Haití: “Se me caen los palos del sombrao”.

>> 18/1/10


En mi tierra un “sombrao” (sombrajo) es una especie de choza o construcción rústica a base de materiales que la naturaleza ofrece: palos, ramas, paja, hierbajos, etc. Su objetivo es proteger del sol, dar sombra. Los suelen utilizar los campesinos para guardar sus viandas del día de trabajo, refugiarse para vigilar su cultivo, su melonar o cosecha ya madura y tentadora para los largos de manos. Por tanto es una estructura, no muy sólida, sustentada sobre cuatro o más palos. La expresión: “Se me caen los palos del sombrao” vendría a indicar que de repente ha ocurrido un desastre, algo horrible en tu vida; se utiliza para indicar sorpresa mezclada con disgusto, indignación, y con sensación de impotencia ante ese algo, cuando se te viene el mundo encima.

El asunto de Haití me ha tumbado el “sombrao”. Algunos palos que soportan nuestra sociedad se han venido abajo. Eso sí, ya se mostraban bastante quebradizos. Mientras la ciudadanía en general tiende a preocuparse por la debacle, a pedir a gritos la intervención para salvar la lamentable situación que se ha producido en Haití, una serie de hechos vergonzosos nos pone en entredicho la solidaridad y nos cuestionan el concepto de moralidad; hechos que me han acabado de tumbar el “sombrao” que me ofrecían para cubrirme de las inclemencias del tiempo, en sentido figurado.

Por decir algunos:

Un inmoral Munilla nos habla de moralidad en contraposición a la desgracia de Haití. Nos presenta, como ejemplo, una moral anacrónica que ha consolidado la injusticia en el mundo a lo largo de la historia. Una moral encapsulada que nos recuerda mucho a los integrismos talibanes y a la intolerancia, a la falta de respeto hacia la opinión ajena y a la descalificación hacia todo lo que no sea su propio pensamiento. Una moral que ha consolidado la injusticia social, la pobreza y la codicia como prototipos funcionales de la sociedad.

Las declaraciones de un predicador americano, en las que dice que la culpa de todo es de los haitianos. Ellos, al parecer y según este impresentable, hicieron un pacto con el diablo para independizarse de la Francia de Napoleón III. El pacto era, tú nos das la independencia y nosotros te serviremos a ti. Uno no entiende muy bien que tiene que ver esto con un terremoto, pero sí entiende que este “pájaro” desalmado y sin la más mínima sensibilidad humana, al menos eso se desprende de su comentario, vaya predicando un credo de tan poca calidad humana. Qué calidad o caridad, vas a predicar si no la llevas dentro.

Un programa en Tv (La sexta) llamado ¿Quién vive ahí? O algo similar, presentaba el domingo una serie de viviendas de lujo, imponentes, dotadas de los más sofisticados sistema para el disfrute de sus inquilinos. En un caso una pareja de valencianos empresarios en Santo Domingo, con una compañía telefónica, creo recordar, vivían en un palacete de 1200 m2 con lujos por doquier, criados ataviados a la usanza con uniformes caprichosos (ahora les tocaba ir de templarios), span, gimnasio particular y un largo etc. En otro caso un matrimonio vivían en un edificio de cristal de 6 plantas en exclusivo para ellos, en Barcelona, impresionantemente dotado. En otro más, una señora de aspecto rollizo y presencia señorial, vivía en las afueras de Madrid, en un palacio inmenso, cargado de adornos y oropeles, donde la sobriedad era una quimera, con criadas bien nutridas y serviles. Así había algunos otros, pero decidí dejar de verlo al empezar a sentir indignación tras haber observado el sufrimiento de los haitianos en el telediario.

Un empresario menorquín les deja a los príncipes su fortuna. Y digo yo: ¿No sería mejor que se lo hubiera dado a los que realmente lo necesitan? Claro, puede que este señor se haya quedado solo con la palabra “realmente”. Ahora cabe que el príncipe y sus sobrinos herederos del tal señor, tengan la generosidad, al amparo de su altruismo, de vehiculizar la herencia hacia la ayuda a este y otros pueblos necesitados. Ese sería un buen ejemplo de magnanimidad, de magno, grande, regio… Cada cual puede hacer de su capa un sayo, para eso es de él según la legislación vigente. Pero en estos momentos hay noticias que chirrían. Estas y otras muchas, que se dan, se han dado y se seguirán dando, son un ejemplo de ello.

