¿Fumar en espacios públicos? Mi pequeña contribución al debate

>> 31/12/09

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  • En nuestro mundo "moderno" la contaminación mata a más gente que los accidentes de tráfico. (éste es un dato bien conocido, pero me tengo que ir volando a trabajar: intentaré subir referencias bibliográficas en otro momento para quien las quiera consultar).
  • Es una hipocresía monumental hacer ver que se preserva el derecho al aire limpio haciendo que TODOS los locales sean para no fumadores. Al salir del local, al cruzar una avenida transitada, el 'preservado' fuma pasivamente hasta medio paquete de cigarrillos antes de que llegue a su casa (es verdad que a veces sólo dos cigarrillos, depende de dónde esté situado el local).
  • Los vehículos llamados todoterrenos son, con diferencia, los utilitarios más contaminantes. Se permite que se promocionen y hasta que se perciban por la sociedad como un bien 'de alto nivel'. Hay sitios en los que se precisan, por la orografía del terreno, etc., pero ¿por qué se deja que haya tanta gente haciendo el 'pijo' urbano por las ciudades? Es más, ¿por qué no se difunde ampliamente esa información? Ah, claro, que igual está la industria del automóvil detrás...
  • Es una nueva hipocresía desde mi punto de vista pretender preservar el aire cuando en tantas ciudades el transporte público es claramente deficiente. Si se pide de la gente que haga el esfuerzo de levantarse una hora antes para hacer su transbordo, caminar 20 minutos y hacinarse como sardinas a las horas punta, la gente tiende a hacer uso de su coche para moverse. Menos publicidad corporativa y más inversión en el transporte público.
  • Desde mi punto de vista, el grado malsano de dependencia de tantas cosas es un modo de vida vacío. En la serie documental "El mono desnudo" de Desmond Morris (creo, lo digo de memoria) se evidencia un hecho que nos marca a todos: mientras en los poblados pequeños y racionales todo el mundo se saluda, se acompañan unos a otros a buscar agua o a recoger una lechuga, se reúnen todos los días para charlar y cada encuentro entre humanos supone 'arropar' al individuo, incluirlo en la sociedad, en las grandes urbes, la masificación extrema hace que nos veamos unos a otros y nos ignoremos, ni tan sólo mantenemos contacto visual ni conocemos al vecino. Somos seres aislados. Especialmente los niños, que no pueden salir a jugar porque la calle es peligrosa, porque tienen horarios de ejecutivos y porque es más cómodo para todos que se queden jugando a la playstation. ¿Cómo no vamos a convertirnos todos en dependientes? La mayoría de drogas relajan la sensación de aislamiento y rompen el retraimiento 'normal' ante desconocidos.
  • Finalmente, está comprobado que cuando a un animal le rompes su mínimo espacio vital forzando la convivencia con otros individuos (aunque sea uno más) se alteran los niveles hormonales, se segrega mucha más adrenalina (es decir, los ratoncitos se estresan) y finalmente surge la agresividad. Ésa es nuestra fórmula de convivencia: el estrés, la agresividad, la prisa, la intolerancia.
  • Lo que sería extraño es que se pudiera mantener un espíritu natural en este espacio antinatural, con estos ritmos malsanos que descuidan las cosas importantes de esta vida (empezando por la atención a los niños, como decía antes, y siguiendo por nuestros mayores) y lo que necesita el ser humano para vivir con un cierto equilibrio.
  • Creo realmente que hacia los fumadores hay una demonización exagerada en los últimos años. Hay que respetar los espacios de los no fumadores (y eso aunque crucen la Gran Vía y se 'fumen' cinco cigarros mientras esperan el semáforo), pero que ni tan sólo podamos contaminarnos nosotros tomando un café me parece excesivo, intolerante y una forma de desviar nuestra atención de lo que realmente nos contamina, nos causa multitud de enfermedades cardiorrespiratorias y, finalmente, nos mata.
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23 comentaris:

Jordi Pascual Morant 31 diciembre, 2009  

Susana, de la lista de adicciones habría que anotar la del coche, como dices, de las mayores contaminaciones del planeta, si utilizáramos la bicicleta para desplazamientos cortos contribuiríamos a mejorar el ambiente, en ese sentido el servicio público de bicicletas, "bicing", me parece una apuesta lógica y contribuye a esa mejora ambiental.

