Iglesia: poder discursivo, poder efectivo

>> 25/1/11


Quiero hablar de religión. De la religión católica. Quiero hablar esencialmente de la Iglesia Católica como institución de poder y ligada al Estado. O sea, como lo que no debiera ser.
No discuto que en el seno de una sociedad, la Iglesia pugne por poder. Todo es relación de poder. Lo que cuestiono es, su absurda pretensión de ser el Estado. De imponer su doctrina como discurso general. Mejor, de imponer su Discurso como Ley  general, y no como norma para sus fieles.
De dónde surge esa ambición desmedida? Es ambición o es connivencia entre Iglesia y Estado? En que lugar de la línea histórica se confunden los roles?
Sé, por los libros, de un mundo en el que Dios es el centro y en el que, todo aquel que no respeta su ley, es perseguido, encerrado y quemado. Sé también, que en algún momento, Dios deja de ser el centro, y a ese lugar lo pasa a ocupar el hombre.
Y sin embargo, nada parece haber cambiado. O si, y simplemente es la Iglesia la que pretende ocupar ese lugar central, como Ley y Equilibrio de una Sociedad.
En las dictaduras, parece mucho más simple que el discurso de la verdad revelada y absoluta, que no se refuta y se respeta ciegamente, haga metástasis.
En las sociedades democráticas, sin embargo, la Iglesia-Institución, no parece resignarse a ocupar el lugar que le corresponde y el cual que le otorgó su principal ideólogo al sentar la piedra fundacional.
Por el contrario, la Institución pretende, no sólo imponer su discurso como regla general de convivencia, sino también quedarse con una parte importante de la “torta” que entraña el Estado (o sea, todos, judíos, católicos, rubios, amarillos, empleados, jefes, homosexuales, mujeres, enfermos, sanos, etc.)
Como ejemplo, puede recordarse en Argentina, el dictado de la Ley de Divorcio en los años 80, alrededor de la cual el Catolicismo bombardeo al Estado como “generador de divorcios”. Como si un ateo, debiera respetar la ley abstracta de un dios en el cual no cree.
Estos ataques intolerantes y furibundos del Catolicismo, se incrementaron el año pasado, cuando el Gobierno, dispuesto a ocupar un rol central en la búsqueda de Igualdad, reglamentó la Ley de Matrimonio Igualitario, y se intuye, una lucha encarnizada en torno a la Ley de Aborto.
Es simple: la Iglesia ambiciona que su Discurso forjado a partir de creencias, de fe, alcance, aun a aquellos que no comparten esas creencias. Y si pudiesen, establecerían el Infierno como castigo a todas las inconductas sociales, o lo que ellos consideran “pecado”.
El Infierno, debe aceptar la Iglesia, es una hipótesis no comprobada, y como tal, no puede considerarse un espacio físico temporal que una ley de la sociedad, si puede determinar como castigo.
Pero esta pretensión, no es meramente discursiva. Está claro que la Iglesia conoce cual es el rol que debe jugar, mas no lo acepta. La Institución no es ingenua y sabe que, al menos en Argentina, su rango Constitucional como Culto del Estado, le otorga ciertas importantes prerrogativas que ninguna otra religión posee.
En el número de diciembre del 2010 de la Revista Caras y Caretas, aparece un interesante artículo de Gabriel Michi, que resume los privilegios de la Iglesia Católica. Brevemente, podríamos enumerarlos:

-          El Estado (todos) contribuimos a los sueldos de Obispos titulares, auxiliares, eméritos. Jubilaciones de Sacerdotes y contribuciones a parroquias.
-          Los religiosos católicos no abonan impuestos, con excepción de servicios como luz y agua.
-          El Estado se subvenciona Colegios Confesionales. 

Sospecho que con esos pocos datos, basta para hacerse una idea del por qué, la Iglesia Institución pelea con uñas y dientes ese lugar que no le corresponde, el de compartir el poder del estado. No es sólo una cuestión discursiva y de imponerse a las demás religiones, se trata de dinero, y bastante.    

7 comentaris:

m.eugènia creus-piqué 25 enero, 2011  

Tienen una ambición desmedida, están acostumbrados a no dar golpe y que les mantengamos, no sirven para nada, son unos zánganos que van por la vida con esta prepotencia tipo Rouco Varela que se cree que son los amos del universo y solo ellos están en posesión de la verdad, a toda esta prole unos amigos y yo les llamamos las cucarachas, me dan pena , vivir a costa de los demás me produciría una vergüenza terrible, que trabajen y se ganen el pan de cada día, a dios lo que es de dios y al césar lo que es del césar.

Antonio 25 enero, 2011  

Complejo tema el que tocas. Yo, en mi blog, he manifestado muchas veces mi opinión sobre le papel de las religiones y me satisface ver una gran coincidencia entre ambos.
Creo que, en su anacronismo interesado, pretenden mantener los privilegios que tomaron en el medievo, con el temor y la amenaza divina, con la persecución de herejes (todos los que intentaban comprender la religión de una forma más racional, lógica y espiritual), basado en la incultura y la ignorancia del pueblo, controlando la ciencia y el conocimiento, dirigiendo el pensamiento y fraguando esquemas represivos que llevaran a la sumisión a sus principios.
Cuando hablas del caso de Argentina, estás manifestando el mimetismo que tienen con España. Somos provenientes de esa tendencia que he dicho, de esa historia que nos marca, de esa cultura que les dio poder y ahora no quieren soltar, aunque el pueblo ya no sea el mismo, aunque el conocimiento no sea su patrimonio. Eso les deja fuera de juego y solo le siguen determinados sujetos de criterio laxo que se someten…
“El librepensamiento es la vacuna contra la alienación”
Un abrazo

Lansky 25 enero, 2011  

Por eso les preocupa más el laicismo -la separación Iglesia Estado- que el ateismo

Ataúlfa Braun 25 enero, 2011  

Sí, Curiyú, parásitos absolutos adheridos a su huésped. Pero ¡ay! si el huésped quiere seguir manteniéndolos. Que terrible. No sé cómo hacer para que mis impuestos no vayan destinados a esa ingente prole de chupasangres. Pero mientras siga habiendo incultura y miedo en el mundo, y partidos políticos que entremezclen el discurso político con el clerical, seguirá existiendo esta falsa casa espiritual.
Buen cuestionamiento a partir del discurso, Curiyú; ahora sólo falta que la gente sepa analizarlo.
Un abrazo

Camino a Gaia 26 enero, 2011  

El infierno no es solamente una hipótesis no comprobada, sino que supone un sistema de valores donde se castiga la insumisión, incluso la de los que no pertenecen a su credo, con penas de tortura perpetua.
Detrás de un mensaje de paz y sonrisas autosuficientes encontramos la coacción mas absoluta, la violencia y la crueldad desmedidas. No es extraño que se muestren tan reticentes con la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Excelente post

Romek Dubczek 28 enero, 2011  

Esa foto me recuerda la bolera en la que hay que derribarlos a todos. En este caso el de blanco vale cien puntos jeej
un saludo

Carolina 01 febrero, 2011  

Siiii estoy completamente de acuerdo con camino a Gaia!! Al fin alguien mas lo dice (no me voy a ir sola al infierno).

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