si el poder, en lugar de gestionar y administrar los recursos y potencialidades hacia el bien común, se dedicó a usar al sujeto para su propio bien.

Yo digo que estamos en una sociedad injusta, malformada, asentada en principios inmorales e insolidarios. Se fraguó desde el robo y la rapiña, desde la guerra y la opresión, desde el miedo y la paranoia, desde la posesión y el control de los recursos por parte de unos pocos para condicionar la vida de los otros, arrebatándoles su libertad hasta hacerlos sus siervos. Los que fueron copando el poder usaron la fuerza y la inteligencia para someter y esclavizar, en lugar de liberar y desarrollar al ser humano.

Y ahora estamos en este trance. Un mundo injusto en manos de unos cuantos, que se permiten dictar sus designios al poseer los recursos o la moneda de cambio. El sistema político hace aguas por todos lados y la manipulación, el chantaje y el soborno andan a la orden del día. Dicen que somos libres, soberanos y no sé qué más, pero en el fondo siguen haciéndonos siervos de sus intereses, súbditos de sus graciosas majestades coronadas por el dinero y el poder.

Hoy mi grito es que quiero un mundo que nos acerque, sin distinciones, a la libertad, la igualdad, al amor (entiendo el amor como la posición que procura en crecimiento del prójimo, junto al tuyo propio, mediante el intercambio y la extravasación de experiencias, razonamientos y mutua ayuda…), la salud, la equidad, la implicación, la suficiencia más que abundancia, al conocimiento, etc. Un mundo que conciba su desarrollo desde las sinergias del esfuerzo de todos hacia una sociedad mejor, enfocada al beneficio del ser humano y no de unos cuantos impresentables. Con unas organizaciones o Estados al servicio del hombre y no al revés. De gente soberana y no súbdita, libre y no sierva. Nuestro mundo y no el de ellos… En el nuestro caben ellos, pero en el de ellos no cabemos nosotros si no es para servirlos.


28 comentaris:

Txema 25 agosto, 2010  

Creo, Antonio, que seríamos muchos los que nos sumaríamos de forma entusiasta a tu deseo. No siempre por los mismos motivos, ni tampoco por la misma filosofía.

Pero, en todo caso, eso sería lo de menos. Poco importaría saber si el final fuera el logro que tú propones, si la base de partida fue el cristianismo, el budismo, el socialismo o una mezcla de estas tres con otras formas de entender la vida.

Por qué, entonces no se impone ese espíritu roussoniano y generoso? Es la cuestión que tenemos pendiente de resolver. Y no es un problema de una determinada época o país o régimen. Se ha dado en todos los tiempos y con todos los sistemas aunque, evidentemente, hay matices.

Me inclino a pensar que el fallo está en el propio protagonista de la historia que, pese a lo que se quiera creer, no es bueno por naturaleza.

Voy a ser optimista y pensar que tampoco nace malo, sencillamente el tiempo hace su obra.

Para que lo que tú dices fuera cierto tendríamos que ser químicamente puros y, algo mucho más complicado, exentos de sentimientos tales como la ambición o la envidia, algo absolutamente imposible.

un saludo

Antonio 25 agosto, 2010  

Gracias, Txema, por tu excelente comentario y reflexión. Yo pienso que todas las bases de partida suelen ser buenas. Lo fue el Cristianismo, el Budismo, el socialismo, el liberalismo y todo planeamiento que engancha y acerca a la idea de justicia que reina en ese momento.

No obstante, creo que el problema está en el ejercicio del poder. Cuando a un sujeto se le da poder, aunque sea representativo, acaba tendiendo a ejercerlo desde la oligarquía, desde el dominio de las clases dominantes y en propio beneficio. El mundo y la historia están llenos de ejemplos. Las ideas cristianas las recogió el amigo Constantino y jodió el invento al asimilar a las estructuras religiosas. El propio socialismo derivó en un sistema comunista soviético que acabó en una verdadera mafia. La revolución francesa fue el campo de desarrollo de la burguesía que llevó al liberalismo, degenerando en el neoliberalismo actual. Así un amplio etc. donde los que ostentan el poder acaban imponiendo esa oligarquía que, basada en su propia codicia y avaricia, acaban en la injusticia.

El poder lo da el dominio de los recursos y ellos lo saben. El tema está en crear clases necesitadas para poder subyugarlas mediante el hambre o las necesidades de subsistencia. Maslow, con ss pirámide de necesidades, puede ser un buen ejemplo de reflexión en esa línea.