Pero, Susana, creo que el debate era la patología del fumador compulsivo que requiere de espacios adecuados para no perjudicar a quien no fuma.
Mayor hipocresía monumental es decir que un local con humo es un local limpio, entiendo que quieras defender tu derecho a fumar allí donde quieras pero con argumentos convincentes.

En fin, Susana, parece que quieras justificar echarle el humo al otro porque como ya se traga el de los coches pues no viene de medio paquete más.
No desviemos la atención del problema adictivo al tabaco con argumentos de otros problemas que también han de ser solucionados.

La opinión sobre el tema define a los adictos a fumar de los que no fuman. Nos hubiera ido muy bien que no fueras fumadora pues tu actitud combativa por un mundo mejor expondría argumentos en favor de los que padecemos ese tipo de agresión.

Que conste que fumar, como el comer, NO PERJUDICA LA SALUD, es su abuso, son los malos hábitos en comer lo que nos perjudican.

Me sabe mal que digas que quieras contaminarte, porque te aprecio y quisiera verte siempre SU-SANA.

Una abraçada molt forta.

tula 31 diciembre, 2009  

Quizás lo primero es respetar a los demás y no invadirlos, pues una forma de violencia...yo fumo y tu te comes mi humo,... yo toco el claxon y tu te aguantas...
Una vez resuelto esto lo segundo sería encontrar un lugar para fumar sin invadir....o compartir lugar con otros invasivos....no tocar el claxon para saludar a tu amigo que va por la acera.....ser respetuoso y no imponer por que tu lo dices..
Lo tercero sería incrementar nuestra conciencia de ser siendo respetuosos y lo primero y lo segundo no serían necesarios...

Isabel Martínez 31 diciembre, 2009  

Fumar es una de las adicciones más fuertes que existen. No voy a exponer los peligros que implica para la persona fumadora y para los que están a su alrededor, porque son de sobra conocidos por todos. Si os puedo decir que es un vicio nefasto y abominable.

Os lo dice una fumadora. Durante treinta y cinco años he fumado, he fumado mucho, de más, para ser exactos. He jugado a burlar a la muerte, he desoído consejos, he desantedido cifras. Pero lo mismo que a cada cerdo le llega su San Martín, a cada fumador impertérrito le adviene el aviso serio. Cuando éste llega, no queda más remedio que elegir: o fumas y abrevias tu pasaporte a la muerte o dejas de fumar y apuestas por la vida. En eso estoy, luchando desde marzo contra el monstruo de las mil cabezas; consiguiendo no fumar durante meses y, de golpe, en un despiste de la voluntad, volviendo a echar humo como una renegrida chimenea.

Adicción pura y dura a un veneno. El fumador lo es para siempre, aunque no fume. Es como el alcohólico. Una lucha diaria contra la tentación, y así hasta que te mueras. Eso es lo que hay.

Creo que llevan razón los no fumadores. Les debemos un respeto. Al menos, en los espacios públicos. Pero el problema no es que prohiban fumar en sitios públicos. El auténtico problema es que el tabaco se expenda con tanta facilidad en los millones de estancos de nuestra geografía. Cualquiera tiene acceso a él, hasta los menores. Pero, claro, al Estado le genera impuestos y, en estas cuestiones, el Estado es muy hipócrita: pone en marcha campañas para dejar el vicio y permite su distribución sin cortapisas. Los enganchados ya no tienen remedio. La pena son quienes, sin ser adictos, acabarán siéndolo por tantas facilidades.

No quiero terminar sin antes felicitar efusivamente a Antonio. Enhorabuena, Antonio. Haber dejado de fumar hace dieciséis años y continuar limpio, me merece el mayor de los respeto y te felicito por ello. Eres todo un ejemplo. Por lo menos, para mí.

Alguien dirá que si primamos la libertad, cada uno puede elegir como matarse. Vale. Allá cada cual. Sólo que es un tema muy frivolizado, empezando por los propios fumadores. Lo único que me alegra es que cada día observo más gente joven que no le encuentra sentido al cigarrillo, ni falta que hace, que los mayores empezamos por imitación de modos sociales.

