Matar un ruiseñor
>> 5/4/10

LA GRANDEZA DE UNA NACION Y SU PROGRESO MORAL PUEDE SER JUZGADA POR LA FORMA EN QUE SUS ANIMALES SON TRATADOS.
Mahatma Gandhi.
Mucho se ha hablado de los toros, todos los que me conoceis sabeis lo que pienso al respecto, cuando Susana publicó su Post hablando de ellos, yo ya tenía este preparado, fué casualidad, no obstante hablar sobre algo que te procupa y mucho creo que no ocupa lugar, tenemos que luchar para que esta barbarie termine, está demostrado que es una brutalidad sín sentido.
Para mantener un toro en la plaza se necesita de una alta técnica, por las dificultades anatómicas que entraña penetrar con la espada en la caja torácica y romper uno de los grandes vasos que transporta la sangre que mantiene vivo al animal .Es por ello necesario, conseguir que el animal adopte una postura rígida que permita la entrada del acero. Si eso no se consigue, la espada chocará irremisiblemente con el hueso o penetrará en los músculos subcostales, y el toro permanecerá sufriendo y sufriendo en la plaza hasta que sea enviado a los corrales.
Cuando el toro está en reposo y no se le molesta, es un animal tranquilo que mantiene el cuello en flexión debido al peso de su cabeza y a la marcada inclinación de su columna cervical que le hacen adoptar muy frecuentemente esa postura, pero cuando el entorno le es hostil, se enerva, se contraen sus potentes músculos cervicales y el morrillo, antes imperceptible, se eleva como una montaña donde la cruz queda escondida. Es la estampa del estado de alerta, de un animal enormemente sensible al desafío. Esta postura no puede ser largamente mantenida por las condiciones anatómicas antes descritas, y tiende, repetidas veces a bajar la cabeza y mirar al suelo.
La suerte de varas, como se aplica en nuestros tiempos, es terrible. La súbita detención de la embestida por el peto del caballo, que se comporta como un muro, tranmite al cráneo, a la columna cervical y médula, la energía del choque que produce un peso de 800 Kg. a una velocidad de 40 Km. por hora.
El destrozo de la puya es lo más dramático.Una copiosa hemorragia, de no menos de 10 Litros de sangre, se produce durante este tercio, acompañada de unos enormes destrozos de músculos y partes blandas, solo es explicable que el toro siga vivo y con bravura, por la síntesis de sustancias analgésicas, llamadas endorfinas, que deben ir paralelas a la producción de una enorme cantidad de adrenalina que necesita para mantener su agresividad. La adrenalina producida por el toro es tan abundante, que cuando se han manipulado sus restos, su olor en las manos ha durado varios días.
Esta expresión de desafío que es la extensión del cuello y su elevación del plano del suelo, se va venciendo con el cansancio, las lesiones de la puya y con el buen hacer del maestro que lo humilla una y otra vez para irlo enseñando a bajar el hocico.
La suerte final necesita de una flexión del cuello y un acercamienro de las pezuñas delanteras para que la abertura que ha de propiciar la entrada de la espada sea lo más amplia posible.Es el del hoyo de las agujas donde la columna cervical se une a la dorsal, y cuando el cartílago que prolonga el potente hueso de la escápula se aparta al máximo de la cara externa de su columna vertebral. En estas condiciones se obtiene una abertura de 8 cm de lado por 4 en sentido anteroposterior, camino obligado de la espada que va buscando los grandes vasos. Es la optima e imprescindible abertura. La máxima flexión posible del cuello y la máxima aducción de las pezuñas anteriores, si esta postura no se consigue, el hueso es el destino del estoque.
Los vasos que entran y salen de los pulmones son los receptores del estoque. Cuando es la arteria, el toro caerá pronto, y si es en la vena, lo hará más lentamente. La estocada lateral, o lateralmente inclinada, perfora el pulmón y desangra al toro lentamente, haciéndole con frecuencia sangrar por la boca por lo que le va asfixiando. La sangre roja siempre va seguida de una muerte rápida, la azul lleva aparejada una muerte lenta, poco estética y estertorosa.
Así es la muerte del toro, me pregunto que si el toro viera como los humanos, si al torero le sería tan fácil darle muerte.
Para los aficionados a esta masacre, la muerte del toro de lidia es gloriosa, salvaje y hermosa, en lo único que estoy de acuerdo es que es salvaje, lo otro me cae la cara de vergüenza.