Hay más, muchos más casos que hacen tambalear los palos de mi “sombrao” y no puedo reflejarlos todos, pero seguro que cada uno encuentra otros muchos casos de incongruencia y “desajuste social”, hablando muy finamente, que merecen la pena recordar.

La impudicia habitual de nuestra sociedad se vuelve más impúdica cuando se exhibe en unas circunstancias como estas. Es una agresión a aquellos que están trabajando y dándolo todo para ayudar a los afectados por esta terrible catástrofe.

14 comentaris:

mariajesusparadela 18 enero, 2010  

A mi se me cae también la cara de vergüenza (ajena).

josep estruel 18 enero, 2010  

Nada hay de nuevo...
EEUU está enviando ayuda y 10.000 soldados para imponer el orden en el caos y después para abordar la reconstrucción. Muy buena iniciativa. Lástima que, en el pasado, EEUU interviniera también para restablecer en el cargo al dictador Duvalier. De aquellos polvos, estos lodos. Ahora habrá que “tutelarles” por largo tiempo.

Pues nada, ya hablan de deportes en el telediario, y todos los periódicos traen páginas con muy diversos temas. Y es lunes, y tenemos cena caliente. Los muertos haitianos siguen en la calle mientras tanto. A los haitianos menos pobres si los han enterrado.
En fin...

tecla 18 enero, 2010  

A mi lo que me da es una rabia, un rencor y una impotenciaaaaaaa.

Eastriver 18 enero, 2010  

No vi el programa de la sexta pero no es otra cosa que una muestra de lo injusto que es el mundo. Y el mundo es injusto por una sola cosa: por el eterno egoísmo humano. Todo empieza y acaba ahí. Creo que esa es la gran lucha de cada uno de nosotros con nosotros mismos.

Antonio 19 enero, 2010  

La cara se cae de vergüenza cuando uno la tiene... Pero estos no la tienen, María Jesús

Antonio 19 enero, 2010  

Josep, lo lamentable es que no aprovecharán este momento para organizar el país e instaurar un sistema más justo y todo seguirá igual... Ojalá me equivoque.

Antonio 19 enero, 2010  

Tecla, la impotencia es la falta de poder para resolver algo. Ya estamos cansados de no tener poder y capacidad de respuesta para resolver tantas injusticias... solo nos queda la palabra.

Antonio 19 enero, 2010  

Eastriver,el egoísmo inherente al ser humano se ancla en el más puro instinto de conservación... al menos eso pienso.

Txema 19 enero, 2010  

Pues, es cierto nada nuevo en realidad. Esto es el pan nuestro de cada día amigo Antonio.

un saludo

m.eugènia creus-piqué 19 enero, 2010  

Uno se queda estupefacto Antonio ante los diferentes status sociales de este mundo, no vi la sexta pero comparas este programa con el hambre, la injusticia y los desastres que nos rodean y uno se desmorona, se caen los palos del sombrao, Lo de Munilla es una vergüenza, lo del otro lo desconocía.Viendo lo que vemos u oyendo lo que oímos creo que a cualquier persona con un poco de sensibilidad se le caerían los sombraos y otra cosa más.

Antonio 20 enero, 2010  

Txema, la estructura sicial es perversa e injusta. El tiempo la ha consolidado y es sumamente dificil cambiarla.
Un abrazo

Antonio 20 enero, 2010  

Geni, el sujeto predicador al que aludo optó para ser designado a cadidato a la presidencia de EEUU por los republicanos en las últimas elecciones, según he leído en la prensa cuando dieron la noticia.
Un beso

vivoenlared 21 enero, 2010  

Yo le escuché en directo en la SER,y lo entendí, haciendo un esfuerzo.No soy nada clerical pero las cosas como son, con justicia.Está en otro plano, estemos o no de acuerdo con él o ella.Hay que pillarlo...
Saludos

Antonio 21 enero, 2010  

Pues sí, vivoenlared, están en otro plano y tienen su derecho a estarlo, pero no pueden evitar que denunciemos esa situación los que no estamos en el mismo plano que ellos y nos neguemos a estar en su plano.
Lo malo es que muchos de estos sujetos quieren imponer su plano.
Un saludo

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