Un abrazo a todos de una fumadora, ex fumadora y fumadora ocasional en situaciones estresantes.

Eastriver 31 diciembre, 2009  

Ay... el tema del tabaco, jajaja, da para tanto. Yo también he sido fumador durante años y años, creo que fueron 20 (que desde el tango se sabe que eso no es nada...). La ley ZP me sirvió para una cosa: para dejar de fumar. Cuando se pusieron tan serios, tan estrictos, creo que fue en el año 2006, pensé que lo iba a pasar fatal, porque yo era un fumador de los de ver llegar a lo lejos el bus y encender un cigarrillo para dar dos caladas porque estar 20 minutos sin fumar era una tortura. Si era de estos pensé que iba a sufrir mucho no pudiendo fumar en ninguna parte. En previsión, por tanto, en julio lo dejé.

Sufrí como un perro, ni os figuráis. Soñaba con que me inyectaba nicotina!!!! Digo siempre que jamás volveré a fumar para no tener que volver a dejarlo. Porque ahora ya no sufro pero sigo siendo fumador, como dice Isabel eso es indeleble casi. Me apetece fumar cuando veo a alguien que fuma, cuando lo huelo. Me costó tanto dejarlo porque el tabaco lo relacionaba con cualquier actividad: tomar café, leer, escribir, mirar la tele... Y también porque a pesar de que el tiempo iba pasando no notaba ninguna mejora, absolutamente ninguna. Ni más sabor, ni menos cansancio... en fin, honesta y objetivamente era como para volver a pillar un cigarrillo.

Pero ha pasado el tiempo. He engordado, que es lo único que no me gusta. Pero se acabaron esas toses monumentales, efectivamente te cansas mucho menos, te sientes mejor en general y además ocurre otra cosa: hay momentos en que el humo te molesta. Momentos en que no, pero momentos en que sí te molesta. Es raro pero es así. Te remueve el estómago, te produce dolor de cabeza, es como un hilillo de algún depósito que se te va colando por la nariz. Incluso esperando el bus, en la calle, que cuando yo era fumador pensaba: La madre que los parió, qué histéricos son, si estamos en la calle...

No creo ser un idiota ex fumador intransigente, la verdad. No me pasa nada por compartir el humo del tabaco, y menos en una cena o una fiesta, donde estás con el vino, l café, y en ese contexto no me molesta en absoluto. Además tengo conciencia de que todo lo que dice Susana en su entrada es verdad.

Pero no es la única verdad. Eso es algo cierto que ha sido escrito por alguien que fuma. Falta todo el resto: los problemas de salud que ocasiona, las molestias que puede causar a los que huelen (yo ahora pienso en mis padres que no decían nada, ellos durmiendo y yo estudiando con el cigarro en el comedor, con lo que molesta el humo cuando estás durmiendo).

Yo estoy contento con la prohibición del gobierno porque para mi fue la puerta abierta a dejar de fumar. Seguramente sin un estímulo externo jamás lo hubiera dejado. Y aunque es cierto que me sigue afectando la polución urbana, lo mismo que me afectan los conservantes y colorantes tan dañinos, por decir algo, sin el tabaco es objetivamente cierto que respiro mucho mejor puesto que es objetivamente nocivo y además siento una enorme liberación por no depender de esa sustancia, que ya digo que en mi caso era una pasada lo drogadicto que yo era. Un abrazo.

m.eugènia creus-piqué 31 diciembre, 2009  

Yo diría que esta mañana he escito un comentario que ahora no veo por ningun lado, sabeis donde ha ido a parar ?

m.eugènia creus-piqué 31 diciembre, 2009  

Perdón, ya lo encontré, está en el post anterior.

Jordi Pascual Morant 31 diciembre, 2009  

Rectifico mi idea de que las opiniones sobre éste tema separan a los adictos al tabaco de los que no lo son.
Os felicito, Isabel y Ramon, por vuestra sinceridad y fuerza de voluntad.