Un abrazo

Antonio 25 agosto, 2010  

Dado que presenté en mi blog este artículo remitiendo su lectura a este otro de Grito de lobos, me han dejado en él algunso comentarios que estimo deben ser plasmados en éste para general conocimiento. Estos aluden a:

Ana dijo...
La frase encierra una gran verdad, nacemos libres y vivimos condicionados hasta la muerte.
24 de agosto de 2010 23:23:00 GMT+00:00


Peter Pantoja Santiago dijo...
...LA LIBERTDAD VIVIDA DESDE LA OPRESION NUNCA SERA LIBERTAD, NO SE PORQUE ME HA SALIDO ESE PENSAMIENTO, QUIZAS ES LO QUE VIVEN MUCHAS NACIONES.
25 de agosto de 2010 01:14:00 GMT+00:00


Mª Ángeles Cantalapiedra dijo...
totalmente con tu reflexion antonio... un besazo
25 de agosto de 2010 06:56:00 GMT+00:00


mariajesusparadela dijo...
Y además, ponemos bastante de nuestra parte.
25 de agosto de 2010 08:00:00 GMT+00:00

Txema 25 agosto, 2010  

Evidentemente Antonio el poder es la expresión máxima de lo que dices. Pero hay algo que se nos escapa. ¿Por qué la maldad de quienes no tienen poder?

El caso más paradigmático es el de los alemanes y el nacional socialismo. Todos sabemos que no hubiera sido posible semejante genecidio sin las miles de personas que fueron colaboradores necesarios del régimen nazi, pero sin tener el poder ni por lo más remoto.

Simples ciudadanos que ayudaron, con verdadero convencimiento intelectual, a extender el mal. E, indudablemente, eran plenamente conscientes de lo que hacían y buscaron justificaciones filosóficas.

Hubo, por ejemplo, muchos casos de médicos alemanes que se alegraron de que sus colegas judíos fueran expulsados de la actividad profesional porque así tendrían más clientes.

Otros se mostraron entusiasmados con los programas de eugenesia y esterilización. ¡Y eran médicos que habían hecho el juramento hipocrático!

Es posible que ellos no desearan la "solución final", al menos con la magnitud que tuvo, pero cooperaron a que otros la pusieran en marcha. El primer paso ya se había dado con esos silencios generalizados.

Entonces, insisto, el poder lleva al problema a la máxima expresión, pero no es la única.

gracias por tu respuesta a mi anteiror comentario.

MarianGardi 25 agosto, 2010  

Hablar de libertad, con todos mis respetos, sin animo de ofender, es una falacia, hemos nacido para ser libres? O hemos nacido para ser esclavos?
Somos esclavos del sistema, desde la infancia nos educan a someternos y producir, cosa que vemos normal por tradición y cultura.
Como bien dices ser libre es quien tiene:
“Que tiene facultad para obrar o no obrar”
Todas las personas estamos acondicionadas por una cosa u otra y no podemos acceder a ser libres.
Aunque las utopìas no hay que perderlas de vista y la tuya es muy hermosa.
Un abrazo y otro para Libertad divino tesoro!!

Antonio 25 agosto, 2010  

Amigo Txema, me parece especialmente interesante el debate o conversación sobre el asunto que nos trae entre manos. He tocado el tema en diversas entradas en mi blog. En una de ellas, llamada “El tobogán de la codicia”, en el cual dejaste tus siempre interesantes comentarios, sostengo lo siguiente:

“La codicia forma parte del ser humano, a la par que otras muchas características que conviven en nuestro interior. Tiene su origen en el egoísmo miope que garantiza la perpetuación de la especie. Digo miope, porque el ser humano está motivado por tres instintos básicos encaminados a esa perpetuación, como son: la nutrición, la reproducción y la socialización. En todos ellos hay un proceso de negociación con los semejantes para intercambiar bienes y cubrir necesidades, para conseguir alimentos, para buscar pareja de reproducción, para ayudarnos y defendernos de los enemigos que acechan y de los depredadores. Por tanto la codicia, debe ser reprimida, controlada y negociada para que en ningún caso impida el acuerdo de intercambio, para que no frustre el proceso de socialización; pero, si es posible, sacaremos la máxima tajada del negocio usando nuestra capacidad intelectiva y el poder que podamos ejercer”.

Me atrevería a decir que lo que planteas de la conducta social en el nazismo alemán se encuadra en el proceso de socialización. Pienso que la ética y la moral no las llevamos dentro de forma innata, aunque pudiera haber algún componente filogénetico, sino que la adquirimos en el proceso de socialización. Por pertenecer al grupo de referencia hacemos lo que el grupo hace y tomamos como correcto lo que éste determine. Los principios de autoridad, obediencia y de responsabilidad van íntimamente unidos.

Milgram, diseñó y ejecutó un experimento muy interesante en 1961 sobre la Obediencia (Estudio del comportamiento de la obediencia) Ver en: (http://es.wikipedia.org/wiki/Experimento_de_Milgram) Si bien las culturas organizacionales son muy complejas como definitorias de cualquier sistema, la interdependencia de sus miembros y sus formas de actuar definen sus actitudes y conductas. Ello no quiere decir que la sumisión sea una constante, sino que, en términos generales, la persona, cuando delega la autoridad en otro sujeto por convicción, deja de ser competente en el análisis de conductas y sus consecuencias. "Si lo ha dicho este, eso va a misa…"

El ser humano, bajo mi punto de vista, no es bueno ni malo, sino todo lo contrario… Es incatalogable hasta que se fragua como individuo. Eso sí, el aprendizaje le conforma, le estructura el pensamiento y la personalidad en función de las vivencias, de la educación y de la integración social. Pero no nos engañemos. La personalidad del sujeto la componen el carácter y el temperamento. El carácter tiene un componente ambientalista, mientras el temperamento lo mediatiza la genética. Tal vez esto condicione el nivel de influencia social, las estrategias de poder y los procesos de cambio en nuestro entorno cultural a la par que manifiesta la diversidad del ser humano, incluida su tendencia hacia la bondad o la maldad.

