19 de juliol

>> 14/7/10

Cuando servidor de ustedes tuvo noticia de las instrucciones recibidas de “cubrir “, por unos días, con una entrada, este insigne blog, la primera reacción mental fue pensar en el glorioso 14 de julio de 1789 y su toma de la Bastilla, cuando el pueblo de París en armas pone los cimientos del fin del antiguo régimen en Francia y en el mundo…que bonito, la liberté, la fraternité y la egalité …pero el tema me quedaba muy grande, y sobretodo, tanto en el espacio como en el tiempo, …me quedaba muy lejos.


Con todos mis respetos para ese país de comedores de mantequilla, hacer un post sobre el tema me llevaría un esfuerzo ingente de documentación, y probablemente, incluso después de eso, un resultado más que mediocre.


Tan solo cinco días después hay otra efemérides señalada en el calendario. Y mucho más cercana, ocurrida hace 74 años en mi ciudad natal y la de muchos de los habituales de esta santa casa. Una cita histórica desgraciadamente no tan recordada pero a mi modesto entender, mucho más emocionante.


El día 19 de julio de 1936 en Barcelona, el día después del “alzamiento” fascista , varios miles de militantes armados de partidos de izquierda y de sindicatos obreros, luchando codo a codo junto a la guardia de asalto y la guardia civil, cuerpos ambos que en Barcelona permanecieron completamente fieles a la República, anulan los esfuerzos de un contingente del ejército superior en número, y convierten un paseo militar que estaba previsto que durase un solo día… en una larga guerra.


A las cuatro de la mañana, el President de la Generalitat, Lluis Companys, tuvo noticia que que tropas al mando del comandante López Amor, habían salido de los cuarteles de Pedralbes, al oeste de la ciudad, y se dirigían hacia la Plaza de Catalunya. Se había iniciado la guerra civil en Catalunya.


Esto es lo que dicen las crónicas oficiales, ( en concreto, es un párrafo extraído de “la guerra Civil Española” de Hugh Thomas.). Pero las fuentes de este post son mucho más de primera mano. Mi abuelo, vecino del Clot en su infancia, era uno de los muchos guardias civiles que pertenecían a la guarnición en Barcelona, (en concreto del cuartel de la Travesera de Gràcia), ese 19 de julio de 1936... Y durante toda su vida uno de sus temas de conversación recurrentes era lo que a él -entonces con tan solo 22 años de edad y una nula experiencia de combate-, le tocó vivir en ese primer día de defensa de la ciudad contra los militares facciosos.


“Desde el amanecer, los militares sublevados formaron una tenaza sobre la ciudad. Por un lado, vinieron desde los cuarteles de Sant Andreu, y por otro lado bajaban en columna de a dos por la Diagonal, desde el cuartel de Pedralbes, …y a juzgar por la nula resistencia que encontraron en un primer momento, sinceramente creían que la ciudad iba a ser suya. El primer enfrentamiento se produce a la altura del “cinc d’oros” la confluencia de Passeig de Gràcia, Còrsega y Diagonal, dónde los guardias de asalto y militantes obreros les hacen frente, pero no logran detenerles, ….y en cuestión de horas, todo el centro de la ciudad es un cruento campo de batalla. Hay combates en la Plaza Catalunya, en la C/Diputació,…. los sublevados bajan por la C/Pau Claris y algunos grupos llegan hasta Vía Layetana, amenazando con cerrar su tenaza”.


Los cañones de los cuarteles de Sant Andreu, que en su día se fabricaron para defender a la ciudad de un enemigo externo, son usados contra la población civil. Los guardias de asalto desfallecían, considerando que carecían de medios adecuados para enfrentarse a la artillería.