Laura 31 diciembre, 2009  

Amigos aulladores, no he fumado nunca ni en bodas ni celebraciones.
Pero ¡ay de mí! me pasa con la comida, estoy gorda como un tonel, a muchos amigos les cuesta identificarme en fotos recientes.

Tiene razón Jordi cuando dice que fumar no mata, lo que mata es el abuso y lo mismo con la comida.

Siempre he estado delgada pero ahora llevo una temporada que ,ya,ya, entre el reposo, la medicación y otras gaitas o me planteo con seriedad y responsabilidad lo de adelgazar o estallaré.

Mi hermana Charo es experta en alimentación macrobiótica y le pediré ayuda, ya me veréis como Gilda.

Deseo a todos Feliz Año Nuevo
Besos.

Susana 01 enero, 2010  

Para aclarar conceptos y que nadie me malentienda, dire que no estoy proponiendo volver a juntarnos los unos con los otros (que terrible suena). En mi departamento, todo el personal va a desayunar al bar mas economico de la zona, y resulta que no esta permitido fumar. Pues nada, yo lo asumo, me "fastidio", y me voy a desayunar sola o con los informaticos si los pillo. Con esto quiero decir que asumo mis limitaciones, no intento convencer a nadie ni contaminar a nadie que no lo haga voluntariamente. Pero igual que a mi nadie me obliga a ir a su bar sin humo, tampoco nadie obliga a mis compañeros de departamento a ir a un bar con humo. Cada uno que haga lo que decida, ¿cual es el problema? ¿por que no podemos seguir yendo los fumadores a nuestros antros fastidiandonos solo a nosotros mismos? ¿por que a los no fumadores tiene que fastidiarles que decidamos ir nosotros a nuestros bares a desayunar? ¿O cafe o cigarrillo? Me parece una intolerancia sin sentido... Por supuesto, cuando voy a una casa de no fumadores soy tremendamente respetuosa, y solo fumo en un balcon, ventana, etc.

Y por si alguien no lo tiene aun claro, la mayoria de fumadores no lo somos por voluntad propia, pero no siempre uno puede hacer lo que quiere. Para ejemplo dire que en un determinado momento de mi vida yo deje de fumar durante cinco años, y deje mis tres paquetes diarios solo con la fuerza de voluntad. Volvi a coger la adiccion mientras me estaba separando (lo unico de lo que me arrepiento de mi vida), y desde entonces lo he intentado dejar con parches de nicotina, con acupuntura, con homeopatia... pero no estaba lo suficientemente fuerte como para resistir el embate y en todas las ocasiones sucumbi de nuevo. Ahora ya me he hecho a la idea de que solo lo intentare en un momento de mi vida en que las cosas esten tranquilas y yo este fuerte, pero quiero dejar claro que me gustaria perjudicar menos a mis pulmones y a mis bolsillos. Y la cosa es tan sumamente triste que para explicarselo a alguien le digo que si me dicen que mañana debo no comer o no fumar me quedo claramente con no comer. He hecho ayunos prolongados, pero que nadie me pida que cuando salgo por fin a desayunar me tome el cafe sin un cigarrillo.

Una vez he intentado deshacer malentendidos, dire que creo que hariamos bien en zanjar este tema y ocuparnos de cuestiones en las que "aullamos" mas colectivamente, en las que la informacion queda velada y que es de tipo politico-social. O por lo menos asi entendi yo el blog de lobos...

Un abrazo a todos y mis mejores deseos para el nuevo año, que espero que sea muy creativo y muy tolerante para y hacia todos.

m.eugènia creus-piqué 01 enero, 2010  

Estoy totalmente de acuerdo contigo Susana, punto por punto.Te deseo que pases un feliz comienzo de año.Un petó ben fort.

Jordi Pascual Morant 01 enero, 2010  

Susana,
no quiero molestarte con éste tema, a mi entender social desde la perspectiva de las relaciones humanas y político en el ámbito de la legislación de los derechos de las personas. Pero creo necesario, para zanjar el tema, si así lo prefieres, aclarar algunos comentarios que puntualizas acogiéndome al espíritu de debate del blog.