Un abrazo cordial

Antonio 25 agosto, 2010  

Pues sí, amiga Marian, no podemos hablar de libertad en términos absolutos. La ubico en ese continuo que he descrito. Estamos más cerca de la libertad o del servilismo en según que casos y me refiero a todo tipo de relación social, incluso amorosas y de conciencia personal. Los conflictos internos suelen tener, como bien sabes, un componente de deseo y represión del mismo. El día que haya libertad absoluta es posible que nuestro grado de maduración sea tal que todos entendamos a los demás y sepamos respetarlos y hacernos respetar hasta convivir sin conflictos e imposiciones. Eso puede que sea el paraíso terrenal; o sea, algo poco probable, aunque deseable…

Besos y gracias por tu constructivo comentario

Txema 25 agosto, 2010  

No sé si seré capaz de contestar con la suficiente capacidad dialéctica, pero lo voy a intentar.

De acuerdo en lo de que hombre se forma a través de la socialización y también en que el temperamento puede estar fundamentado en cuestiones genéticas.

Pero, surge entonces otra cuestión: el de la socialización errónea. Parece evidente que ese proceso colectivo es fallido, porque siempre se produce un "error" en la "programación" social del individuo. No se logra del hombre social perfecto y, sin embargo, ese es el objetivo.

Has citado la codicia. Bien esto podría explicar el caso de los médicos deseosos de quedarse con los clientes de los colegas judíos.

Pero cómo explicar el caso de los campos de exterminio. Y tampoco es una cuestión del temperamento de los genocidas. Muchos de ellos, antes de la llegada de los nazis jamás hubieran pensado en algo semejante y, sin embargo, llegaron a considerar que ni siquiera obraban mal.

Es lo que la profesora Anna Rubio denomina acertadamente la banalización del mal. Si se consigue eliminar el concepto del propio mal, entonces es cuando se llega a Auschwitz. Y no hay motivos objetivos.

Incluso Ratzinger se opone a la teoría de "obrar según la conciencia" porque por encima de esta está la capacidad de discernir lo bueno de lo malo.

Lo dice Hitler y va a misa. Puede ser una posibilidad. Pero, ¿en millones de personas?

Creo que la cuestión está en que hay un momento en la socialización en la que los valores (si es que existen) quedan "banalizados", exterminados y dan paso a las ambiciones que "no" se negocian, se imponen, si es necesario por la fuerza.

un saludo y espero no aburriros.

Antonio 25 agosto, 2010  

Querido amigo. Hay un concepto que me gustaría retomar. Se trata de “El mal al servicio del bien”. Ha sido una constante en nuestra historia ver como se justificaban atrocidades desde esa necesidad para evitar males peores o para justificar un bien para el colectivo social o del grupo. La iglesia ha sido maestra en estas cosas, llevando a los herejes a la hoguera para preservarse ella. Los gobiernos y los pueblos justificaron atrocidades desde la preservación de su independencia o de sus intereses como grupo. Las mismas bombas atómicas lanzadas por los EE. UU. en la guerra con Japón se justificaron para evitar más muertes y acortar la guerra. Si llevamos esto al extremo no sabremos donde poner el límite entre lo comprensible y lo incomprensible, entro lo aceptable o justificable y lo injustificable. Crea opinión, a través de la mediocridad de la gente, y se dejarán llevar por sus líderes sin rechistar, pues creerán que no es su responsabilidad y que son los gobernantes los que conducen adecuadamente a su pueblo, responsables ante Dios y ante la historia, eso nos enseñaron.
Después vendrá la conciencia individual, la capacidad de discernir y de crítica, el idealismo, etc. que diferenciarán a la gente y producirá una gran diversidad, por lo que habrá que aislar a los opositores y eliminarlos…
También cabe considerar que la sociedad es un sistema abierto de difícil previsión y que cada variable que la integra influye en ella de forma especial y total. Como diría un sistémico, el resultado no ese la suma de las partes sino la resultante de la interacción entre ellas.
Yo creo que la psicología social se pierde en este inmenso mundo de la conjunción entre lo individual y lo social o colectivo. El tema da para mucho. Poner de acuerdo a antropólogos, psicólogos, historiadores y todos los ólogos que se quiera es imposible, pues la conducta humana no es una ciencia exacta y menos la social, al menos eso es lo que yo pienso. Por tanto, programar la sociedad, y con ella al ser humano, es casi imposible hoy por hoy, reconducirla hacia los intereses del colectivo en el poder ha sido posible siempre bajo la sumisión y la autoridad…

Un abrazo

Txema 25 agosto, 2010  

Aclaro que cuando me refiero a programar no lo quiero hacer en el sentido de condicionar o más aún dirigir a las personas a determinado estado.