Frente a ese desaliento de los guardias de asalto, encontramos desde el primer momento el empuje y el arrojo de los militantes de partidos de izquierda, equipados con armas incautadas en los depósitos el día anterior y vestidos de calle, de paisanos, en su mayoría con unas ingenuas camisas blancas que,.. valga la redundancia, constituían un blanco perfecto. Varios centenares de militantes de izquierda cayeron aquel 19 de julio en pocas horas. Al respecto recuerdo una frase de Avel·lí Artís Gener, muy descriptiva de la situación: “ la batalla de Barcelona fue la batalla de la carne, de la carne obrera que salió a la calle a parar a los fascistas”


En el cuadro formado por las C/Diputació, Pau Claris, Roger de Llúria y Gran Via los militares sublevados se han hecho fuertes con baterías de artillería protegidas por líneas de ametralladoras. El triunfo parece suyo, sin embargo, la original y arriesgada táctica utilizada por un grupo de militantes de CNT, para realizar con éxito el ataque final, consistió en subirse a la plataforma trasera de varios camiones, y tras lanzarlos a toda velocidad sobre la línea de ametralladoras, saltar de los vehículos, arrojando bombas de mano. Con la sorpresa destrozaron y rebasaron la línea defensiva de las ametralladoras, que acto seguido fueron utilizadas por los obreros contra los artilleros. A las once de la mañana el combate había cesado. Mientras los oficiales facciosos se rendían a la guardia de asalto, los anarcosindicalistas se apoderaron inmediatamente de las ametralladoras y de un cañón, que arrastraron a peso hasta la plaza de Cataluña.


Paralelamente, la guardia civil tenía dudas. No es ningún secreto que muchos de sus mandos simpatizaban con los militares fascistas, pero dos oficiales fueron claves en declinar la balanza a favor de la legalidad republicana. El Coronel Escobar, y el jefe de la Guardia Civil en Catalunya, el General Aranguren, republicanos confesos


El coronel Antonio Escobar, alrededor de las diez de la mañana puso fin a la oposición interna en la Guardia Civil al proclamar públicamente que la Guardia Civil tenía que cumplir la cartilla y, por lo tanto, defender la legalidad democrática vigente. Esto suponía el acatamiento de la orden del General José Aranguren, de que la guarnición de Barcelona se movilizara para defender la Conselleria de Governació de la Generalitat frente al ataque de los facciosos. Todas las fuerzas se reunieron en el cuartel de C/Consell de Cent y, poco antes de las once, salieron formando una columna dirigida por el coronel Escobar. Bajaron por el Passeig de Sant Joan, hacia el Arc del Triomf, el Born y la estación de França, y tras varias vicisitudes llegaron a la Conselleria ( junto al moll de la fusta, actual Gobierno Civil), donde estaba el general Aranguren. La columna permaneció una hora ante la Conselleria. Una hora vital para la suerte la joven Republica.


La unica esperanza de los fascistas era que la Guardia Civil, que hasta el momento había estado al margen, se uniese a los sublevados. El general Goded, ( encargado por la junta militar de dirigir la sublevacion en Barcelona llamó por teléfono al jefe de la Guardia Civil en Catalunya, el general Aranguren, que dispone de más de 2000 hombres. El fascista conmina al jefe de la benemérita a que se una a él, y le dice : No estaba en nuestro ánimo luchar contra la Guardia Civil, pero, llegado el caso, lo haremos. Y usted será el responsable. Y Aranguren, -tras llamarle traidor-, le colgó el teléfono.



La actuación de la Guardia Civil sería decisiva para hundir la moral de los fascistas, no solo no se unió a la sublevación sino que encima luchó contra ella.


Y la sumisión de la benemerita al orden legal y democraticamente establecido se escenifica al fin. Al mediodia, la primera compañía de la Guardia civil, al mando del coronel Escobar, sale de la Conselleria de Governació y sube por la Vía Laietana en formación de combate a los gritos de “Viva la Republica. Al llegar a la altura de la Comisaría General de Orden Público ( donde está hoy la jefatura de policía ), el coronel detiene la columna y en un gesto que pasara a la historia se cuadra ante el President Lluis Companys que se halla en el balcón.



A partir de ese momento el fracaso del alzamiento es cuestión de horas. Los fascistas ya no se enfrentan a paisanos valientes pero inexpertos en camisa blanca. Los “picoletos” recuperan los enclaves de la Plaça Catalunya y Universitat ayudados por la guardia de asalto y los obreros que se mueven por los túneles del metro.