Los no fumadores nos hemos estado fastidiando muchísimo tiempo por no disponer de locales sin humo. Se nos obligaba a respirar el humo de los fumadores. Entiendo tu fastidio ahora que en la mayoría de locales ya no se fuma, es por eso que debe haber una reglamentación justa para todos. Pero no digas que nos fastidia que decidáis ir a vuestros bares donde podéis fumar, estás tergiversando los términos, deseo que tengáis vuestros espacios preferidos para fumar y quizá habrán algunos de esos locales en los que por su aspecto, comodidad, cualidad y servicio a mí también me gustaría ir, pero me tendré que resignar a encontrar otro sin humo.

Se de tu respeto cuando estás en casa de alguien y también en la tuya cuando fumas. ¿No consideras los locales públicos la casa de todos?

De lo que expones demuestra que las adicciones son consecuencia de algo más que los comienzos de un deseo voluntario. Las condiciones sociales, las formas de vida, los mensajes programados desde los intereses capitalistas, etc, etc., son causas que pueden condicionar nuestras conductas adictivas.

Por supuesto éste blog fue iniciativa tuya y es aconsejable que alguien marque las directrices de sus contenidos, así como los tempos de las entradas, como proponías, para no pisar las de los otros respetando un cierto tiempo de permanencia. Mi última entrada duró 6 escasas horas. Me adaptaré a tus indicaciones y quizá una buena idea sería enviarte primero la entrada para que la consideres adecuada antes de publicarla.

Aunque tengamos diferencias en algunas cuestiones creo que nos unen otras muchas, por eso compartimos reflexiones que sirven para defender los principios de convivencia que quisiéramos para todos.

Tema zanjado por mi parte.

un beso.

Feliz y reflexivo año para todos.

mariajesusparadela 01 enero, 2010  

He sido fumadora durante treinta años. Podría añadir "fumadora compulsiva": antes de apagar un cigarrillo encendía el siguiente. El mono , orangután, chimpancé, gorila o zoológico completo lo he sufrido como Ramón o cualquiera de los que lo han dejado. Es hoy el día en que tengo que repetirme "hoy tampoco fumo", porque mi nariz sigue con ansiedad persiguiendo el humo.
Solamente hay algo de lo que no se ha hablado: si se sabe perfectamente que el tabaco es perjudicial para la salud, debería de obligarse a los que quieren estar enfermos a contratar un seguro especial para que no paguemos todos su deseo de enfermar. Es, supongo, el mismo principio por el que nos obligan a usar cinturón de seguridad: con él, te mueres espachurrado, sin él te quedas en una silla de ruedas.
¿Duro? Sí. Tan duro como las cuentas que echó el gobierno: era más lo que pagaba a la seguridad social por las enfermedades, que las ganancias de los impuestos del tabaco.
Poderoso caballero es don dinero.
Los fumadores tienen derecho a enfermar. Los no fumadores no tenemos por qué pagar su enfermedad.

Susana 01 enero, 2010  

Dice la agencia EFE:

"El sobrecoste sanitario y social generado por el tabaco en 2008 ascendió a 16.474 millones de euros, lo que supone 433 euros por cada ciudadano adulto, ha informado el Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT), que reúne a cuarenta entidades científicas y profesionales sanitarias.


Los costes sanitarios directos de las cinco enfermedades más frecuentemente asociadas al consumo de tabaco suman en España cerca de 7.700 millones de euros anuales.

Entre ellas, la más gravosa es la enfermedad coronaria (infarto de miocardio), con casi 3.650 millones de euros anuales, seguida por la enfermedad pulmonar obstructiva crónica cuyo gasto sanitario supera los 2.900 millones de euros."

Hagamos cuentas y veamos quién paga qué. Veamos qué pagan los vegetarianos sobre la población omnívora, o qué pagan los que por medio biográfico o económico se pueden permitir alimentos biológicos.

Hablemos también, por ejemplo, de cómo la hoja de la planta de tabaco apenas tiene peligrosidad para sus consumidores, mientras que sí la tienen, y mucha, todos los aditivos que los mismos gobiernos permiten que se le añadan a los cigarrillos. ¿Por qué? Pues, una de dos, o la industria tabacalera tiene demasiado peso, o bien a los gobiernos les sale a cuenta cobrar ese 'extra' a los fumadores frente a lo que sucedería si alguien fumara hojas de tabaco de su jardín. Puede incluso que sea una misma cosa, como en tantos otros aspectos de nuestra sociedad (carnes, frutas y verduras, contaminación del parque de vehículos...).