No, lo que quiero decir es todo lo contrario. Me referia a la creación del "nuevo hombre" que pretendieron los útopicos. El fracaso ha siso terrible y las consecuencias devastadoras.

No hay un nuevo hombre, hay lo de siempre.

No querría que nadie piense que soy partidario de anular la creatividad, ni la libertad. Todo lo contrario.

saludos

Jordi Pascual Morant 26 agosto, 2010  

Bonita palabra, “Libertad”.
Recientemente hemos tenido dos ejemplos donde esa palabra se ha usado con insistencia en los medios de comunicación.
La liberación de los dos cooperantes catalanes secuestrados y los esfuerzos por liberar a 33 mineros chilenos sepultados.
La libertad física, ser o estar libres, es la que persigue todo el mundo. De tal forma que esa libertad siempre está sujeta y condicionada por la propia existencia física y el medio que nos rodea y los otros.
Esa lucha, ese intento, no tiene solución, a mi entender.
Por eso nos queda ese gran recurso humano que persigue una libertad más plena y “libre”, la imaginación, una libertad individual del pensamiento que nos permite sentirnos libres, en contraposición a serlo.
La libertad física colectiva (sociedad del bienestar), no es posible, pues sólo se consigue con la esclavitud de otros. Conseguir que el sentimiento de libertad se generalice de lo individual a lo colectivo es el reto más importante de la humanidad. Y eso no pasa por tener electrodomésticos, coches, comodidades artificiales, dependencias en general que nos facilitan la libertad física pero no nos hace sentirnos libres.
Tampoco la avaricia, la envidia, la ira, etc, etc. Me temo que en definitiva, ese sentimiento de libertad lo poseen unos pocos, al igual que la felicidad.
Pero como aquí se habla de política y sociedad civil, esa libertad a la que os referís sólo pasa por liberar secuestrados o rescatar accidentados. No hay libertad para escoger las noticias que quisiéramos, a no ser que las imaginemos.

Eastriver 26 agosto, 2010  

Antonio, cómo me ha gustado, y el colofón musical está muy bien por lo inesperado. (Bueno, inesperado de aquella manera, porque Cristina del Valle era una chica muy comprometida, si no recuerdo mal... Hacían un pop social que se ha perdido totalmente o casi). Bueno, respecto a tu artículo, excelente (me apunto esa definición de amor como algo que tiene que ver con el crecimiento en buena compañía, alejado de lo más engañoso del tópico romántico y más aún del tópico religioso). Respecto a este tema te diré que cada vez pienso que es una cosa que tiene que ver con nuestra especie. Nuestra exigencia es soltar lastre, olvidarnos de antiguas servidumbres de una especie egoísta y cruel con el entorno y con el hombre mismo (homo homini lupus). Estas perversiones humanas, estos engaños, este egoísmo que espanta, es la raíz de todos los males. Para algunos, gracias a esos defectos el ser humano ha logrado también grandes cosas, pues el arte y la creación son la versión depurada y limpia de ese espíritu humano que puede ser tan nocivo. Es posible, pero yo sigo pensando lo que decía, y que en síntesis es lo que dices tú: es preciso soltar lastre, dejar de ser un poco humanos para humanizarnos más. Un gran abrazo y excelente también la imagen.

Isabel Martínez Barquero 26 agosto, 2010  

Me uno a tu grito con ganas, Antonio.
Hemos nacido para ser libres. La libertad sólo conoce un límite: la libertad de los otros.
Ojalá un día el hombre no sea un lobo para el hombre.

Txema 26 agosto, 2010  

Y supongo que ya no harían falta más gritos de "lobos".

Antonio 26 agosto, 2010  

Amigo Txema, no habrá nuevo hombre hasta que no haya nuevo sistema, nueva cultura, nuevos principios, valores y orientación en los fines sociales. Es la propia concepción de la vida, la propia evolución de la historia y todos los condicionantes que la llevaron a efecto. Hasta que la sociedad no entienda que su principal objetivo ha de ser el desarrollo de todos y cada uno de sus miembros, hasta que unos pocos no frustren la evolución de los otros, hasta que el ser humano no se eduque en el respeto y en el apoyo para evolucionar individual y colectivamente, no habrá nuevo hombre, pero…

Eso cómo se hace? Tal vez habrá que hablar de una refundación social, pero no de manos de los que han dirigido el sistema, sino de un nuevo espíritu de los tiempos, de un nuevo Zeitgeist desde la catarsis con el pasado… y eso no se puede hacer sin un cambio de actitud colectiva.

Es una utopía, pero si la utopía está en el extremo de la línea, mientras más nos acerquemos a ella mejor será. Menos gritos de lobo serán necesarios…

Un abrazo de un incauto pensador que fantasea con evadir la realidad social…

Antonio 26 agosto, 2010  

Es cierto, Jordi, la palabra libertad siempre está cargada de relativismo. Al igual que todo en esta vida… soy más alto porque hay otro más bajo, más o menos guapo, gordo o lo que fuere en función del referente comparativo.