Al dia siguiente, solo quedan sublevados en los reductos del final de la Rambla, en Capitania y Drassanes, y volvemos al relato abuelero, en este caso del abuelo de amiga Imma, tambien de primera mano:


“…Una de las que no se me olvidará nunca fue, al llegar a Capitanía General, cuando el asalto final , ver allí a los anarquistas, a gente de la CNT-FAI, abrazando a los guardias civiles, y a los guardia civiles que tiraban los tricornios y se ponían boinas y los gorros de la FAI, y cosas así, la mar de surrealistas…. Es decir, que la cosa cambió radicalmente. La victoria de Barcelona es una victoria extraordinaria ya que se descompone a un ejército con una acción de pocos e inexpertos. Teniamos valor, pero ni entrenamiento, ni armas y el hecho de vencer a los militares en Barcelona tiene inmediatas repercusiones, en Lleida, en Girona, … en Valencia,… la situación cambia, y cambia a nuestro alrededor.”...



Pobres infelices. …Creian que habia llegado el fin de una pesadilla, y la pesadilla que iba a desangrar a España acababa de comenzar.



Salud, Paz y Amor a todos.




9 comentaris:

Eastriver 14 julio, 2010  

Nos eriza el vello relatos como el tuyo, tan de primera mano. Sabía algunas vicisitudes, de forma más escolar que sentida, gracias a la foto genial de Centelles que abre tu entrada. Estaba Centelles en los alrededores del Ritz mientras en el cuadrado que tú delimitas estallaba el conflicto que tan visualmente describes. Centelles subió para arriba, se adentró en el cuadrado (Roger de Flor con Diputació), e hizo la famosa fotografía.

Hay una serie de personajes míticos absolutamente irremplazables y reivindicables. Militares que se mantuvieron fieles a la República. Escobar es uno de ellos. Recuerdo La guerra del general Escobar, una meritoria novela que te recomiendo. Y otro (entre algunos más) sería el general Rojo, personaje que siempre me ha fascinado, y al que le hicieron la vida imposible incluso cuando regresó a España desde el exilio veinte años tras acabada la guerra.

Algo que siempre me ha sorprendido mucho es de qué manera esa primera lucha que tú describes tan bien, en BCN, se acabará convirtiendo en lo que cualquiera quiso. Barcelona, en los meses siguientes, se llenó de anarquistas y de comunistas. Había comenzado la revolución y los intelectuales europeos de izquierdas se paseaban por las Ramblas... Esa división, unos luchaban por la República, otros por el comunismo, otros por la anarquía, supongo que influyó en el posterior debilitamiento de las fuerzas de izquierda. Pero esto ni resta valor a nadie ni deja de convertir aquellos días en un ejemplo de resistencia.

Finalmente la foto, uaaaa, cómo me gusta la foto de esa miliciana. Está hecha desde lo alto del hotel Colón, en plaza Catalunya. Se llamaba Marina Jinesta o Ginestà y era de las juventudes comunistas. Vive en París. Es una de esas historias anónimas, como la de tu abuelo, que conforman la real y verdadera historia, la vivida, la sentida, la sufrida, la luchada... que hoy tú has querido compartir con nosotros.

Una gran entrada, pero grande de verdad. Sólo siento una cosa: que escribas tan poco en tu blog. Y celebro otra: que enriquezcas Grito de Lobos con tus entradas. Un abrazo.

(Pásate por http://justiciaymemoria.blogspot.com/2008/05/marina-ginesta.html Es sobre la miliciana)

Txema 14 julio, 2010  

Pues aquí también demuestras una documentación y conocimiento importantes. Seguro que el 14 de julio te habría salido perfecto.

Para Catalunya y para el resto de los comunidaes hispanas, el 18 de julio es una fecha nefasta, que dio inicio a una masacre y a 40 años de dictadura.

Conviene recordar, y mucho, los acontecimientos de aquellos días, con sosiego pero con claridad y contundencia, tal como haces amigo Fritus.

Y no por ánimo de venganza, ya inútil a estas alturas, pro si para que quede claro que no se pueden volver a repetir de forma alguna hechos semejantes en cualquier variante, algo que algunos parecen olvidar.

un saludo.