(sigue en la segunda parte)

Susana 01 enero, 2010  

Pues bien, una vez hemos aclarado que ninguno de los no fumadores pide para los fumadores que no puedan hacer su cigarrillo con un café cuando salen a desayunar, y ningún fumador pide que los no fumadores se dejen contaminar alegremente, intuyo que estamos todos bastante de acuerdo. Los fumadores a asumir sus perjuicios en términos de salud y economía hasta que tengan la fuerza como para dejarlo. Los no fumadores -una vez ganada la batalla de no ser perjudicados indiscriminadamente cuando acuden a un bar, un restaurante o una discoteca-, pueden seguir felizmente acudiendo a sus espacios más o menos limpios. ¿todos contentos?

¿Puede quizás que se nos esté yendo la bola en sentido U.S.A. y prohibamos fumar hasta cada uno en su casa? No sé, pero que nadie pueda fumar en níngún sitio me parece un exceso controlador del 'Gran Hermano' vigilante. Basta de una puñetera vez! Que vigilen a las industrias que son las que hacen que el cigarrillo sea sumamente nocivo o que el tubo de escape del todoterreno nos contamine las calles de todas partes. Que se enfrenten a la industria y no al individuo.

Y, querido Jordi, puesto que aunque lo hablamos en privado lo sacas a colación públicamente, te diré (públicamente) que sí: que este tema me parecía poco adecuado para los objetivos con que creo que nació este blog (y hacer ver que, porque nazca una ley al respecto ya es una cuestión político-social digna de un colectivo de lobos, es hacer ver que no se entiende cuál es el verdadero problema social de nuestra comunidad), y que me pareció relativamente mejor darle un aire más general y menos particular (a mí sí me gusta que no se fume en la 'disco?; aaaah, pues a mí no) pero aún así traté de hacer entender que venía de un debate previo.

Y dicho esto, el blog no es sólo iniciativa mía, aunque creara el espacio, sino de una sensibilidad de los integrantes. Pero te puedo asegurar que nunca habría "perdido el tiempo" creando espacios, creadores y administradores, solicitando correos a las personas que consideraba más socialmente comprometidas, a raíz de ninguna discusión sobre si los fumadores tienen o no que fumar en los bares. Esto, creo yo, que volaba más alto. No quería darle cuerda públicamente pero puesto que te posicionas en esa actitud también añado que el sistema 'bicing' es un lujo de los ayuntamientos para hacer ver que hacen. Más nos valdría regalar bicicletas a todo el mundo que realmente las fuera a utilizar y poner recursos para hacer transportes públicos COLECTIVOS, ADAPTADOS A UNA CIUDAD CON OROGRAFÍA que fuerza a salvar desniveles hasta del 60% (y por tanto requiere de una frenética actividad de furgonetas subiendo y bajando bicis) y, sobre todo, dándole la concesión a una empresa que NO subvencione a Bush junior y a su guerra de Irak. Pero si hasta ahora no se ve claro que éste es un problema en el que sólo estamos de acuerdo unos cuantos y que es sólo adecuado para MI blog y no para una voz colectiva, es que hay que repasar muchas cosas.

Abrazos a todos los compañeros.

Jordi Pascual Morant 01 enero, 2010  

Susana,

yo ya he dado por zanjado el tema como te dije, y no voy a hacer más réplicas a tu discurso. Sólo quería pedir públicamente disculpas a todos si he introducido un tema poco adecuado a los objetivos de éste blog, al ser el tabaco un tema particular y no general como tú dices.

Sobre el otro tema, como usuario diario del bicing apoyo absolutamente la decisión del Ayuntamiento de Barcelona. Aunque ha de mejorar más el servicio (sólo lleva dos años en funcionamiento) el coste anual de la tarjeta de usuario equivale a 20 viajes en autobús o metro. Como yo, hay miles de usuarios, seguro que sabrás encontrar la cifra exacta.