He sostenido lo de nacer libres, porque el hombre tiene, bajo mi opinión, un objetivo personal que encaja en su propio desarrollo desde sus potencialidades. Él es el responsable de desplegarlas, de gestionar sus recursos y responder de sus consecuencias, tanto social como individualmente. La autoestima, el autoconocimiento, la autosatisfacción llevan connotaciones de independencia, de libertad, que choca muchas veces con el espejo social que nos evalúa… en suma, de madurez. Las sociedades maduras, al estar formadas por seres maduros, son las que pueden conducir a la libertad de sus integrantes. El ser maduro está ausente de envidia, codicia, ira, etc…o, en todo caso, sabe gestionar los impulsos que la puedan provocar.

Mientras tanto, cada vez creo menos en lo que me quieren vender desde arriba y creo más en mí mismo, en mi forma de poder enfocar mi vida para cultivar esa libertad sin ira, envidia o avaricia… Tal vez por eso sea poco gregario…

Un abrazo

Antonio 27 agosto, 2010  

Sinceramente, Ramón, Amistades Peligrosas fue, para mí, un dúo genial, por sus letras comprometidas y su música.

Me ha gustado la expresión “soltar lastre” que empleas, porque eso es lo que nos pasa, que estamos cargados de lastre por la historia, los intereses, hábitos y costumbres que nos aprisionan en este sistema de sumisión y relación social perversa y morbosa…

El ser humano no es un ente equilibrado. Tal vez por eso, en la aplicación de lo que yo llamo la ley del péndulo, hace cosas increíbles en un extremo u otro de ese vaivén pendular. Es capaz de lo más atroz y de lo más sublime…

Hay quienes creen en las propias reencarnaciones, en el Karma y en tener que reparar o equilibrar lo hecho en una vida anterior… Ellos justifican la tendencia a la bondad o la maldad en función de eso. También tiene su connotación pendular, esa idea. Yo, como soy un ecléctico y agnóstico de las narices, solo digo lo que pienso peno sabedor de mi insignificancia y limitación de conocimientos… Sé de la dificultad de comprender al ser humano, pero cada día andamos más cerca de conocerlo un poco mejor… es posible que ello se deba a que cada día evoluciona más el ser pensante, se generaliza, y el conocimiento está más a nuestro alcance. Por tanto, el conocimiento es una base de la libertad y se depende más de los demás cuanto menos conocimiento se tiene en relación a ellos… Qué lista fue la iglesia y el poder asociado, que amparándose en conservar el conocimiento lo controló y gestionó para adquirir el poder sobre el pueblo y dominarlo…

Habemus tema para rato, amigo Ramón. Un abrazo

Antonio 27 agosto, 2010  

A veces pienso, querida Isabel, que la libertad total será la suma de las libertades de todos nosotros. O dicho de otra forma, cuando seamos capaces de conjugar sin conflicto las libertades de todos, enfocadas al desarrollo de cada uno, comprendiendo que el desarrollo de los demás garantiza y ayuda al propio…
Un saludo

Eastriver 27 agosto, 2010  

Habemus tema, efectivamente. Como por ejemplo lo que dices del conocimiento. Es verdad, es el conocimiento lo que nos hace libres. No hablo de esa palabra tan fea y tan católica (aunque no sentimental, lo digo por lo del marqués de Bradomín) que es libertinaje. Se decía antes, y se dice ahora todavía, lo de que no es lo mismo libre que libertinaje. Libertinaje era lo pecaminoso, naturalmente. Y no, no hablo de eso. El conocimiento puede perfectamente hacerte un libertino. A mí eso no me interesa porque ya a los cuarenta todo se me antoja trabajoso, jeje, pero ese sería otro tema que naturalmente no juzgo moralmente. El conocimiento, decía, es lo que realmente nos hace libres. Lo demás, la apariencia de libertad, nos lleva a bebernos la vida en cuatro días, en ponernos innecesariamente en peligro, en poner en peligro a los demás... No concibo la libertad sin respeto ni sin desprendimiento.

Y bueno, finalmente Txema, que me has hecho reír a gusto con tu comentario final, casi una apostilla. Si no hay lobos no hay gritos, efectivamente. Pero siempre habrá motivos para seguir gritando, pienso yo...

Eastriver 27 agosto, 2010  

Y sobre la reencarnación que comentas, como toda religión o idea religiosa ha sido aprovechada astutamente por quienes dirigen todo con la finalidad de siempre: el inmovilismo de los estados, la conformidad con la propia situación, evitar la lucha para un mundo mejor, preservar unos privilegios, etc. Pero yo, tan antirreligioso como soy, curiosamente no me considero antiespiritual, o como mínimo no soy ajeno a esas cuitas internas. Digamos que trato de distinguir el merchandising religioso y la espiritualidad que me fascina (como me fascina San Juan y su poesía). Y, de haber algo, la de la reencarnación me parecería una bonita idea, pero no en un sentido político conservador obviamente... Pero ya ves, incluso cuando pretendo hablar de espiritualidad acabo hablando de ideas... Un abrazo.