NINA 14 julio, 2010  

Pobrecitos esos caballos...

Saluti

Eastriver 14 julio, 2010  

Nina, cariño, pobrecitos esos caballos y pobrecitos tantos ciudadanos que a partir de ahí murieron, se vieron encarcelados, tuvieron que exiliarse o fueron obligados a callarse durante cuarenta largos años. Pobrecitos todos. Pero sin victimismo, que seguimos en pie de lucha frente a las injusticias.

fritus 15 julio, 2010  

Hola a todos...



En primer lugar quiero pediros disculpas porque he estado completamente abducido por el trabajo,( en estos tiempos duros no me avergüenza decir que tengo auténtico pavor a perderlo, el empleo digo...) y eso supone que no he comentado apenas en vuestras entradas, (que sí he leído) lo que me parece una muestra considerable de jeta por mi parte. Por eso, vuestros amables comentarios, que me he tomado mi tiempo en contestar, tienen un valor especial.





RAMON . La verdad es que es un tema que me resulta muy próximo, de ahí la pizquita de emoción que intento, modestamente, transmitir…



La guerra civil, cuyos efectos perduran aun en la sociedad española, tuvo que ser tremenda para aquellos de la generación de nuestros abuelos, que se la encontraron de repente y que les pasó por encima como una apisonadora. Es por eso que elegí el tema por proximidad, por tradición oral que me ha llegado no solo via familiar, sino por conocidos y amigos de cierta edad. Y así evito hablar de algo que no sé tanto, como la revolución Francesa..

fritus 15 julio, 2010  

De verdad, TXEMA, si hubiese hablado sobre la toma de la Bastilla me hubiese salido un auténtico buñuelo de post…

Muchas veces, cuando ahora en casa se nos junta el pensar en la posible inseguridad laboral de nuestros empleos, los gastos y los esfuerzos por cuidar a una niña de dos años y medio...pienso en mi abuelo y en mi abuela, que son el retrato robot de una generación de la Barcelona republicana …él en el frente siempre ( Aragón, Madrid…luego el Ebro).Con tres niñas…. una que nació en el 34 y las otras dos el el 37 y el 39 , concebidas en los pocos permisos que mi abuelo tuvo y los pocos lapsos de tiempo en que pudieron estar juntos…mi abuela y sus padres día tras día, sobretodo en el año 1937 y 1938,corrían de su casa en el Clot cargadas con tres capazos con las sendas niñas hacia el refugio antiaereo del metro, mientras oían las sirenas….luego mi abuelo, pagando con el campo de prisioneros haber cumplido con su deber…pues eso, que cuando reflexionas sobre todo esto no te queda más remedio que pensar que ahora nos quejamos de puro vicio.



Desonocía por completo la historia de María Ginesta, y me ha gustado ese artículo. Conocía la historia de Agustí Centelles. Buceando por internet me encontre un archivo en pdf que explica la genesis de estas fotos de Centelles y del famoso cartel de Francesc Català Pic ( padre de Català Roca y también fotografo) en el que aparece el primer plano de una espardenya pisando a una svàstica agrietada. Os recomiendo , si teneis un momentito echar un vistazo a esto

http://ddd.uab.cat/pub/reprep/18861970a2006a5.pdf



Postdata:

Por si eso fuera poco, comentar como detalle que tanto el blog de Don Rafa ( kabila) como este nuestro del Grito de Lobos, se desconectan automaticamente cuando intento acceder a ellos desde el servidor de mi curro, lo cual me reafirma en mi teoría conspiranoica de las autoridades o de ciertos servidores de internet

Camino a Gaia 18 julio, 2010  
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Camino a Gaia 18 julio, 2010  