Espero con interés vuestras entradas. Te felicito por la entrega con que intentas solucionar el verdadero problema social de nuestra comunidad.

Un abrazo.

Eastriver 02 enero, 2010  

Un poco lobos sí estamos, jeje. Bueno, no quiero meterme con el tema bicing porque con las bicis tengo un trauma. Cuando estuvimos en Amsterdam me negué incluso ahí, que es llana como la palma de la mano y todo el mundo pedalea, a coger una. Lo máximo a lo que me subí fue a una barquita por los canales, barquita que además era a pedales. Y que por cierto estaba muy bien, pedalear en el agua, no sé si lo alguien lo ha probado, cuesta menos.

Pretendo sólo poner una nota de humor. Que nadie lo confunda con tibieza, que todos sabéis que no soy un tibio, jeje, sino con una forma de destensar. Veamos, lo que sí puedo decir es que Susana es la tía más respetuosa del mundo, eso que nadie lo ponga en duda. Viene a casa y le decimos que no pasa nada por fumar, que no somos intransigentes. Pues ella coge la silla y se pone al lado del balcón.

Honestamente pienso que todos los que frecuentamos los lobos somos lo suficientemente educados y correctos como para poder hablar de cualquier tema, del que sea, sin necesidad de entrar ni en descalificaciones ni en actitudes poco elegantes. Pienso que no debemos tomarnos los temas de forma personal. Sólo faltaría. Todo el mundo debe ser bienvenido a este blog, todo el mundo que sepa tratar a los demás con educación. ¿Sería mucho pedir menos personalismos en los comentarios? NO porque me moleste sino porque si todos debemos aullar, a veces juntos y a veces por separado, lo que creo que debemos evitar es aullarnos los unos a los otros.

Jordi Pascual Morant 02 enero, 2010  

Ramon,
agradezco tu templanza, que no tibiez, y el sentido del humor con el que intentas calmar las reacciones humanas, que no lobeznas, en éste espacio común.
Quizá es que mis vuelos metafísicos no saben ver las realidades sociales, me intereso más por debates filosóficos que políticos. Reconozco que no se llevar banderas, creo que no me dejarían las manos libres. No me reconozco republicano, ni nacionalista, ni populista, ni monárquico, ni socialista. La política no es mi debilidad, o quizá me hace débil. La reflexión es mi fuerza, en el sentido que supone experimentar un cambio de dirección como energías ondulantes que somos.

El cordero se aleja de los lobos.

Una abraçada, Ramon.

m.eugènia creus-piqué 02 enero, 2010  

Bueno, ya sabeis mi posición cual es, solo unas palabras para elogiar el comentario de Eastriver, me ha parecido genial.Petons per tothom.

m.eugènia creus-piqué 02 enero, 2010  

Había olvidado mencionar que me parece muy lógico que se deje un espacio de dos o tres días despues de cada post para dar tiempo a que la gente acceda a él, bueno, Susana dirá lo que prefiere.Una braçada.

Mercedes 02 enero, 2010  

Soy fumadora desde los trece año, hace muchos, y vivo en un ay, cada vez que el gobierno me reduce los espacios donde puedo fumar me pillo un berrinche del quince, pero asumo la ley y me fastidio. Entiendo que nadie tiene por qué tragarse mi humo, es más, a mi también me molestan los ambientes cargados, de humos, de ruidos, de impertinencias, de gente que no se lava las axilas... Estoy deseando querer dejar de fumar, pero por lo pronto no quiero; dicen que el primer paso es querer, pues lo tengo crudo. ¿Alquien sabe cómo dejar de querer algo que quieres?
Saludos.