Txema 27 agosto, 2010  

Pero, entonces, Antonio cómo explicar los sucesivos fracasos en la constitución del nuevo hombre. Esa idea ha perseguido a la humanidad desde siempre.

Te propongo una reflexión. Y a los que estén interesados también.

La idea "antoniana" se ha intentado desde diversas perspectivas pero, casualmente, todas han acabado en sonoros desastres. A veces en horribles genocidios, en nombre de la libertad.

Desde una perspectiva personal, la más dura ha sido el comunismo que, desde una lectura ética es intachable, pero se ha convertido, en algo verdaderamente incalificable para los ciudadanos.

Pretendía igualar, fraternizar, acabar con los desfases sociales y sólo creo un régimen opresor de la libertad a la que inicialmente te referías, querido Antonio.

Hasta que se cambie la visión social añades. Bien, los hechos son tozudos. Intentos han existido. No será que el hombre es lobo y eso no tiene arreglo?

Ramón me alegro de haberte hecho reir. ¡Ojala algún día no sea necesario gritar!

abrazos esperanzados.

PD: Antonio que bien se te da enfrascarnos en polémicas. jajaja.

Antonio 27 agosto, 2010  

Amigo Ramón, si entendemos libertinaje como “Desenfreno en las obras o en las palabras” y desenfreno, a su vez, como “actuar sin freno ante algo” (esta es mía, la otra es de la RAE), colegiremos que, en una cultura o sociedad, sería pasarse de los topes con una conducta. Pero… ¿Quién pone los topes? Los define la moral y las normas... ¿Quién define la moral y las normas? Normalmente los valores y principios que establece la propia sociedad y eso va muy entrelazado con el poder y la religión, de ahí lo pecaminoso del asunto. Era libertina la chica que iba con minifalda en los años 40, hoy día no lo es… o la pareja que se besara en público, hoy tampoco lo es… ¿Sería libertino aquel que no respeta la libertad de los demás y/u obra sin consideración a la misma y a las normas sociales de convivencia?

El conocimiento, bajo mi punto de vista, no te hace un libertino nunca, sino que ya lo serías con tu actitud transgresora. El libertino, bajo mi criterio, tiene una alta dosis de inmadurez psicológica. En todo caso, el conocimiento lo que te da es recursos para entender de las cosas y las soluciones, de los problemas y sus arreglos, de la comprensión del mundo.

Por otro lado, las religiones, todas si excepción, cuando han entrado en coalición con el poder, bien administrativo, bien religioso, han sido instrumentos para ese ejercicio del poder. Las religiones bloquean el conocimiento en tanto hablan de dogmas o creencias incuestionables y nada es incuestionable sin llevarte a la alienación. Otra cosa es lo que yo llamo la espiritualidad, que consiste en ése ansia del ser humano por conocer la verdad de todo… Las religiones las explicaron con dioses… el dios del viento, del mar, de la lluvia… y un largo etc. que usaron para explicar lo que no era explicable bajo su conocimiento. De esta forma bloquearon el desarrollo del conocimiento, máxime cuando descubrieron que ellos podrían ser los enlaces entre el hombre y esos dioses inventados, lo que les daba más poder aún a ellos sobre el pueblo ignorante.

Mientras tanto buscamos la esencia de la vida, la verdad de la deseada trascendencia, la inmutabilidad del alma y la mutabilidad del cuerpo… Al fin y al cabo, solo pretendemos ser trascendentes, ir más allá de donde nos lleva nuestra propia razón… y eso es lógico, somos como niños y queremos ser el centro del universo y vivir en él eternamente… Quien sabe, puede que algo haya o no lo haya, pero yo no estoy preparado, con mis conocimientos, para saberlo…

Lo siento, Ramón, me enrollé demasiado y me fui, tal vez, por los cerros de Úbeda, que no están demasiado lejos de casa.

Un abrazo

Antonio 28 agosto, 2010  

Hola Txema, de nuevo. El jajaja tuyo lo hago mío por eso de las polémicas… Eso es uno de los grandes problemas que ha tenido nuestra sociedad, que se ha entendido la polémica como intento de imposición de mis argumentos y no como aclaración de mis ideas. Mente cerrada vs. mente abierta.

La esencia de este blog tiende a romper esa base, pues se define como un lugar de encuentro de librepensadores que intercambian ideas y argumentos de forma abierta y receptiva. En eso estamos, por eso estamos contentos de poder intercambiar ideas, para crecer todos saliendo cada uno de su punto de partida, de su bagaje personal…

Hay varias cuestiones que me preocupan u ocupan el pensamiento. Por un lado que el hombre es esclavo de sus necesidades, su mente está sometida, ante todo, a la conservación de la propia vida. Por ello se humilla y mata, para supervivir él o el grupo que da sentido a su vida.