Supongo que con relatos tan cercanos es inevitable que la emoción nos toque lo mas hondo, que se nos erice el vello, como dice Ramón. La memoria es un acto de justicia para con quienes se sacrificaron en nombre de la democracia constituida en la Segunda República. El franquismo dejó un legado de gran importancia simbólica: la monarquía parlamentaria, una democracia presidida por un poder no representativo.
Actualmente repúblicas y monarquías parlamentarias podrían parecer modelos democráticos igualmente válidos. La monarquía española se ha posicionado al favor de la democracia vigente en ocasiones críticas, pero detrás de esta monarquía se esconde la criminalización de quienes se opusieron a la dictadura y al fascismo, que dice que los males de este país se deben a ocho años de república democrática y no a cuarenta de dictadura del nacional-catolicismo.
La derecha española se define a sí misma cuando plantea en términos de vencedores y vencidos, el enfrentamiento entre dictadura y democracia. El baño de sangre y la atrocidad de una guerra civil podría hacernos dudar sobre si merece la pena enfrentar a quienes se imponen traicionando un poder elegido democráticamente, con uno no representativo, como es el ejército. Pero ¿que habría ocurrido si no hubiera existido resistencia? Quizás entonces Franco no habría tenido remilgos en embarcarnos al lado de Alemania e Italia (a punto estuvimos), en la aventura fascista de la conquista del mundo y el peso de España hubiera podido inclinar la balanza hacia la victoria del fascismo. Puede que con un simple alargamiento de la contienda mundial Hitler hubiera conseguido la bomba atómica y el mundo fuera mucho peor que el que hoy conocemos.
La lucha contra el fascismo comenzó en España con una derrota para la democracia, pero puede que con esa batalla perdida se ganara la guerra al genocidio. Fue una derrota que costó un millón de muertos, pero la victoria del fascismo llevó a la muerte a 50 millones de seres humanos.
La memoria es un acto de justicia, también es un acto de homenaje a los que lucharon por la libertad y los derechos que hoy tenemos, pero sobre todo puede llevarnos a entender que no hay derrotas ni victorias definitivas, que lo único perdido de antemano es aquello por lo que no luchamos.
Este post de héroes anónimos, esta crónica de seres abocados a la derrota, me invita a quedarme en el bando de los vencidos.

Antonio 21 julio, 2010  

Las guerras, sobre todo las fraticidas, son un tributo que la humanidad paga a la idiotez de la soberbia humana, a la avaricia codiciosa y al uso del poder de unos sobre otros. Es el sino del ser humano desde que se inició la primera confrontación por los recursos, por el botín, por la obra de otros y su sumisión al poder para explotarlos desde las clases privilegiadas. Parece mentira que aún, los seres humanos, no seamos capaces de entender que la suma es lo que suma, lo que hace crecer, y la resta lleva a la destrucción. Joder al prójimo es joderse a sí mismo, bien por acto de defensa del otro, bien por eliminación de potencialidades que solo se dan en libertad y bajo motivación intrínseca.
Nuestra guerra fue un ejemplo de un tiempo convulso y compulso, donde se enfrentaron diferentes formas de ver la sociedad, de entender la convivencia y la justicia, de pasar de la imposición del poder a la sociedad justa, de ver al ciudadano soberano, libre, en lugar de súbdito y sometido.
Sangre, sudor, lágrimas y sufrimiento por defender los principios, a veces elementales, formaron parte de un escenario que, ojalá, no vuelva a darse, aunque la estructura social y los poderes fácticos sieguen estando, en parte, donde estaban y el ser humano sigue llevando en sus genes los impulsos que le atrapan en el conflicto y la imposición como forma de entender su propia grandeza o superioridad respecto a los demás. Sociológicamente es un tema complejo pues requiere el cambio de dinámicas difícilmente controlables desde el sistema donde estamos. No se hará este sistema el haraquiri para dar entrada a otro de corte humanista.
Me gustó tu entrada cargada de datos, de reseñas y vivencias en primera persona. Creo que es buen momento para volver a reivindicar la lucha de todos los participantes en esa guerra como heroicidades, aunque fueran muchos engañados. Ahora que se ha reinaugurado el museo del ejército (que no es de mi devoción), sería un buen momento para hacer entrar en el Alcazar de Toledo a los generales Rojas, Escobar, el Campesino, Durruti y los milicianos, en un acto de reconciliación pacífica donde se reconociera la lucha de todos desde la distancia del tiempo y la evolución democrática, pero… no sé, puede que determinados colectivos no están preparados par el reencuentro de las dos españas.
Un abrazo con mi felicitación.

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