El Pobrecito Hablador del Siglo XXI 02 enero, 2010  

Yo sueño que fumo.En mis sueños me veo fumando, disfrutamdo del tabaco, y no toso, corro como el que más, subo y bajo escaleras, buceo,nado, y fumo, en mis sueños. Al despertar me siento bien de que sea así. Fumé mucho, y como Ramón, con la ley ZP, lo dejé. Después Aznar me hizo dudar, el día que salió borracho por la tele diciendo aquello de. si hoombgre, a bi be van a decir lo gue tengo gue hacer...

westhighlandway 16 enero, 2010  

Pues no estoy de acuerdo contigo Susana. Los bares son sitios públicos (no son "los bares de los fumadores" como los llamas en una ocasión) y al igual que se obliga a poner salidas de emergencia y se imponen ciertas normas para que puedan abrir creo que por la salud de todos debería estar prohibido fumar dentro de ellos. Cuando dices que las personas podemos decidir entre entrar en un bar de fumadores o no sabes que no es del todo cierto ya que si quieres salir de fiesta, ir a un concierto, etc, te tienes que meter en un bar/sala/discoteca por narices y en todos ellos se fuma. He sido fumadora durante 13 años dos de los cuales he vivido en el Reino Unido (en el cual no se puede fumar en el interior de los bares) y nunca me ha supuesto ningun trauma salir 5 minutos a echarme un cigarro, era un pequeño esfuerzo sin mas. Las ventajas sin embargo son innumerables. Lo creas o no ahora mismo el humo del tabaco me molesta muchísimo, me pican los ojos,me da afonía , dolor de garganta, de cabeza, hace que ya no pueda disfrutar de un día de fiesta con mis amigos porque me amarga la existencia el estar encerrada en un pequeño local lleno de humo (esto ya me pasaba cuando era fumadora, en mas de una ocasion tube que salirme fuera de algunos bares por no poder aguantarlo más pero ahora que no estoy acostumbrada despues de 3 años viviendo en paises en los que no se puede fumar el humo es directamente una pesadilla). Y el problema no se queda ahí, luego esta el volver a casa con toda la ropa, pelo, piel ...oliendo a humo que no hay manera de quitarlo de la habitación. Eso no me pasa ni con la contaminación, ni con el humo de los coches.

Susana 24 enero, 2010  

Hola, Westhighlandway. Disculpa la tardanza en contestar: he tenido el ordenador estropeado (no sabes qué impotencia he sentido; para que luego le llamen 'mono' a lo del tabaco ;o) ).

Tienes razón en que yo he generalizado, pero desconozco lo que pasa en el resto del territorio. Sí sé que en Barcelona sucede así: como dije por ahí en alguna ocasión, por poner un ejemplo, trabajo en el ensanche de la ciudad, una zona más o menos céntrica, y de los bares que tenemos alrededor (una manzana, pongamos) te juro que la cosa está repartida al fifty-fifty. Lo que está menos repartido en mi departamento son los fumadores, así que soy una de las que debe 'sacrificarse' y asumir su decisión, y me cuelo en el desayuno de otros departamentos con fumadores o bien desayuno sola. Pero jamás me he quejado, claro.

Cuando salgo el fin de semana, la cosa empeora: en los pubs, discotecas, salas de conciertos... simplemente, no se puede fumar. A veces hay pequeñas peceras acristaladas en las que nos hacinamos los fumadores. Y no sé si empeora el estado de nuestros pulmones, pero te prometo que un claustrofóbico lo tiene negro, porque aquello es invivible.

Sucede lo mismo con los restaurantes: los hay en que se permite el tabaco y los hay en que no. En función de cómo se desarrolle la tertulia de los cafés, ya se sabe: fumadores a la calle, a pasar frío o morirse de calor. Pues nada, que una se conforma, lo entiende, lo respeta, y jamás se queja.

Pero que yo, libremente, no pueda irme a desayunar a mi bar para fumadores; que no pueda elegir caminar diez minutos más para alcanzar aquel restaurante en que sí se puede acabar el menú con un café y un cigarrillo, me parece un exceso de la legislación proteccionista. Ahora, que vamos por el camino de despenalizar el consumo de marihuana, me parece terrorífico que empecemos con un proceso de prohibición tabáquica en lugares en los que no se perjudique a los no fumadores. Eso es así, claro está, en mi Barcelona de mis entretelas. Pido disculpas si he generalizado, porque desconozco cuántos bares y de qué tipo hay en el resto de ciudades / provincias / municipios.

En todo caso, gracias por tu aportación y por pasarte por aquí.

Un abrazo.

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