Para que el hombre sea libre tiene que estar en una posición higienizada. Es decir, debe estar dotado de los recursos necesarios para el sostenimiento del cuerpo, que es el soporte de su mente y su racionalidad. Por tanto, sus necesidades básicas deben estar cubiertas. Entonces dedicará su energía al desarrollo intelectual, al idealismo, si no le han embrutecido desde el poder…

Por otro lado, no creo que se consiga la libertad y el desarrollo del ser humano desde la revolución y el liderazgo de los grandes pensadores, sin más, pues estos suelen ser finitos y sus herederos acaban usurpando el poder y dominando con su mediocridad anclada en el inmovilismo del pensamiento emitido por el padre pensador. Todas las ideologías deben ser dinámicas y ninguna puede ser estanca, salvo que sea conservadora y anacrónica. Los revolucionarios, si no se adaptan a la evolución de la revolución y buscan un objetivo más ambicioso, acaban en ese anacronismo inmovilista.

Podemos debatir sobre el fracaso de la idea “antoniana” como tú dices., pero no sé muy bien a qué te refieres con lo de Antoniano, salvo que hables de la idea de los franciscanos seguidores de S. Antonio Abad, llamados antonianos.

De todas formas, el fracaso no ha sido tal, pues el hombre ha evolucionado en gran medida. Otra cosa es que quisiéramos conseguir esa evolución y ese tipo de hombre de golpe, por arte de magia. Y ciertamente, no encontramos el camino. Pero es que el camino, creo que, es errado. Queremos cambiar la sociedad desde arriba, con líderes y seguidores sumisos, como siempre, desde el que más conoce, el que más piensa, el que más sabe o tiene claridad de ideas, el que más encanta o embelesa.

No dejas muchas puertas abiertas, amigo Txema, pero es que creo que llevas razón. Mientras las llaves del desarrollo personal de los sujetos estén en manos de unos cuantos, esas puertas no se abrirán. Y si alguien las pasa será para servirles a ellos. ¿Cómo abrir, pues, esas puertas a una nueva sociedad, a un nuevo hombre? Tal vez estemos llamando a la puerta equivocada. Tal vez la puerta sea otra, la que lleve al conocimiento y al desarrollo igualitario, pero respetuoso en la diversidad y las capacidades de cada cual. Mientras tanto, creo que esto no tiene mucho arreglo, salvo el que cada uno empiece a tomar conciencia de su propio ser, individual y colectivo, de forma constructiva. No sé, pero a veces pienso que la llave ha de ir orientada al interior y no al exterior. La revolución ha de empezar por uno mismo y los demás deberán incorporarse si les apetece o está en esa línea. La puerta puede que seté dentro, no fuera…

Otro abrazo esperanzado para ti. Vaya la marcha que nos está dando esta entrada… jajaja…

Camino a Gaia 29 agosto, 2010  

Lamento incorporarme un poco al debate. Me ha gustado mucho el post y en cuanto a las polémicas me inclino especialmente por afrontar el desafío de Txema. Sus argumentos son muy sólidos y queda ofrecer un modelo que pueda ofrecer una explicación del comportamiento humano, para encajar sus hazañas mas atroces, de auténtico destructor de si mismo como especie y de una presión involucionista constante en la historia.

Partiré de una hipótesis en principio provocadora: La prosperidad de una especie puede ser letal para si misma, e incluso para el propio ecosistema que soporta su existencia. Sobre unos recursos limitados, al igual que en un cuerpo aquejado de cáncer, una población que expolia y no compensa al sistema del que depende vitalmente, llegará finalmente al colapso. No sería por tanto peregrino pensar que una especie sin depredadores serios haya desarrollado un potencial autodestructivo, junto a otros mecanismos con función autorreguladora.

Curiosamente la persistencia de la homosexualidad por ejemplo, tendría en ese modelo una explicación elegante.
La frase "el hombre es un lobo para el hombre" también, aunque habría que aclarar que quién dijo esta frase no conocía el comportamiento social de los lobos. Nos libramos así de la interpretación que supone aceptar una ventaja evolutiva de estos episodios de destrucción masiva entre seres humanos. Serían en consecuencia, irracionales en sí mismos y en todo caso seleccionarían positivamente mecanismos de autodestrucción.

El hombre nuevo habría de ser por tanto sistémico(y a ser posible mujer), consciente de su interdependencia del entramado vital del que obtiene sus recursos. Si queremos pues librarnos de una destrucción que parece inexorable, datos en mano, y con la perspectiva terrible de elegir entre ser verdugos o víctimas, la forma de evitar ese callejón sin salida implica integrar justicia con libertad. Incluso los parásitos tienen que enfrentarse al hecho de que si su actividad acaba con el huésped(y no hay nuevos huéspedes como ocurre en nuestro planeta) deberán enfrentarse a su propia destrucción.

Un saludo

Antonio 30 agosto, 2010  

(Primera parte)

Bienvenido al debate, Camino a Gaia.

Me están resultando especialmente interesantes los comentarios y reflexiones que los sustentan. Creo que ese es el espíritu de este blog y debo decir que me satisface que esta entrada de pié a ello. Dado el extenso argumentarlo que me ha salido, me veo en la necesidad de colgarlo en dos fases.

Ya le digo a Txerma, que no deja muchas puertas abiertas, pero es que creo tiene razón. Entiendo que tiene razón con este pensamiento humano, con esta cultura cuyos valores se han centrado en el egocentrismo, en la codicia y en el ejerció del poder sobre los demás como forma de desarrollo personal, de unos sobre otros.

Para mí hay un modelo teórico que se acerca bastante a dar una explicación a las conductas humanas, en cuanto a la sumisión. Maslow define la pirámide de necesidades humanas como una teoría explicativa del proceso evolutivo del sujeto y de sus motivaciones. Pienso que la mente del ser humano tiene un soporte imprescindible para su desarrollo, y este es el cuerpo en un sentido literal y sistémico, como un organismo integral que sustenta todo el proceso cognitivo necesario para su evolución mental, psíquica y, si queremos, espiritual en su sentido más amplio.

Por tanto, el primer motivo de la existencia del ser humano es alimentar su cuerpo para que pueda funcionar. A eso le llamo higienizar la situación, crear el contexto funcional adecuado para el desarrollo. Son las necesidades de alimento, agua, aire, excreción y micción. Todas aquellas que hace posible la supervivencia biológica. Luego viene la sexual, de pertenencia al grupo, etc… El hombre prioriza la cobertura de esas necesidades.

El ejercicio del poder siempre ha estado en el dominio de esos recursos que cubren las necesidades del sujeto. La tierra los ofrece sin demasiadas exigencias. Da aire, agua, alimento… Si el ser humano fuera simbionte lo entendería, cuidaría la tierra como madre nutriente y se fusionaría en un sistema de equilibrio ecológico dinámico. No se autoproclamaría dueño y señor de la tierra, sino su servidor y colaborador…

Tenemos esa extraña percepción que nos llevas a confundir amar con querer. No amamos la tierra, la queremos. La queremos para nosotros, porque alguien dijo que era nuestra, que éramos los reyes de la creación… Otra aberración más que nos conduce a este callejón sin salida.

(Continua)

Antonio 30 agosto, 2010  

(Segunda parte)

El problema es que los seres humanos, cuando hacen aflorar el egocentrismo y el egoísmo consecuente y empiezan a dominar la propiedad de las cosas, descubren el poder sobre los demás y el placer de ejercerlo. Usan su inteligencia para crear una sociedad servil en lugar de solidaria. Surgen las guerras, los conflictos, la sangre, la muerte y la imposición… La paranoia, el chantaje y la necesidad de agruparse para tener más fuerza, acaba creando una estructura social perversa y morbosa, desde esas premisas. Aunque, este desarrollo del que tanto nos jactamos, es producto de ese sistema alocado que nos ha embargado la vida. Si no hubieran aparecido esos valores desequilibrantes que nos atosigan, estaríamos, tal vez, como están nuestro parientes los simios… Los conflictos y el ansia de rapiña trajeron el desarrollo tecnológico más rápido…

De todas formas, la inteligencia, el soporte sobre el que se desarrolla todo crecimiento intelectual humano, se puede presentar como miope, egoísta, de beneficio inmediato y, por ende, suicida. La inteligencia amplia da más proyección de vida. Pero creo que es más común la primera que la segunda.

En ese proceso estamos y seguiremos estando, salvo que se produzca una catástrofe que obligue a la catarsis y a crear una nueva forma de relación social y cultural, una nueva sociedad, un nuevo hombre por efecto rebote, de valores sistémicos… El proceso de crearlo por modelado pasa por redefinir el propio poder y los sistemas de educación, formación y concienciación, y eso no lo van a consentir, salvo que traiga ventajas para los que ejercen o quieren ejercer el poder.

Esa creo que es la lucha para evitar la catástrofe que se avecina, para crear al nuevo hombre, al hombre simbionte… integrado y sosteniendo su entorno.

Un saludo afectuoso

Sonia 30 agosto, 2010  

Hacia tiempo que no me pasava por este blog y la verdad es que con articulos tan interesantes es imperdonable. Esto no es un grito, es una propuesta, a la que yo me sumo. Y deacuerdo con las palabras contra el comunismo, soy de izquierdas claramente pero la practica del comunismo supuso un fracaso del cual ahora pagamos las consecuencias. Necesitamos refundar la izquierda y seguramente con ideas como las suyas seria un buen camino.

Antonio 30 agosto, 2010  

Gracias, Sonia, por tu visita y comentario a esta entrada. Ciertamente esto no es solo un grito, esto es una propuesta para la reflexión personal y colectiva. Yo entiendo que tiene más autoridad para gritar, para criticar, quien lo hace de forma argumentada, bajo la reflexión y el análisis, pero sobre todo cuando ese grito lleva propuestas e ideas para mejorar lo que se critica. La crítica sin propuestas de mejora tiene un cariz más infantilista, más dependientes y sujeto a los designios del poder al que se le pide el cambio y al que se le otorga la responsabilidad total.
El mundo no nos lo han de cambiar ellos, sino nostros, todos, desde una nueva concepción social más justa, más humanista.
Un saludo

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